Especial La Festa d'Elx 2012

El espectáculo de la festa

T. Martínez Blasco. Miembro del Patronato del Misterio de Elche

08-08-2012TuentiMeneame

Desearía traer al recuerdo, a dos arquitectos que configuraron el espectáculo de La Festa. De una parte Nicolás de Bussi, preparando el ámbito funcional del recinto de la iglesia de Santa María de Elche. Y bajo otro sesgo, Marcos Evangelio llevando la tramoya del Misteri a lo aéreo y, disponiendo para ello, los aparatos y la lona del cielo con énfasis de genio.
¿Cuál fue la extraordinaria competencia sensitiva de Bussi para crear un ámbito espacial, óptimo, que envolviera a quienes asistieron a tan solemne espectáculo? Consistió en saber proporcionar al visitante, múltiples puntos de vista para presenciar el dramático momento de la muerte de María. Basta contemplar el interior de Santa María, atendiendo únicamente a la liturgia de la misa y, comprobaremos de inmediato, que le sobran demasiados balcones, balconcillos y balconadas. Mas si lo analizamos bajo el montaje del andador y cadafal de La Festa, descubriremos que el arquitecto Bussi, intentó plasmar nuestra iglesia para ofrecer el espectáculo, bajo distintos puntos de vista. Por ejemplo, todos los espectadores de la nave alzan la mirada hacia el cadafal que hace de escenario; mas los situados en los balcones lo ven a vista de pájaro; y quienes ocupan las tribunas lo harán con visión normal y directa. No cabe duda, por tanto, que la iglesia ha sido estructurada para patentizar múltiples enfoques de La Festa.
Sin embargo, con la propuesta aérea de Marcos Evangelio, se nos conduce a un glorioso y funambulesco espectáculo, fuera de la tierra, y pleno de mágico atractivo. Así que arrobados en la contemplación del juego de los aparatos que descienden del cielo, entramos en un ensimismamiento donde se pierde el esfuerzo de atención en aras de una benigna paz de espíritu.
Bien es verdad que semejante planteamiento celestial €es decir la bajada del ángel y demás aparatos aéreos€ ya existía en el espectáculo que se montaba en la anterior iglesia gótica-renacentista de Elche. Pero debo aclarar que allí salían los artefactos por un boquete trepanado en la bóveda de la iglesia y no por un cielo esplendente como hoy se hace en Santa María. Y este montaje resulta grandioso; un cielo que cubre el tambor de la cúpula, el cual ayuda a comprender mejor la intervención divina, en la muerte de la Virgen protagonista. Mejor aún: dicho cielo imponente, ideado por Marcos Evangelio, que nos parece sustentado por las cuatro pechinas ornadas con los evangelistas y su tetramorfos tiene, no cabe duda, una fuerte pronunciación apologética. Queda patente, pues, su trascendental escenografía.
Puesto que nos trae la propuesta de otro reino tras la lona pintada, es decir, un lugar fuera de la tierra, donde parece imperar libertad y salvación. Y cuando María entra en cuerpo y alma en el cielo salvador, nos sentimos invitados. Y no paramos entonces de gozar y de aplaudir con satisfacción inmensa. ¡Lo queremos también para nosotros!