Especial La Festa d'Elx en informacion,es
Carlos González, Alcalde de Elche

Espejo de la personalidad de los ilicitanos

Carlos González, Alcalde de Elche, ha destacado el papel de los ilicitanos y las ilicitanas que se dejan el alma para conseguir que la Fiesta que exalta a su Patrona se repita

02-08-2019Meneame
El Misteri d'Elx se encuadra en la temática del teatro asuncionista.
El Misteri d'Elx se encuadra en la temática del teatro asuncionista.

Son muchas las características históricas, religiosas, dramatúrgicas y musicales que convierten a nuestra Festa o Misteri en un tesoro cultural de extraordinaria relevancia y lo dotan de una singularidad fuera de lo común.

Creado muy probablemente a finales del siglo XV, tal como afirman los principales especialistas en la materia, nuestro drama litúrgico se encuadra en la temática del teatro asuncionista que vivió un extraordinario auge en la Europa cristiana medieval, cuando las autoridades religiosas deciden usar las herramientas de la palabra -precisamente en valenciano-, el gesto y la música para catequizar a una población mayoritariamente analfabeta.

En este caso se trataba de explicar a los creyentes el milagro de la dormición y asunción a los cielos de la Virgen María, cuyas fuentes escritas se encuentran en el Evangelio Apócrifo conocido como la Leyenda Áurea, recogida por Jacobo de Varágine.

Las tensiones entre el teatro religioso y el profano, exacerbadas por una intolerancia dogmática creciente, desembocaron en la prohibición del teatro en los templos durante el Concilio de Trento (1545-1563).

En esa época la Festa, que competía con el Corpus Christi por convertirse en la gran fiesta cívica y litúrgica, veía como esta última recibía importantes recursos económicos desde el Consell de la Vila destinados a sostener su celebración con la máxima suntuosidad, mientras que la crisis de la Cofradía de Nuestra Señora de la Asunción situaba a la celebración asuncionista en peligro cierto de desaparición.

En 1609, hace exactamente 410 años, fue la sociedad ilicitana quien optó por hacerse cargo de su organización y financiación, lo que pasó incluso por la creación de un impuesto especial, naciendo así un vínculo entre el poder civil y la representación que ha permanecido vigente hasta nuestros días, convertida en la fiesta comunitaria por excelencia de nuestra ciudad.

Pocos años después, en una decisión derivada de las resoluciones emanadas desde Trento, el obispo de Orihuela trató de nuevo de prohibir la representación.



 Carlos González, Alcalde de Elche.


En ese momento histórico decisivo, solo la indestructible fe y la firme voluntad cívica de los ilicitanos apostando por la continuidad de su fiesta mayor obraron el milagro de su supervivencia, pues fue a instancias del pueblo que se recurrió la decisión a la Real Audiencia de Valencia, hasta conseguir posteriormente el rescripto papal de Urbano VIII que en 1632 permitía su celebración, lo que la ha convertido en un testimonio vivo único de este tipo de piezas.

De este modo y en los años posteriores, los ilicitanos decidieron que la «Festa» se convirtiera en la «Festa d'Elx», constituida ya en la auténtica seña de identidad local, en detrimento del Corpus, enriqueciendo de forma notable su espectacularidad y complejidad.

No acabaron aquí las vicisitudes de nuestro drama, a comienzos del siglo XIX se suprimió la «Capella» por las autoridades locales que habían protagonizado los movimientos revolucionarios burgueses, pues consideraron que dicha institución eclesiástica era «de escasa utilidad social», dando comienzo así a la participación de los cantantes aficionados, un hecho que sirvió para enraizarlo aún más en el acervo popular.

La siguiente crisis sobrevino a finales del siglo XIX y principios del XX, cuando la representación se encontraba en un peligroso estado de decadencia, una situación que fue denunciada y combatida por el investigador y cronista local Pere Ibarra, quien impulsó el movimiento ciudadano que daría lugar a la creación en 1924 de la «Junta Protectora de la Festa d'Elx». Los trabajos de restauración permitieron la revisión de la partitura musical, con la colaboración del notable músico alicantino Óscar Esplá, y la recuperación de escenas como la «judiada».

Pocos años después sucedió un hito extraordinario y decisivo para su valoración y conservación, la declaración de Monumento Nacional realizada en 1931 por el gobierno de la II República, una decisión pionera a nivel mundial, pues no existía precedente alguno de la protección de un bien inmaterial.

Ya en el siglo XXI, la Festa vio respaldada su continuidad por la declaración de Patrimonio Oral e Inmaterial de la UNESCO del año 2001, que reconocía los valores de transmisión cultural presentes en este tesoro medieval vivo, un mecanismo legal de protección que se vio reforzado posteriormente con la aprobación de la Ley del Misteri de 2006, convertida ya en un referente sobre la manera de organizar, custodiar y promover este tipo de bienes intangibles.

En cualquier caso, aunque la Festa o Misteri cuente con la máxima protección de las administraciones públicas, el secreto de su pervivencia sigue estando guardado desde su origen en el mismo lugar, en el corazón del pueblo de Elche, pues somos los ilicitanos y las ilicitanas quienes nos dejamos el alma cada año para conseguir que la Fiesta que exalta a nuestra Patrona se repita, siempre igual y siempre distinta, absolutamente única, imborrablemente bella.

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