27 de noviembre de 2017
27.11.2017

Miñano enciende las alarmas

El Hércules confía en que el centrocampista alicantino sólo sufra un esguince de rodilla y no la rotura de algún ligamento tras el mal gesto realizado el sábado en Lleida

27.11.2017 | 00:23
Miñano enciende las alarmas

Es el único mediocentro creativo de la plantilla. Sigue el «overbooking» en la enfermería.

La rodilla izquierda de José Luis Miñano tiene en vilo al Hércules. El polivalente centrocampista alicantino apoyó mal la pierna en su intento de recuperar el balón, el pasado sábado en Lleida (0-0), y la articulación quedó dañada al realizar un gesto extraño. El mediocentro se dio cuenta rápidamente de la gravedad de la lesión y quedó inmóvil en el césped con la mano levantada. Corría el minuto 9 y aún así aguantó otros 7 en el campo, en los que le dio tiempo a servir un pase de gol a su compañero José Gaspar en la ocasión más clara del partido.

La primera exploración de los servicios médicos apunta a un esguince de rodilla, pero la precaución es máxima y el propio Miñano ayer no se atrevía a realizar un pronóstico. Seguía con molestias y hoy se someterá a diferentes pruebas antes de ser explorado por el traumatólogo Pedro Luis Ripoll. En el Hércules confían en que todo quede en un susto en forma de esguince y que no tenga afectados los ligamentos, ya que en este caso el periodo de baja aumentaría considerablemente.

Miñano es el único mediocentro creativo de la plantilla del Hércules y en los dos últimos partidos fue titular como organizador por delante de Checa y Pepelu, que ejercen más de pivotes eminentemente defensivos. El alicantino es capaz de filtrar pases que superan líneas (como hizo en Lleida) y también destaca por su polivalencia. En muchos partidos ha actuado como extremo por la izquierda y también tiene protagonismo a balón parado. Sin ir más lejos, asistió a Peña en su decisivo gol en el descuento ante el Baleares.

El mediocentro, de 30 años, cumple su cuarta temporada como herculano y en la pasada disputó 33 partidos, en los que marcó tres goles.

Panorama negro


La última lesión de Miñano agrava la situación de una enfermería a la que cada semana llegan nuevos inquilinos, hasta el punto que el técnico Claudio Barragán se plantea reducir «el volumen de trabajo», tal y como reconoció el jueves y también nada más acabar el partido de Lleida.

El preparador del Hércules sigue sin poder contar con los extremos Miguel Ángel Nieto y Moha, que llevan varias semanas fuera de combate. Los dos últimos en caer fueron el capitán Paco Peña y el mediocentro Nacho Navarrete. El primero estará parado cerca de un mes, mientras que el segundo es el que más cerca está de reaparecer y podría estar disponible para el derbi contra el Elche del 9 o 10 de diciembre.

La única buena noticia para el Hércules llega con la recuperación de Chechu Flores, que se perdió los dos últimos encuentros por sanción tras la roja directa vista ante el Mestalla por protestar. La estadística sin el extremo jiennense es demoledora, ya que el equipo blanquiazul sólo ha ganado cinco de los 31 partidos sin él.

Por otra parte, el Hércules, tras su empate en Lleida (0-0), volvió a mantener su portería a cero en un partido como visitante ocho encuentros después, ya que la última vez que lo logró fue en la penúltima salida del pasado campeonato. En aquella ocasión, el conjunto entrenado por Carlos Luque logró vencer (0-1) en su visita al Atlético Baleares y mantener su portería imbatida por primera vez en varias jornadas.

Desde entonces, el conjunto herculano había acumulado ocho partidos más como visitante, uno del pasado campeonato y siete del actual, en los que al menos recibió un gol por parte del conjunto local. Cornellá (2-2), la pasada temporada, y Alcoyano (1-1), Cornellà (1-0), Ebro (1-0), Villarreal B (2-1), Formentera (1-1), Mallorca (1-1) y Mestalla (1-2) en la presente impidieron al Hércules mantener su portería sin goles en contra. El resultado ante el Lleida, pese a sacar al Hércules de la zona de promoción, refuerza la confianza defensiva del equipo de Claudio Barragán y, sobre todo, de su portero, Ismael Falcón, quien había acumulado en las anteriores jornadas algunos errores graves penalizados con goles y puntos.

Dejar la portería a cero fue una de las primeras premisas que se marcó Barragán tras su llegada al Hércules, ya que entendía que la fragilidad defensiva era una de las causas que explicaba el mal funcionamiento del equipo.

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