03 de junio de 2019
03.06.2019

La pasión inunda Alicante

El Rico Pérez vuelve a vestirse como en las grandes ocasiones y lleva en volandas al Hércules hasta el pitido final. El choque comienza con un millar de personas haciendo colas en taquilla

03.06.2019 | 00:05
Planagumà saluda a la afición tras bajarse del autobús.

Maneras de vivir. Alicante muta en el mes de junio. La ciudad se echa a la calle cada año con las Hogueras y con el fútbol, si el Hércules se lo permite. Este año los blanquiazules han tendido la mano y sus vecinos la han vuelto a coger con fuerza.

Las plazas y los paseos de la ciudad fueron tiñéndose paulatinamente de blanquiazul durante la mañana. No cabía duda para el turista despistado, era día de partido. También algunos aficionados del Barakaldo se dejaron ver por el centro de la ciudad. Fueron pocos, el horario y la distancia no acompañaron, pero agradecidos.

Restablecida la bandera del Hércules en el balcón del Ayuntamiento tras un «coitus interruptus», la maltrecha plaza de los Luceros acogió a las 14.00, hora canónica, la primera mascletà de 2019 con el himno del Hércules como principal aperitivo, con multitud de vecinos indumentados con la camiseta blanquiazul.

La larga espera continuó en la «fan zone» que montó el club en el párking de Fondo Norte. Una gran retahíla de aficionados emprendió la subida de Luceros a Romeu Zarandieta, sol mediante. En los alrededores del Rico Pérez les esperó una animada previa. Música, juegos y una paella gigante preparada por los hermanos Riquelme. No quedó arroz, tampoco sombra a la que arrimarse hasta la llegada del autobús del equipo poco antes de las 18.00 de la tarde.

Entonces una marea blanquiazul recibió a la plantilla en la puerta 0 del estadio entre cánticos. Planagumà respondió con rugido nada más por poner un pie en el suelo. Cada uno vive el fútbol como quiere y el gesto de carácter de Planagumà encendió a las masas. Maneras de vivir.

Contagiados por el ambiente que respiraba la ciudad en un domingo de fútbol total, fueron muchos los que se animaron a ir al partido tras el café. Y se armó el belén. A falta de cinco minutos para el inicio del partido, cerca de un millar de personas esperaban en unas eternas colas en las taquillas del estadio. Tiempo tuvieron durante dos semanas para comprar una entrada, aunque el club sólo habilitó ayer cuatro ventanillas ante un aluvión de aficionados.

Una vez en el estadio sonó la controvertida canción de Chico Malo y, acto seguido, el himno del club, recibido con muchos más vítores. El respetado minuto de silencio por el futbolista José Antonio Reyes fue el único momento en el que las 15.000 personas del Rico Pérez callaron.

Salida en tromba

El Hércules inició el choque valiente, pero terminó el primer tiempo alertado por el escaso empate a cero y con el animado Juli con un vendaje en la cabeza de fútbol en blanco y negro. Fueron muchas las caras conocidas que se agolparon en la grada: los exfutbolistas del Hércules Calatayud, Charles, Rodríguez, Manolo Alfaro, Unai Alba o Kiko Femenía, vestido con una camiseta blanquiazul.

También estuvo el Hércule secundado también por el panorama político. El alcalde en funciones, Barcala, respiraba tranquilo tras el final: «Los últimos minutos han sido eternos». También Xavier López, de Podemos: «No soy futbolero, pero estoy donde están mis vecinos». Los máximos accionistas del club, Enrique Ortiz y Juan Carlos Ramírez, abandonaron los vestuarios sonrientes. El ascenso está más cerca.

En rueda de prensa el técnico vasco Aitor Larrazabal lamentaba no haber podido «romper el partido». «Nos quedamos con que el Hércules no ha podido ganarnos ninguno de los dos partidos», apuntaba el entrenador del Barakaldo. La otra cara de la moneda era Planagumà, sonriente tras haber superado la primera final real del curso: «Me ha emocionado mucho ver el ambiente, queremos más gente en la próxima ronda». «Cuando no marcamos, toca hacer otras cosas y la afición nos ha empujado mucho», expresó el entrenador catalán.

El Hércules avanzó a las semifinales de la promoción y hoy conocerá a su rival. Los blanquiazules sufrieron hasta el 93', quizás demasiado, pero la afición está tejida a base de cicatrices. Y ahora nada quiere empañar un mes de junio que se inicia con trueno y que quiere acabar con fuegos artificiales. Los de San Pedro y los del ansiado ascenso del equipo. Alicante se ha vuelto a enganchar. Maneras de vivir.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook