La importancia de un seguro de viaje

Como decía Séneca, “viajar y cambiar de lugar revitaliza la mente”.

por Gema Carrasco | BeContent

Durante 2017, la población residente en España realizó casi 194 millones de viajes, de los cuales 176,4 millones tuvieron como destino España y 17,3 millones, el extranjero. Respecto al año anterior, esto supone un incremento de 6,1% de los viajes dentro de nuestro país y un 9,9% en los viajes al extranjero. Es por ello, que cada vez son más los viajeros que deciden contratar un seguro de viaje que cubra las posibles complicaciones que puedan surgir, especialmente en los viajes al extranjero.

Para destinos internacionales es muy importante cubrirse las espaldas ya que pueden darnos una solución rápida a muchos imprevistos que nos puedan surgir. En las pólizas suele incluirse la cancelación gratuita porque si contratas las vacaciones con mucha antelación para que salga más rentable, cuando se acerque la fecha quizás no puedas realizar el viaje por diversos motivos. Las pólizas pueden ofrecer coberturas por robo o deterioro de equipaje, indemnización por overbooking, demora en el transporte aéreo, retorno anticipado por fallecimiento u hospitalización de un familiar o incluso, repatriación en caso de fallecimiento.

Pero realmente la cláusula más importante en viajes internacionales es el seguro médico por si nos ponemos enfermos. Esto puede ahorrarnos unos miles de euros ya que, si nos atienden fuera de nuestro país, y según la sanidad del lugar en el que nos encontremos, tendremos que pagar en el hospital por ser atendidos.

Es imprescindible leerse bien las pólizas antes de emprender el viaje, saber la cobertura que tenemos y hasta cuánto dinero nos cubre porque nunca se sabe lo que puede pasar. Las clausulas deben estar detalladas para que podamos conocer todos los beneficios que ofrecen para viajar con tranquilidad.

Los seguros de viaje temporales se ajustan a cada cliente según el destino y el tipo de viaje que vaya a realizar. Por ejemplo, si vas a realizar algún tipo de deporte en el extranjero es importante que incluyas esa cobertura específica en tu póliza. En los viajes internacionales contratar un seguro de viajes se ha convertido en algo tan importante como buscar transporte y alojamiento.

También es importante que antes de viajar, entres en la web del Ministerio de Asuntos Exteriores y te inscribas en el Registro de Viajeros que permite que consten tus datos personales y de su viaje, para que estés localizable en caso de emergencia grave.

Raquel Lobelos llevaba todo el año ahorrando para sus vacaciones del pasado agosto de 2017. Tenía muchas ganas de ir con su marido y su hijo a Singapur, pero el viaje se truncó antes de lo que pensaba al segundo día cuando se encontraba en una isla de Indonesia. Se dirigían a la playa después de comer. “Nuestra habitación estaba en la primera planta y al bajar por las escaleras mojadas, resbalón que no vi venir, me agarré a la barandilla y noté el crack de inmediato”. Intentando disimular el dolor, le llevaron al mar pensando que había sido un esguince y así calmar el dolor. Al final, subida en el carrito de golf del jardinero le llevaron al médico, quien le dijo que se trataba de un esguince y la vendaron. Allí consiguió que le prestasen una silla de ruedas. Un par de días así y volvió a Singapur. “Cuando llegué, lo primero que hice fue ir al hospital y alucinaron conmigo por aguantar así dos días. Rotura doble con desviación de tibia y peroné. Había que operar y dije que tururú”. De las consultas, pruebas y tratamientos tuvieron que adelantar 3.000 euros que luego les reembolsó el seguro. “Si no es por el seguro, una ruina”, recuerda Raquel. Además, negociaron con la aseguradora volver en primera clase para poder llevar el pie estirado. Pasó los 10 días de vacaciones con el pie bloqueado para bajar la hinchazón y con calmantes. Alquiló una silla de ruedas y así pasó sus vacaciones. Al día siguiente de llegar a Madrid, y tras una reacción alérgica a los anticoagulantes, le operaron. “Nunca sabes lo que va a ocurrir y nosotros contratamos seguro por si acaso. Nunca nos hizo falta hasta esta ocasión”, testifica Raquel.

