Especial La Festa d'Elx 2012
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Misterio de Elche y nueva evangelización

Misterio de Elche y nueva evangelización

Rafael Palmero. Obispo de Orihuela-Alicante

08-08-2012TuentiMeneame

Nuestro querido Papa Benedicto XVI, mencionando explícitamente en ocasiones y teniéndolos en la mente en otras, se ha referido más de una vez a Pablo VI y a Juan Pablo II, como pioneros del concepto de Nueva Evangelización y del Instituto llamado a promoverla: Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización.
«La nueva evangelización es una actitud, un estilo audaz. Es la capacidad de parte del cristianismo de saber leer y descifrar los nuevos escenarios, que en estas últimas décadas han surgido dentro de la historia humana, para habitarlos y transformarlos en lugares de testimonio y de anuncio del Evangelio. Se trata de escenarios sociales, culturales, económicos, políticos y religiosos. La nueva evangelización se presenta como un estímulo del cual tienen necesidad las comunidades cansadas y débiles, para descubrir nuevamente la alegría de la experiencia cristiana, para encontrar de nuevo «el amor de antes» que se ha perdido (Ap 2, 4), para reafirmar una vez más la naturaleza de la libertad en la búsqueda de la Verdad»(1).
A los largo de 20 siglos, el mundo en que vivimos ha ido siendo evangelizado. El anuncio explícito de un Salvador, Jesucristo, nacido, muerto y resucitado, ha ido calando, más o menos hondamente, en muchos ambientes y en culturas muy diversas. Sin embargo, lo que ha venido siendo patrimonio del entorno en que vivimos, hoy está oscurecido €algunos dicen oxidado€ y dificulta, entorpece o borra el comportamiento de muchos hombres y mujeres de hoy, creyentes y no creyentes. Se desconoce en muchos ambientes la buena noticia del Evangelio y se olvida, casi por completo, en otros.
Encerrados en nosotros mismos y en círculos concéntricos cada vez más reducidos, perdemos la conciencia de enviados, de la misión recibida, y parece que hemos de vivir así encerrados, sin horizontes abiertos, condenados a la inacción. ¿Dónde queda hoy el testimonio cristiano y la obligación de colaborar positivamente con quien sabemos que nos ama y que nos lleva de su mano?
Escribe Monseñor Fisichella: «En realidad el eclipse de Dios o de Cristo en la sociedad contemporánea es sencillamente el eclipse de los cristianos en cuanto cristianos, es decir, en cuanto fieles seguidores de Jesucristo, contentos de serlo y con la sana ambición de que también otros lo conozcan y quieran libremente estar con Él» (2). No podemos olvidar, sin embargo, que todo cristiano ha de sentir la necesidad de ser evangelizado y de evangelizar. Porque no podemos responder al mandato de evangelizar sin ser nosotros conocedores del Evangelio y vivir como auténticos discípulos de Cristo. Cada cual ha de mirar con sinceridad cuál es su situación al respecto y buscar los medios a nuestro alcance para ir creciendo en el conocimiento de Dios y de su Iglesia. Urge encontrar, cada día más, cofrades bien formados que tomen en serio su condición de cristianos y su vocación en el mundo.
Sabemos que «Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y siempre» (Heb 13,18) y que cada uno de nosotros ha de dar cuenta al Señor de sus actos. El desafío, por tanto, de nuestro momento histórico es lograr que los cristianos recuperemos nuestra identidad y nos sintamos parte del Cristo total, que es la Iglesia. Con preparación, con generosidad y con entrega. Ante la crisis de fe que nos rodea, la indiferencia de muchos hermanos y el ateísmo envolvente, vivencias y representaciones comunitarias, como la del Misterio de Elche, son, a mi juicio, un medio eficaz de vencer posturas cómodas de no comprometerse a nada, para prepararse bien, contagiar entusiasmo e ilusión, y ofrecer catequesis sistemáticas de la fe que compartimos, orientadas a la vida presente y a la futura. Dando así testimonio de lo que creemos y vivimos.
En la representación ilicitana, cada vez más cuidada, de la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma al cielo €verdad de fe de nuestra religión- se adquiere un conocimiento sistemático de un punto fundamental de nuestro Catecismo y nos sentimos aleccionados por la fuerza y el valor testimonial de quienes se mueven en la escena. Con textos bien fijados. Con logros más que evidentes. Nuestros actos de fe se justifican por el conocimiento de la verdad que creemos o del misterio que celebramos. Sólo así creer es un acto libre de la persona, de cada una de las personas y nunca un gesto rutinario. Los actores del Misterio lo viven, lo proclaman y lo contagian. Más todavía, no sólo ellos, sino también quienes a lo largo de muchos meses preparan y se preparan para la representación anual de los años impares y doble de los años pares.
Otro matiz a resaltar. Los actores del Misterio de Elche son voluntarios, nos ayudan a descubrir y valorar la fraternidad y también la sacralidad, nos invitan a dejar a un lado la monotonía de la vida presente, teniendo a la vista la transcendencia. Evangelización y transformación de la realidad se llama el logro.
Esta secular representación del Misteri ha contribuido en buena medida al florecimiento de la vida cristiana entre nosotros. Ha aportado un importante caudal a las aguas de la vida espiritual de nuestro pueblo. Y sigue alimentando, como un caudal de agua limpia, la vida cristiana de muchos católicos. Esta representación del dogma asuncionista es una manifestación religiosa de todo el pueblo cristiano que toma numerosos elementos de la Sagrada Escritura, de la liturgia y de las propias tradiciones de la Iglesia. Procurad que, como forma de piedad popular responda a los misterios de la fe y complemente, el anuncio del Evangelio.
Hecha con devoción y dignidad, cada puesta en escena seguirá siendo una catequesis plástica para todos. La contemplación de momentos tan significativos de la vida de la Virgen y de los Santos nos lleva a captar de algún modo el misterio de nuestra salvación y nos estimulan a seguir una vida en consonancia con el Evangelio. Se trata, en definitiva del anuncio del Misterio Pascual. María, «obedeciendo €recuerda san Ireneo- se convirtió en causa de salvación para sí misma y para todo el género humano» (3).

(1)€Sínodo de los Obispos, XIII Asamblea General Ordinaria. La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Lineamenta, n.6.
(2)€Rino Fisichella, en el prólogo al libro de Antonio Aranda, Una nueva evangelización ¿Cómo acometerla?. Ed. Palabra Madrid, 2012.
(3)€Citado en Concilio Vaticano II. Constitución Dogmática sobre la Iglesia, n. 56.