20 de abril de 2020
20.04.2020
Información
OPINIÓN. UN GOL AL ARCO IRIS

El bienintencionado

Desde que llegó a la presidencia de la Federación, Rubiales ha ido de tropiezo en tropiezo, pasando por escándalos con alguno de sus directivos

20.04.2020 | 11:23
El presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales.

¿De verdad tiene buena intención Rubiales cuando anuncia su plan para dar por finiquitado el fútbol que depende de la Federación Española? Mucho me temo que no. Lo que él llama no profesional, pero que en sus más importantes categorías lo es, hasta el novísimo femenino, pues está remunerado para los futbolistas con cuantías a veces que ya quisiera más de un ciudadano de a pie.

Desde que llegó a la presidencia Rubiales ha ido de tropiezo en tropiezo pasando por escándalos con algunos de sus más cercanos directivos, y con una imputación contra su persona por falsificación de documento público, además de sus tejemanejes con la selección y sus entrenadores.

Mano izquierda no se le ve al antiguo futbolista metido a directivo. Suele entrar en los temas como elefante en cacharrería, enfrentándose a todo quisque, comenzando con la Liga Profesional.

Si no se lee la letra pequeña, y en estos momentos con una pandemia viral de la Covid-19 que va dejando en el camino a miles de españoles, es fácil dejar de lado cosas que nos parecen pueriles, el mero anuncio aparenta una solución más para que los equipos modestos puedan acabar la temporada sin más dilación.

El presidente de la RFEF Luis Rubiales en una comparecencia reciente en Las Rozas. Efe


Es comprensible que en estos casos la máxima de que con las reglas que se comenzó el campeonato se ha de acabar, no pueda llevarse a cabo por las dificultades de todos conocidas. Pero de ahí a tratar de esconder su falta de apoyo en las próximas elecciones para salir airoso de ellas, con concesiones a equipos que saldrían perjudicados, parece más una maniobra desesperada para atraerse a ciertas federaciones regionales, que la intención de pactar una salida justa y digna a este desideratum.

Si se diera la competición por terminada con una decena de partidos por disputar, no es de recibo que se quiera contentar a casi todos con unas promociones a celebrar a partido único en territorio de difícil designación dada la duración indeterminada de la pandemia.

Puestos a terminar de forma tan apresurada la competición y vistas las escasas probabilidades de que el futbol pueda volver a medio plazo, lo más justo, pudiera ser lo que el Alcoyano propone, y otros clubes apoyan. Que subieran directamente los primeros, que no los campeones pues la competición no terminó, y dejarse de promociones imposibles que no contentarían a nadie.

Pero donde se encuentra el quid de la cuestión es en la decisión sobre los descensos. Lo fácil, lo político, es determinar que nadie descienda. Ello significaría una alteración del espíritu de la competición, además de una complicación más para la venidera temporada, que debería ajustarse con más grupos o un aumento de participantes en los existentes.

Todo un embrollo que tardaría en solucionarse. El Hércules, como otros equipos se vería beneficiado con la propuesta de Rubiales. Regalo no previsto para un club en descomposición, que debiera agradecérselo a la Santa Faz Divina, tan cercana su celebración en confinamiento, que en esta ocasión habría escuchado las preces de la familia herculana. Amén.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook