13 de noviembre de 2019
13.11.2019

Un cadáver

12.11.2019 | 23:12

Y se arriman como las hienas del Serengueti. Quique Pina ha olido y ha decidido que esta puede ser ocasión propicia para meter sus manos y negocios en el famélico Hércules, que entró en consunción hace años cuando Ortiz se vio obligado a convertirse en máximo accionista. Ahora, cuando se cumplen cuatro lustros de lenta agonía, y el club se encuentra en uno de sus momentos más delicados, dentro de una crisis futbolística que puede llevarle a la muerte súbita por falta de fondos que le saquen de la UCI y le suban a planta para su recuperación, aparece el hombre de Pina, Santi Olmo, «Fari», y se convierte en sombra del director deportivo. Allá donde va el yernísimo se escucha de fondo la canción del torito bravo. La pareja feliz ha sido vista junta por los campos de juego de la provincia y por los de la maldita Segunda B. Ojeando el horizonte, informando a su jefe de cómo van las cosas por Zarandieta. Esperando su oportunidad para hincar el diente en el Hércules. Salvador de patrias ajenas, oportunista, escualo que sigue el rastro de la sangre y da vueltas en derredor de su victima propiciatoria hasta hacerla suya. También es mala suerte que, para uno que se interesa, para uno que intenta aprovechar la oportunidad de quedarse con los restos del naufragio herculano, tiene que ser Pina y su «troupe». No podía ser un chino de garantías como el del Almería, o el que dicen está interesado en quedarse con el vecino de Altabix. Para nuestro Hércules lo peor de lo peor, remedando aquella frase del ínclito MAFO para referirse a nuestra extinta CAM. Y no se trata de insultar fácilmente al eufemismo de empresario futbolístico, únicamente habría que seguir su trayectoria por el fútbol patrio y los juzgados para saber de quien hablamos y con quien se tratan algunos.

Ya estuvo por estos lares cuando el Hércules parecía QUIQUELANDIA, con los tres Quiques por medio: Ortiz, Pina y Hernández, y sólo uno era bueno. Adivinarlo no era para conseguir licencia de augur. Su paso no dejo buenos recuerdos que digamos. Pero hay quien se empeña en tropezar continuamente con la misma piedra.

Mientras por las oficinas y despachos pululan estos personajes, en los campos de juego la cosa sigue igual, o sea mal tirando a peor. De nuevo derrota contra otro equipo serio construido como el Lleida para intentar el ascenso, y que sigue arriba en la tabla clasificatoria. El Hércules a lo suyo de este año, a recibir halagos del rival, « el Hércules es el Real Madrid de segunda B», dixit el técnico del Castellón, ya quisiéramos, y a pasar por los terrenos de juego como un equipo vulgar y menor. Lo que hoy en día es. Gracias a quien corresponda.

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