18 de mayo de 2015
18.05.2015
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La crónica

El Hércules jugará por el ascenso

El Hércules empata en Mallorca, pero acaba clasificado como cuarto para la promoción al pinchar el Lleida

18.05.2015 | 02:10

Un penalti siembra el terror en el club, que en un minuto pasó de ocupar el segundo lugar a ver de cerca el quinto.

Media hora de ruleta rusa llegó a su fin cuando el tiro quedó alojado en la sien del Lleida, rival que quedó fuera de la promoción en Cornellá. Desde esa localidad catalana se lanzó el flotador para salvar al Hércules de morir ahogado en la orilla. En una última jornada frenética, con un mareante baile de posiciones en breve espacio de tiempo a la caída del sol, el equipo herculano se adueñó finalmente de la cuarta plaza merced al pinchazo de los ilerdenses en Cornellá. El empate anotado en Palma de Mallorca, que de nada sirvió a los baleares ya que acabaron con sus huesos en Tercera, condujo a los herculanos a una tensa espera sobre el césped del campo isleño, suplicando el pitido final en el feudo catalán, desde donde salieron los cohetes de colores.

Con sufrimiento, padeciendo, como es norma en la casa, el Hércules consigue cruzar el primer puerto de montaña en su complicada carrera hacia al ascenso. Esta tarde se le designará rival por sorteo entre el Real Murcia, UCAM Murcia y Athletic B. Y el primer envite lo acogerá el Rico Pérez el sábado a las 21 horas.

El destino final, a la cola del grupo cabecero, pudo ser peor, pero también mejor. De hecho, durante muchos minutos el Hércules quedó inscrito como segundo de grupo, en ese espacio de tiempo en el que el Huracán perdía ante el Badalona. Sin embargo, tras una catarata de malas noticias que coincidieron con la igualada del Mallorca, los de Herrero quedaron colgados de la brocha, a punto de despeñarse y a merced de lo que pasara en Cornellá.

El Hércules no pasó del empate ante el Mallorca, al que tuvo emboscado durante el primer tiempo y al que martirizó con un gol de Miñano tras una bonita acción de ataque. En ese primer periodo, el bloque blanquiazul ajustó el guión de forma coherente. Mantuvo a raya el ímpetu desesperado del filial balear, al que aguijoneó en la primera acción bien trenzada.

David González trazó una asistencia perfecta al siempre clarividente Chechu, que tras pisar el área levantó la vista para servir en bandeja un balón a Miñano. En esta ocasión, el alicantino no se apresuró. Midió tiempo y espacio y buscó el palo largo para hacer diana. 0-1, m.17.

El golpe calmó los encendidos ánimos del Mallorca B, que pudo hincar definitivamente la rodilla con un afortunado rebote que desperdició Casares tras plantarse solo ante el meta.

El Hércules no cerró el partido cuando tuvo la llave y el Mallorca, con más adrenalina, le cerró el paso tras el descanso. Eso sí, tuvo que ser en una jugada polémica, con una falta fuera del área que el árbitro convirtió en penalti, cuando el filial cobró verdadera vida.

Rafita entró en pugna en una carrera para defender el avance de Brandon, que se dejó caer cerca de la tiza. El árbitro, entre dudas, acabó señalando la pena máxima. Y Brandon anotó (1-1, m.69).

El Hércules quedó descolocado. Perdió rumbo y precisión al tiempo que se vio impotente frente a un rival con más empuje. Sin respuesta ofensiva, los alicantinos quedaron a merced de lo que pasara en Cornellà, donde el titular se jugaba el pan de la permanencia frente al Lleida. Los escenarios donde se cocía el futuro comenzaron a escupir veneno. El Huracán daba la vuelta al marcador y se colaba en la segunda plaza; el Reus sacaba fuerzas de flaqueza y metía el cuerpo en el tercer casillero con un gol ante el Olot. Y el Hércules, tras sufrir el empate, trasladaba mente y cuerpo a Cornellà al ser incapaz de acercarse a la meta rival para ganar.

Con el partido finalizado, todo el equipo alicantino, junto a directivos y cuerpo técnico, permaneció sobre el césped balear a la espera de que el árbitro del Cornellà-Lleida decretara el final de un encuentro que por alguna extraña razón inició su segundo acto cinco minutos después que el resto. Esos cinco minutos se tradujeron para muchos en cinco siglos, a sabiendas que un gol del Lleida dejaba fuera de la batalla por el ascenso al Hércules.

Sin embargo, afortunadamente, en esta ocasión salió cara. Fue el Cornellà quien acertó a enchufar la pelota dentro de la jaula y, con ello, tender el puente sobre Alicante, que festeja la clasificación del Hércules.

Conseguido el primer objetivo, ahora aparece el segundo. Todavía va a tocar sufrir más. No puede ser de otra forma. No sería el Hércules.

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