Historia íntima de INFORMACIÓN - 75 Aniversario
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Un redactor bromista y con imaginación

Un redactor bromista y con imaginación

Pepe Vidal Massanet fue uno de esos periodistas con tanta iniciativa como desparpajo y tanta imaginación como osadía.

08-11-2016TuentiMeneame
Vidal Massanet redactando uno de sus peculiares reportajes.
Vidal Massanet redactando uno de sus peculiares reportajes.. PERFECTO ARJONES.

Como había nacido en la ciudad estadounidense de Albany, hablaba inglés perfectamente, lo que le sirvió para manejarse muy bien entre los extranjeros que visitaban nuestra provincia, ya fueran simples turistas o ilustres mandatarios y resplandecientes estrellas de Hollywood.

Superada una primera etapa dedicada a la información deportiva, que concluyó de manera bastante conflictiva con algunos dirigentes del Hércules, Vidal Massanet se dedicó a la información «de calle».

Eran los últimos años de la década de 1950 y los primeros de 1960, y nuestro hombre ya había adquirido bastante bagaje como reportero y era experto conocedor de los intríngulis existentes en la redacción, fuera quien fuese el director. Si un día decidía que quería visitar Benidorm, le decía al redactor jefe o al director que tenía noticia de que había llegado allí un célebre personaje, y allá que se iba, acompañado por un fotógrafo. Si en Benidorm veía a alguien que se parecía a un famoso, le entrevistaba y hacía que le fotografiasen, asegurando que era un sosias del célebre personaje; y si no encontraba a nadie con esas características, improvisaba un artículo que siempre merecía la aprobación, cuando no la admiración, del redactor jefe y de los lectores, como aquel «Benidorm, alegría de vivir», con fotos de Arjones, que vio la luz el 14 de septiembre de 1971.

Varios fueron los epígrafes bajo los que aparecían sus artículos y reportajes: «Sobre la marcha», «El paso de las horas», «La actualidad en la calle»...

Era un maestro en el arte de crear noticias (aliñándolas ligeramente quizás con una pizca de imaginación), que despertaban el interés de los periódicos nacionales y que provocaban la llegada precipitada de enviados especiales de radios y televisión. Como cuando publicó, el 12 de febrero de 1958, la noticia de que existía un fabuloso tesoro enterrado bajo el castillo de Santa Bárbara; o, poco después, al noticiar la existencia de un hombre-mono en un asilo de Villena, a quien las monjas dejaban dormir en lo alto de un árbol; o la historia de un viejo robinsón que vivía en las cimas de la Carrasqueta, alimentándose de lo que buenamente encontraba o cazaba, noticia que fue copiada por las agencias de medio mundo.
Tan atractivos eran sus reportajes, que logró contagiar a algunos de sus compañeros, como Antonio González Pomata, quien escribió un artículo sobre una pantera que andaba suelta por las montañas próximas a Callosa d´En Sarrià, según le habían contado, y que publicó junto con la foto de una huella que encontró por dichos parajes, que podía tomarse en efecto, con un poquito de imaginación, como la de una fiera silvestre. Durante los días siguientes se siguió con interés en las páginas del periódico el gran revuelo que originó aquella noticia entre los vecinos de la comarca.

El 28 de diciembre de 1975, en su página 8, INFORMACIÓN publicó la siguiente noticia, firmada por Vidal Massanet: «Gerald Ford, presidente USA, en Alicante, en vuelo directo, procedente de Nueva York; sufre inflamación maxilar, y se repondrá en la residencia de su amigo míster Phanton; sus guardaespaldas impidieron una larga entrevista». Al pie de una foto de Arjones, en la que se veía al hipotético gobernante norteamericano de escorzo dentro de un coche, se leía: «28 de diciembre: Gerald Ford llega a Alicante, para una estancia breve. Ya instalado en el automóvil, rodeado de guardaespaldas, sonríe cuando tratamos de entrevistarle. Fue cuestión de segundos poder hablar con el presidente de USA».

A pesar del recuerdo de la fecha, hubo lectores que no captaron la broma, propia del día de los Santos Inocentes. En realidad, Vidal Masanet se llevó al aeropuerto a un conocido suyo, que se parecía un poco al presidente estadounidense Ford, aunque con la barbilla más pronunciada (de ahí el detalle de la supuesta enfermedad), e hizo que Perfecto (Cholas) Arjones le fotografiase con una maleta y como si fuese el mandatario de incógnito.

Y es que a nuestro reportero le gustaba tanto inventar inocentadas como realizar bromas a sus compañeros. Como aquella vez que, en compañía también de Cholas, tomó prestado un ninot que representaba a Jesús Prado, a la sazón director del periódico, de una hoguera del barrio de José Antonio, para colocarlo de noche en el sillón del despacho de dirección. El susto que se llevó la pobre señora de la limpieza fue morrocotudo.


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