Foto: Raquel Lobelos
Foto: Isabel Romano

Isabel Romano de Diario de a bordo es una viajera empedernida. Por eso, tiene contratado un seguro anual de viaje que principalmente le da cobertura médica. En uno de sus viajes con su pareja, se encontraba en la frontera de Argentina con Bolivia. “Iba caminando por el salar y se me hundió la pierna izquierda, la derecha acumuló el golpe y me rompí el peroné”, relata la bloguera. Tenían un coche de alquiler y pudieron bajar al primer pueblo con teléfono internacional para llamar al seguro. Pidieron un hospital cerca de la población de Salta, a cinco horas en coche, donde iban a pasar las siguientes tres noches. “En urgencias me hicieron radiografías y me enyesaron la pierna. Lo único que pagamos allí fueron los medicamentos de la farmacia, que una vez en casa me reembolsaron”, recuerda Isabel. Al día siguiente la vio un traumatólogo y le dio permiso para volar. “El seguro nos buscó un vuelo a casa para el día siguiente”, indica. Además, como tenía que llevar la pierna estirada, volvieron en Business. “Gracias al seguro, de no haberlo tenido nos hubiera costado un riñón”, afirma la bloguera de viajes.

Santiago García viajó a Tailandia junto a su mujer, y decidieron contratar un buen seguro porque su mujer ha tenido otras veces algún percance. Su último día organizado en Chiang Mai, justo antes de viajar al sur a pasar unos días en las playas paradisiacas del país, Santiago empezó a notar síntomas de gastroenteritis. “Fuimos a pasear en elefante y yo vomitando, cada hora me encontraba peor”. Después de estar todo el día malo, decidió contactar con el seguro para que le dijeran a que hospital debía ir, pero al final estaba tan destrozado que antepuso su salud y llamó a un taxi para que le llevara al hospital que les había recomendado el hotel. Tras la exploración y una radiología, el diagnóstico fue apendicitis. Tenía que operarse de urgencia. “La estancia en el hospital por 3 días, la cirugía y el tratamiento de urgencias con ecografía y radiografía fueron aproximadamente 1.500€”, matiza Santiago. Aunque no era el hospital que le correspondía, tras enviar las pruebas médicas, el seguro le cubrió los gastos.

Foto: Santiago García
Foto: Mariana Crespo

En 1999, Mariana Crespo se embarcó llena de ilusión en un viaje a Bangkok. Aunque tenía muchas ganas de conocer el país asiático, su principal motivación era ayudar a una amiga con su mudanza. Subida en el avión se empezó a encontrar fatal, “vómitos y más vómitos y, lo que es peor, un dolor espectacular”, recuerda Mariana. Tras un vuelo complicado, salió del avión en ambulancia directa al hospital Bumrumgrad donde le ponen Nolotil intravenoso y le mandan para casa. Tan solo 24 horas después, se vuelve a poner malísima. El primero en verla es el médico del hotel que le asegura que tiene una intoxicación. “Pasan otras cuatro horas y, como no me tranquilizo, vuelvo al hospital Bumrumgrad. Esta vez con el ruego de que me analicen de arriba abajo y me digan qué demonios me pasa”. Finalmente, los médicos descubrieron que además de tener una piedra en el riñón, éste le llevaba sin funcionar un año. Mariana no pudo ayudar a su amiga con la mudanza ni visitar Bangkok, el resto del viaje lo pasó ingresada en el hospital con un catéter. El seguro le cubrió los gastos médicos y, además, quedó encantada con el hospital, asegurando que “no es lo que esperas encontrarte. Menús y DVDs a la carta, enfermeras que te dan masajes, tiendas, fuentes…”.

Fundación MAPFRE nos ayuda a conocer éste y otros tipos de seguro en su página web www.segurosypensionesparatodos.org.

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