11 de diciembre de 2019
11.12.2019

Ramírez repite en el Hércules su experiencia cuando asumió la parcela deportiva en el Elche

El empresario vasco despidió en el club ilicitano al director deportivo Jesús de Huerta y a Lico de la secretaría técnica y buscó a Paco Martínez y a Domingo Sevillano como asesores - Destituyó a Claudio Barragán y apostó por Bordalás

11.12.2019 | 10:18
Paco Martínez y Ramírez, en su etapa en el Elche.

El golpe de autoridad que ha dado Juan Carlos Ramírez en el Hércules no es nuevo y se asemeja mucho al que protagonizó durante su etapa en el Elche, en el que ejerció de consejero delegado, patrono y responsable del área deportiva con José Sepulcre como presidente.

A base de aportar dinero (más de cuatro millones de los que más de dos recuperó el año pasado con la compra de la deuda por parte de Sepulcre para poder sacar adelante el convenio de acreedores) para solucionar los problemas económicos que tenían en el año 2009 el club ilicitano, el empresario vasco fue ganando protagonismo hasta tener más relevancia en las decisiones de la entidad franjiverde, incluso, que el propio Sepulcre.

Su primera bala importante tuvo a Claudio Barragán como víctima. Tras perder el Elche 3-0, curiosamente en el Rico Pérez, frente al Hércules, el 3 de octubre de 2009, Ramírez fulminó a un entrenador que tenía el cariño de la afición y el respaldo del entonces director deportivo, Jesús de Huerta. Cambió totalmente el rumbo y apostó por Bordalás, un técnico con pasado herculano, algo que, al principio, no fue bien visto por los seguidores franjiverdes.

El empresario vasco asumió totalmente el área deportiva y De Huerta, que era una persona de confianza del presidente, pasó a tener un papel testimonial. A la cabeza se viene lo ocurrido con Portillo, el yerno de Enrique Ortiz.

Buscó asesores externos, al igual que está haciendo ahora en Alicante, y se rodeó de Domingo Sevillano, que ejercía de representante de futbolistas, y de Paco Martínez, al que ahora va a llevar también al Hércules, que estaba trabajando en La Nucía y que terminó siendo director deportivo del Elche. Ambos recomendaron la llegada de Bordalás.

Si cambian el escudo y los personajes aparecen Paquito Escudero y el propio Paco Martínez.

Entre Ramírez, sus dos asesores y Bordalás realizaron los fichajes del mercado de invierno y, avalado por la mejoría de los resultados, a finales de febrero destituyó a otro ilustre del club ilicitano, como es Lico, que por aquel entonces tenía asignadas funciones de secretario técnico. Y a mediados de marzo, su tercera victima fue Jesús de Huerta, algo que no gustó a Sepulcre, pero con lo que tuvo que tragar porque el equipo fue escalando posiciones.

En aquella temporada 2009-2010, la reacción fue espectacular y el Elche soñó con el ascenso durante muchas jornadas, llegando a golear al Betis en el Villamarín, vencer al Hércules en el partido de vuelta y llenar el Martínez Valero en el partido frente al Villarreal B, que los ilicitanos perdieron 2-3, pese a hacer un gran juego y se quedaron sin opciones de subir. Los franjiverdes terminaron en la sexta posición, en una campaña en la que ascendieron Real Sociedad, Hércules y Levante.

En la siguiente temporada, Ramírez prescindió de Domingo Sevillano, Paco Martínez asumió la dirección deportiva y Bordalás ganó más protagonismo. El triunvirato Ramírez-Martínez-Bordalás dominaron por completo la parcela deportiva. El golpe de timón protagonizado por el empresario vasco que comenzó con la destitución de Claudio estaba funcionando, a pesar de que sus formas, en algunos momentos dictatoriales, no gustaban a muchos. Pero en el fútbol lo que vale, en la mayoría de ocasiones, es que la pelotita entre.

Y vaya si entró. En la campaña 2010-2011, el Elche terminó cuarto, jugó el «play-off» de ascenso y estuvo muy cerca de ascender, cayendo en la última eliminatoria en el famoso partido frente al Granada.

A partir de esa decepción, la etapa de Juan Carlos Ramírez en el Elche fue finalizando. En noviembre abandonó el club ilicitano, Bordalás y Paco Martínez se quedaron. El equipo llegó líder a enero, pero sin su valedor Ramírez, a la mínima que llegaron los malos resultados les cortaron la cabeza y el conjunto ilicitano terminó esa temporada con más pena que gloria, con César Ferrando de entrenador.

Ahora, el empresario vasco quiere reflotar al Hércules con el mismo método que en el club ilicitano.

Mandar y rodearse de personas de su confianza

A Ramírez siempre le ha gustado mandar y tomar decisiones, por muy polémicas que sean. En el aspecto deportivo siempre ha buscado gente de su confianza. 
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