24 de abril de 2019
24.04.2019
Campaña electoral

Los ataques que se cruzaron los candidatos en el debate

Pedro Sánchez fue el que más reproches se llevó, especialmente por parte de Rivera y Casado

24.04.2019 | 10:48

Golpear desde el primer minuto, sin respiro. Golpear a Pedro Sánchez. Golpear al adversario en el centro-derecha. Golpear con Arnaldo Otegi y con Quim Torra, y golpear hasta con libros. El debate electoral organizado este martes en Atresmedia elevó el tono respecto al encuentra celebrado el lunes en TVE. El de ayer fue un debate de tono mucho más brusco y en el que los distintos candidatos intensificaron la dureza de sus reproches.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue quien se llevó el mayor número de ataques, especialmente por parte de Albert Rivera y Pablo Casado. Un repertorio de golpes que obligó al líder del PSOE a apartarse de su manual de resistencia.

El cruce de ataques durante el debate


El candidato socialista afrontó los dos debates con la idea de resistir y puede que lo haya logrado, pero no ha sido desde la defensa. Ha aguantado los golpes y ha contraatacado, y si Albert Rivera le saca la tesis, él le entrega la "España vertebrada" de Fernando Sánchez Dragó y Santiago Abascal.

Se intuía que Pablo Casado iría a la yugular del líder del PSOE desde el arranque, pero ha reservado una sorpresa; quizá se la tenía guardada de ayer: con Rivera se ha enzarzado por el modelo económico y por la eutanasia.

El candidato de Ciudadanos ha desplegado de nuevo un arsenal de recursos, foto de mesilla de noche incluida, colocada en el atril como quien la mira antes de apagar la luz, y hasta ha dejado caer al suelo un papiro con la "corrupción del PSOE".

El líder de Unidas Podemos (atrás dejó la camisa azul del debate de RTVE) ha lucido jersey de cuello circular y mangas dudosamente largas y ha navegado entre dos aguas, soltando pullas por aquí y apelando a la serenidad por allá, y quizá por ese intento Rivera le ha erigido en "árbitro". Era ironía. Todo esto mezclado dejó un debate repleto de "zascas".

Aquí un repaso a cada candidato:

PEDRO SÁNCHEZ

Le querían llevar al barro "las dos derechas" y al barro fue. Su declaración de intenciones tuvo forma de libro, y qué libro, el último de Sánchez-Dragó. Rivera le sacó la tesis, pues toma "España vertebrada".

Si en RTVE se contuvo, en Atresmedia no. En su actitud sólo ha mantenido el color del traje y de la corbata, y las alusiones a la justicia social y a la convivencia territorial. Para empezar no entra en sus planes pactar con Ciudadanos, por seguir ha afirmado que "no es no", "nunca es nunca" y "falso es falso" que haya acordado nada con los independentistas y para terminar hasta ha hablado de "las primarias de la derecha". Defensa-ataque.

Entre Casado y él ha habido intercambios, la mención al "parque temático de la corrupción" en Valencia ha sido efectiva, pero con Rivera se ha notado algo de saña.

"Vergüenza", "decepción", "mentiras" y otro golpe imprevisto: una carta de UGT en la que denuncia la instrucción de la Consejeria de Regeneración que dirige Ciudadanos en Andalucía para tener datos de trabajadores contra la violencia machista. "La lista negra", la ha llamado.

PABLO CASADO

Las primeras diferencias respecto al debate del lunes saltaron a la vista desde la llegada. Primero, traje conjuntado color azul (ayer ese pantalón gris oscuro con la americana azul, ¡ay!) y corbata roja.

En el plató, su estrategia ha sido el ataque. Ataque de manual. ¡Pim, pam! nada más empezar. El autocontrol del debate de RTVE, al baúl de los recuerdos.

"El más mentiroso es Sánchez", el paro no hace más que crecer desde que es presidente, "cada vez que Sánchez abre la boca, suben el pan y la luz", tiene cinco ministros con sociedades instrumentales sospechosas, Eguiguren y un caso de violencia de género... Y así.

Bronco ha sido el cruce precisamente sobre la violencia machista. "Es patético", le ha dicho porque se ha indignado con el intento del presidente de "confrontar con el Pacto de Estado". Además de los golpes, ha mostrado una actitud retadora: "Es un sucedáneo de presidente y a mí no me levanta el dedo; no me señale", y menos en un asunto como éste. Incluso le ha preguntado: "¿Indultará a 'la manada'"?

Llegó el minuto del modelo territorial y redoble. "Quiere volver a Pedralbes", ha espetado a Sánchez, antes de acusarle de "blanquear" el terrorismo y el independentismo con sus cesiones a Otegi y a Torra.

ALBERT RIVERA

En la larguísima espera sobre el plató, al líder de Ciudadanos se le vio moverse sin parar, nervioso quizá. Empezó el debate y no abandonó esa pulsión. Ayer fue el más aguerrido, hoy irrefrenable.

Como en RTVE, ha tirado de fotos con marco (en Atresmedia Idioia Mendia y el brindis navideño con Otegi), de gráficos y hasta de un papel enrollado que cayó hasta el suelo.

Iglesias le ha tachado de "impertinente" y "maleducado", pero es que Rivera decidió atacar a todos sin tregua.

Como las fuerzas del centro-derecha andan a la gresca entre votos confirmados y votos que vete a saber a dónde van, el líder de Ciudadanos ha procurado arrinconar a Casado con los impuestos y sobre todo con la eutanasia, incluida la enfermedad de su propia abuela.

PABLO IGLESIAS

Es probable que haya gente en estos momentos buscando en Google la marca del jersey de Pablo Iglesias, una prenda negra que tan sólo ha dejado asomar el cuello de la camisa y ligeramente los puños. El jersey en el que se ha golpeado el lado del corazón al final del minuto de oro.

El líder de Unidas Podemos ha llegado en taxi, primer cambio respecto al día de ayer, y en Atresmedia quien ha ido a asesorarle ha sido Noelia Vera, no su jefe de gabinete.

Iglesias ayer sacó la Constitución por doquier, pero hoy la ha citado dos o tres veces. Ha sido el guardián de las esencias del debate, ha demandado respeto y "mesura" en la cuestión catalana.

Pero el candidato de la formación "morada", aunque poco, ha sacado algunos golpes, también a Sánchez, "¿de las cloacas mejor ni hablamos, verdad?".

Y ojo, que también le ha lanzado un cable: "Incoherente" puede que sea, pero no consta que el líder del PSOE haya pactado nada con terroristas ni con independentistas. Llamarle "golpista" es una "barbaridad", ha sentenciado.

Han sido dos debates, más de ocho horas de programación televisiva entre ayer y hoy. Aunque parezca increíble, la campaña sigue.

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