¿Qué pasa si te intoxicas en un restaurante?

Las intoxicaciones alimentarias son más frecuentes en verano y suelen tener más complicaciones por el peligro de deshidratación. El calor y las vacaciones nos exponen más a los riesgos que conlleva comer algo en mal estado, además, al contrario de lo que muchos piensan, suelen producirse más por lo que comemos en casa, que fuera de ella.

por Gema Carrasco | BeContent

Durante el verano se juntan una serie de factores que pueden propiciar que los alimentos se estropeen con su consiguiente intoxicación. La elevada temperatura hace que las bacterias se reproduzcan sin problema a 37º. Lo idóneo es mantener la comida por debajo de los 5º en el refrigerador o cocinarlos durante un mínimo de 2 minutos a 65º. Si hay restos orgánicos y humedad, las posibilidades de que se reproduzcan los gérmenes aumentan considerablemente. Además, las bacterias se dividen rápidamente y se reproducen alcanzando un número lo suficientemente elevado para causar daños en la persona que lo ingiere.

Pero, ¿por qué aumentan las intoxicaciones en verano? Porque durante las vacaciones nos relajamos, comemos fuera, llevamos otros horarios y las altas temperaturas provocan que en muchas ocasiones se rompa la cadena de frío. Por ello, se debe tener cuidado y no dejar la comida fuera de la nevera. Y ante la duda, mejor deshacerse del producto.

En España, los alimentos que más intoxicaciones provocan son el huevo (23%), pescados (9%), mariscos (6%), vegetales (6%) y pollo (5%). Las tortillas y las salsas a base de huevo son un gran peligro si no se manipulan y conservan adecuadamente ya que podemos intoxicarnos con salmonelosis, una bacteria que se encuentra en la cáscara del huevo. De hecho, en los restaurantes está prohibido desde 1991, con el Real Decreto 1254/1991 el uso de huevos sin pasteurizar, excepto si alcanzan determinadas temperaturas. Es decir, se pueden hacer fritos o cocidos, pero la mayonesa no. La tortilla no está especificada en la normativa, aunque en teoría se podrían usar huevos si el centro de la tortilla alcanzase los 75 grados, pero no podría quedar cruda por el centro.

Pero no solo nos puede ocurrir en un restaurante, debemos extremar las precauciones en casa con lo referente al huevo y no dejar los alimentos mucho tiempo fuera de la nevera. Si deciden pasar el día en la playa o piscina y llevarse comida cocinada de antemano, es preferible que no contenga huevo.

Los huevos con cáscara se pueden contaminar con Salmonella cuando la gallina pone los huevos - Foto: iStock

El pescado es otro de los alimentos con el que debemos tener mucho cuidado, especialmente ahora que está de moda consumirlo en crudo con el consiguiente riesgo de coger anisakis. Realmente, el pescado debería congelarse o cocinarse a una temperatura superior a 60º. Si optamos por congelarlo, 24 horas serían suficientes si alcanzase una temperatura de -20º, pero la mayoría de frigoríficos no alcanza esa temperatura, por lo que debería estar durante 5 días. El anisakis puede provocar desde dolor de estómago, vómitos o diarreas hasta alergia. Si lo vas a comer en crudo en casa, es recomendable congelarlo primero. En hostelería es obligatorio. Los pescados que tienen más riesgo son la merluza, el besugo, el rape, la bacaladilla, los boquerones, el bacalao o el jurel, entre otros. Los pescados de agua dulce están libres de anisakis como las truchas o carpas, y los mariscos presentan un riesgo mínimo, aunque se coman en crudo como las ostras o las almejas.

Los síntomas de una intoxicación alimentaria suelen aparecer a los tres días aproximadamente. Recuerda que, si sufres una intoxicación como consecuencia de la ingesta de alimentos en un restaurante, estás en tu derecho de actuar, pero es importante que sepas cómo y que no destruyas ninguna prueba para que puedas demostrarlo.

El anisakis está presente en algunos pescados - Foto: iStock

En primer lugar, y una vez que tengas síntomas, debes acudir al médico y que te confirmen que has sufrido una intoxicación. Si la exploración es positiva, pide a tu médico un informe. Debes guardarlo junto al ticket del restaurante. Aunque es algo que no solemos guardar, será necesario que lo conserves para que puedas probar lo ocurrido.

Es importante que conozcas que existen diferentes vías, la administrativa se ejerce a través de la oficina municipal de consumo (OMIC) o de la comunidad autónoma. Tendrás que presentar toda la documentación que demuestre los hechos, como informes médicos de urgencias, la factura del restaurante, gasto de transporte al hospital… De esta forma, la oficina puede iniciar un proceso de mediación o instar un arbitraje de consumo para llegar a un acuerdo. Si el dueño del local se negara, la oficina puede instar a que se inicie una inspección que termine con una sanción al dueño del local.

Para casos más graves en los que pueda haber un delito contra la salud pública, entrarían en juego los tribunales de justicia. En el Código Penal los casos de adulteración de productos alimenticios susceptibles de causar daños a la salud de las personas están tipificados con penas de hasta seis años de cárcel.

Aunque la vía penal es para casos graves, se puede recurrir a la vía civil. En este caso, tendrás que poner una demanda por daños y perjuicios aportando toda la documentación que demuestre la intoxicación, con testigos de los hechos para exigir responsabilidad civil. ¿Sabes que el seguro te puede ayudar? Si tienes un seguro de defensa jurídica familiar te puede asistir en estos casos. Puedes encontrar más información en la Guía para la protección de tu familia de Fundación MAPFRE.

No obstante, toma precauciones para intentar evitar cualquier tipo de intoxicación alimentaria este verano, ya sea dentro o fuera de casa.

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