Tendencias Invierno 2018

De Benidorm a China en tandem. ¡Conoce esta gran aventura en primera persona!

Montados en su tándem, Ana y Alberto partieron el 21 de enero desde la ciudad en la que viven, La Nucía, para cumplir un sueño: llegar a Pekín por los caminos de la antigua ruta de la seda

29-01-2018Meneame
Primero en bicicleta y desde hace tres años en tándem; Ana y Alberto recorren el mundo pedaleando
Primero en bicicleta y desde hace tres años en tándem; Ana y Alberto recorren el mundo pedaleando. David Revenga / Par de Nómadas.

ESTEFANÍA P. JAIME

«Queremos no arrepentirnos de lo que no hemos hecho, de las veces que no nos hemos arriesgado y de los sueños que no hemos perseguido. Para nosotros la vida no es sólo trabajar, esperar el fin de semana, el mes de vacaciones y pagar nuestras facturas, sentimos que nos han dado un don llamado vida y no tenemos intención de desperdiciarlo».

Así de decididos son este par de nómadas, Ana y Alberto, licenciada en Bellas Artes e Ingeniero Civil; una pareja común y corriente de La Nucía que ha decidido cambiar de vida, dejar atrás el miedo y perseguir aquello que realmente les ilusiona. El reto que tienen por delante es grande, pero la satisfacción de estar cumpliendo un sueño puede con cualquier inseguridad.

No hay prisa, ni ruta fija establecida ni fecha de llegada, ni siquiera son ciclistas profesionales. Esta pareja partió el pasado 21 de enero desde el ayuntamiento de Benidorm rumbo a China, a su ritmo y sin más condicionantes que el clima y la temperatura. Aunque calculan que en un año más o menos llegarán a su destino, no lo saben a ciencia cierta: «todo dependerá de la meteorología, de nuestro estado físico y anímico, y de la ruta, que variará en función de los visados que nos concedan», asegura Alberto.

Su objetivo no es deportivo ni pretenden conseguir ningún récord Guiness, su meta tan solo es disfrutar del camino y descubrir lugares y personas que llenen su experiencia vital. Según explica Ana, «no hay mucha preparación previa y no somos deportistas profesionales, si un día hacemos 10 kilómetros bien, si hacemos más también, no hay presión».

Ana también cuenta que para ellos este es un reto más, pero no el primero; hace una década realizaron su primer gran viaje sobre ruedas por Centro y Sudamérica: de Guatemala a Argentina, 12 países y más de 17.000 kilómetros en bicicleta a lo largo de un año. Hace tres comenzaron a usar el tándem y lo estrenaron con un recorrido de Malasia a Indonesia, pasando por Singapur.

La siguiente andadura fue en octubre de 2016 con un proyecto solidario para Médicos Sin Fronteras en el que se adentraron el corazón de África: partieron desde Kenia y llegaron a Tanzania. El recorrido duró 3 semanas y discurrió a lo largo de 1.200 kilómetros, entre montañas y sabanas. Su objetivo fue recaudar un euro por cada kilómetros que pedalearan. ¡Y vaya si lo consiguieron!

Hace apenas tres meses llevaron a cabo su última aventura, también con fines solidarios pero esta vez por Europa y para la Asociación Española Contra el Cáncer. Alberto y Ana partieron desde Reikiavik (Islandia) con el objetivo de dar la vuelta a la isla por la carretera circular Ring Road y, pese al frío, finalizaron en tres semanas los 1.300 kilómetros de recorrido; kilómetros que se transformaron en horas de investigación contra el cáncer infantil.

El que han emprendido ahora es un viaje especial por varios motivos, en primer lugar, por el reto que supone la distancia Benidorm-Pekín: de 15 a 20 mil kilómetros en bicicleta pasando por distintos países de Europa y Asia; y en segundo lugar, porque se trata del único recorrido que la pareja comienza desde su propia casa. A esto se le suma que viajar en tándem es toda una experiencia, ya que una bicicleta de esas dimensiones con dos manillares, dos sillines y dos pares de pedales no deja a nadie indiferente: «Cuando llegamos a algunos sitios, sobre todo lugares remotos, nos ven como extraterrestres. Una bici así causa expectación, genera simpatía y provoca muchas carcajadas», comenta la pareja. Y es que, al verles llegar muchos curiosos se acercan a preguntarles, por lo que el tándem se convierte en la excusa perfecta para conectar con la gente local.

 

Racionalizar el equipaje

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En cuanto a dormir, alimentarse y vivir, todo se basa en el concepto de autosuficiencia. Ana y Alberto van acampando, por lo que necesitan llevar con ellos una tienda de campaña, un hornillo, utensilios de cocina y gas para preparar la comida, además de placas solares para cargar el ordenador portátil e ir actualizando su blog, Par de Nómadas, y sus redes sociales con todos los detalles del viaje. No obstante, confiesan que en muchas ocasiones la hospitalidad de las personas que van conociendo por el camino les lleva a comer o pasar la noche en diferentes casas. De hecho, la pareja también forma parte de una red que ofrece alojamiento a gente que viaja en bicicleta.

Y si hablamos de prendas, lo justo y necesario; un viaje de estas características obliga a racionalizar mucho el equipaje, sobre todo por peso y equilibrio. Además de material de acampada y repuestos para su peculiar vehículo, cada uno lleva dos mudas de ropa de bicicleta, una muda de calle y productos de higiene y limpieza, todo esto repartido en cuatro alforjas y un carrito que hace que el tándem mida unos tres metros y medio.

¿La vuelta? Dicen que posiblemente sea en avión pero, ¡quién sabe! Puede que cuando lleguen a China se enamoren del país o puede que decidan emprender otra ruta en tándem desde allí. Lo que sí es seguro es que habrán cumplido un sueño más y que, tras todo lo vivido (buenos y malos momentos incluidos) sentirán que la decisión que les empujó a lanzarse a esta aventura fue la correcta.