08 de julio de 2010
08.07.2010

Font Roja: hotel innecesario

26.05.2010 | 02:00
Font Roja: hotel innecesario

El autor defiende que el empeño de construir un hotel en el parque natural de la Font Roja responde a intereses económicos y creará graves perjuicios ambientales

Con frecuencia visitamos el parque natural de la Font Roja. Cada visita nos obliga a ser más exigentes con las ideas que conforman su existencia. También con su posición incontrovertible y asimismo con su proyección. La filosofía de su espacio sigue siendo la misma. La razón de su existencia no es necesario sacarla de lo indeterminado. Por ello, toda acción encaminada a variar en lo más mínimo su esencia debe ser desechada.

Criterios de innecesariedad
Este criterio se aplica cuando no existen razones suficientes para demostrar que la Font Roja necesita un hotel en su seno. Se basa en dos razones principales. Una es intrínseca. No hay por qué colocar un hotel donde no se necesita. No existen razones que lo aconsejen ni exigencias que lo demanden. Otra es más sutil pero más efectiva, aludiendo al concepto de que la creación de nuevas necesidades es negativa. Se tiende a desarrollos no armonizados y, además, no solicitados en forma alguna por el propio paraje, que consideramos suficientemente "tratado" por afecciones que han completado su utilidad.
Otra razón es la intemporalidad, la escasa base social -evidentemente educada en el transcurso del tiempo- y el rechazo arraigado originado por creencias ambientales y sociales, de consideraciones de antigüedad, de conservación o de dominio. Que forman un conjunto de "malla defensiva" no sólida únicamente, sino capaz de modificarse con arreglo a las circunstancias. Ninguna de ellas se da en la actualidad. Existe un sólido estado de opinión de que "no hace falta" un hotel en Font Roja. Otra cosa es la atención que merece a otras fuerzas vivas que, sin atender a estos criterios, lo desean, pero los fundamentos básicos de que no es necesario siguen vigentes y se fortifican en su propio sentido.
Otro criterio es económico, que monta sobre el anterior en una especie de cópula inadmisible. Un hotel es un negocio destinado a proporcionar beneficios, sin que en su propuesta -por muy disfrazada que esté- se pretenda otra cosa. Sólo se trata de ganar dinero y ésa no es razón suficiente para compensar -por mucho que se maquille- el posible beneficio que el parque pueda obtener. Beneficio que, por otro lado, no es demostrable, porque al estar al margen de la intervención municipal, las cuentas de pérdidas y ganancias de la empresa productora son desconocidas y/o aleatorias, sin repercusión en los habitantes de Alcoy. Ni siquiera "municipalizando" a la empresa concesionaria se podría evitar el efecto "pantalla" que se daría de la cuentas de pérdidas y ganancias. Quien monta un negocio no es partidario de enseñárselo al Ayuntamiento. Y un parque natural -por ley- debe estar excluido de cualquier tipo de explotación aunque se intenta maquillar el procedimiento.
Sólo se pretende ganar dinero, sin reparar en la pérdida de la infraestructura natural del parque, sujeto a prevenciones de orden superior que son -como se sabe- fácilmente obviadas por los constructores. Sobran ejemplos de ello, en el -por desgracia- desafortunado estado en que han dejado la costa levantina estos "negocios". El parque y su entorno deben quedarse como está. La naturaleza lo exige y el sentido común lo reclama.

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