Especial La Festa d'Elx 2012

Elche asuncionista

Pablo Ruz Villanueva. Concejal de Cultura de Elche

08-08-2012TuentiMeneame

De Virgen Navegante, con leyenda de Olas
y de espumas rezándole rumor de caracolas;
tu Asumpta, por la cual, de tu pasión en pos,
por vías de El Misterio, del modo más rotundo,
gran Pueblo Asuncionista, vas diciéndole al mundo
cómo debe cantarse a la Madre de Dios
A. Santamaría Angulo

De Virgen marinera, de Señora hermosísima, venida, entre las olas, una mañana fría de diciembre. De Reina envuelta en espumas de plata, vestida de oraciones y esperanzas, adornada con música bellísima y brocados de oro, portadora de fe, de belleza, de Dios…
De historia rotunda, de pueblos que han ido dejando su legado, su vida, su cultura. De pasado único, de futuro esperanzado, de gentes nobles y amantes de su pueblo y otras llegadas de otras tierras buscando el pan del presente, de aquél presente y el del mañana.
De basílica soberbia, atrevida, prodigio barroco que las manos de este pueblo trabajador levantara en honor y gloria de su Madre.
De perfiles morunos, de azoteas encaladas y de barrancos áridos que presagian el vergel que hizo admirar al mundo, que hizo emocionar a aquéllos que descubrían este oasis perdido en el sureste de España.
De orgullo encendido y celoso de lo que le hace «ser». De corazones generosos y de almas que saben mirar al cielo desde la cuna. De amor por el arte, por la música, por la tradición.
Tierra de cielos azules, límpidos y de noches dibujadas por las sierras del norte, por las huertas del sur y por las playas hermosas, de finas arenas y de pinadas frondosas que se abren al levante.
De noche de luz, de alba, de emoción estremecida y de lágrimas sinceras. De cohete, de palmera, de sonido y de ofrenda de fuego que estalla en el aire asfixiante del agosto levantino. De roá incesante, de cirio incandescente, de nardo y de albahaca, de campanas, de silencio, de incienso y de jazmín.
En agosto la alhábega se reviste de perfumes en mi pueblo y los huertos de palmeras se embriagan del olor de tierra húmeda, empapada de rocíos y de aromas veraniegos. En agosto, Elche, engalanada de belleza, de fiesta esplendorosa y del sonido fuerte y la explosión deslumbrante de la pólvora, se descubre mora y cristiana, mediterránea y levantina. En agosto, este Elche asuncionista, se convierte en tierra levítica, en capital mariana que, como pocas, sabe cantar, sabe amar y sabe alabar con un Misterio portentoso de fe y devoción, a la Madre de Dios.
Así es mi Elche: dichoso porque la providencia quiso regalarle, ofrendarnos la efigie gloriosa de nuestra Patrona y con ella la más hermosa muestra de arte, de devoción y de fe que hemos sabido y podido regalar al mundo entero, nuestro Misteri.

De brisas levantinas, de huertos centenarios, de azarbes y de acequias, bañada por el sol.
De pasado glorioso, de estirpe milenaria, de cúpulas azules y de augusto blasón.
De veredas flanqueadas por altivas palmeras, de campos de granadas, de trabajo y tesón, hoy miras, orgullosa, tu gloria por los siglos, hoy miras tu futuro y tu destino: La Asunción.