06 de octubre de 2019
06.10.2019

Entrevista Fernando Candela Martínez, decano de ICALI

«La sede de ICALI tiene que ser un buen instrumento para la colegiación y epicentro del Derecho de Defensa»

Fernando Candela Martínez, decano de ICALI, destaca el esfuerzo de toda la colegiación por conseguir reformar y ampliar la sede

06.10.2019 | 04:15
El Decano de ICALI en su despacho de la nueva sede.

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¿Por qué era necesaria esta nueva sede?

Alicante necesitaba una sede representativa a la altura de la colegiación. Es verdad que en 1982 se inauguró la sede en este mismo lugar que fue la primera en España ubicada fuera de los juzgados y tribunales, pero desde esa fecha no se habían renovado prácticamente nuestras instalaciones. Parecía necesario después de 37 años el acometer la reforma del edificio, pero acometer una rehabilitación ceñida a las dependencias ubicadas en un segundo piso era insuficiente y no solucionaba las necesidades actuales que tenía el Colegio.

Por ello, se pensó en adquirir las superficies anexas a aquella sede de 900 metros cuadrados. Finalmente se logró sumar otros 1.200 metros cuadrados por compra a la Compañía de Jesús, junto con otro piso en el mismo edificio, alcanzando un total de 2.200 metros cuadrados, y con ello dar respuesta a la incesante actividad formativa del ICALI y a la impartición de clases de la Escuela de Práctica Jurídica, amén de proveer de otros servicios como mediación, consultas, deontología, honorarios, asesoría fiscal y despachos para letrados y salas de reunión.

¿Qué van a encontrar los profesionales de la Abogacía de Alicante en la calle Gravina?

Cualquier sede de cualquier Colegio está pensada como referente para las abogadas y abogados y siempre aspira a convertirse socialmente en un epicentro del Derecho de Defensa, conformando esa dualidad como espacio de servicio para la colegiación y de referencia para la ciudadanía.

No obstante, creo que esta configuración de la sede va más allá y trasciende la mera utilidad para convertirse en el lugar común en el que reivindicar la importancia de nuestra profesión a todos los niveles.

¿Qué cambios supone esta nueva sede a nivel de organización, funcionamiento y servicios para la colegiación?

La nueva sede cuenta con un salón de actos, con capacidad para 150 asistentes, tiene dos aulas de la Escuela de Práctica Jurídica, que pueden albergar a 120 alumnos y que pueden ser usadas como salas de conferencias, así como una sala multiusos con capacidad para otras 50 personas, que también puede suplementar esa oferta formativa.

Además, hemos querido separar la mediateca de las instalaciones de la Biblioteca, para que este espacio funcione como punto de encuentro, de presentación, y a la vez un lugar para que las secciones colegiales puedan llevar a cabo actividades de todo tipo a los pies del Castillo de Santa Bárbara. Y hemos sumado otra sala llamada Puerta del Mar que es ejemplo del «giro casi imposible al mar, como diría Isidro Echaniz», que se le ha dado a la sede hasta el punto de dotarla de vistas al litoral marítimo de la ciudad. Finalmente, nuestra intención ha sido que el Colegio tenga unos servicios de administración cómodos tanto para el personal como para la colegiación.

¿Los colegiados y colegiadas deberán realizar asuntos de gestión de forma exclusiva en la sede de Gravina?

Se podría pensar que el traslado y unificación de los servicios colegiales en la calle Gravina nos ha alejado de los juzgados de Benalúa, pero debemos recordar que el ICALI cuenta con una delegación en los propios tribunales. Así, se ha establecido un punto administrativo en la segunda planta para que todas aquellas compañeros y compañeros que no puedan acercarse con asiduidad a la calle Gravina puedan realizar las gestiones que necesiten en el Palacio de Justicia de Benalúa. Este servicio lo iremos mejorando con la reforma de nuestras instalaciones en los Juzgados, previa autorización de la Consellería de Justicia a quién pertenece el edificio.

¿A nivel económico que repercusión tiene para el ICALI la modernización de sus instalaciones?

El Colegio tenía unos fondos propios que se habían obtenido en los años 70 y 80, a través de los sellos y bastanteos, que las sucesivas Junta de Gobierno han pretendido destinar a la adquisición de una nueva sede, pero que por circunstancias ajenas a su propia voluntad no pudieron materializar. Por ello, esta reforma no ha supuesto a la colegiación ningún desembolso o cuota especial, ni se han utilizado las cuotas corrientes para realizar pago alguno. Aquellos fondos constituidos en los años 80 y 90 han posibilitado la completa realización de esta nueva sede.

Ha dicho que la inauguración de las instalaciones marca una nueva etapa para el colectivo de la Abogacía, ¿cuáles son los retos a partir de ahora?

Los retos son lo que siempre tenemos en cuenta, seguir trabajando, luchando por esta profesión que para mí es la más bonita de cuantas existen, por la debida consideración al turno de oficio, y seguir en definitiva defendiendo a la colegiación. Una sede tiene que ser como un faro al que acudir y si alguien acude a la Junta de Gobierno en solicitud de cualquier servicio o ayuda, la Junta tiene sí o sí que prestárselo. No tiene otra razón de ser el estar en los órganos corporativos del Colegio si no es para defender y servir a la colegiación.

Tenemos también que consolidar las sedes en las Delegaciones, acercar el Colegio, en este sentido este mes de octubre cambiaremos nuestra sede en Dénia, dado que las actuales instalaciones no reunían las condiciones necesarias. Una abogada o un abogado tiene que tener los mismos servicios y la misma atención ejerza en los partidos judiciales de Dénia, Villena, Benidorm, Villajoyosa, San Vicente, Ibi, Elda, Novelda o en Alicante, y si todavía, a pesar del esfuerzo realizado, no lo hemos conseguido, seguir perseverando hasta que esta afirmación sea una realidad. El ICALI es de todos.

¿Qué representa el ICALI en la sociedad alicantina?

«Siempre utilizo una frase y es que los Colegios de la Abogacía si además de servir a su colectivo, no sirven a la sociedad simplemente no sirven. Con ello quiero destacar que en la actualidad un Colegio no puede centrarse en asuntos meramente corporativos, sino que tiene que ser un referente social que debe reivindicar siempre y en todo momento el Derecho a la Defensa hasta convertirse en la voz de sus conciudadanos. La abogacía no puede ni debe omitirse siempre tiene que hablar alto y claro, que es lo que la sociedad espera de nosotros», ha destacado el decano ICALI.

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