14 de febrero de 2019
14.02.2019

Aspe cumple con el rito de las Marías y la Magdalena

Paula Vicedo, Pilar Berenguer y Verónica Pavía encarnarán la tradición que da vida a la celebración

13.02.2019 | 22:18

Constituyen una de las peculiaridades más antiguas de la Semana Santa Alicantina.

El secreto mejor guardado de la Semana Santa de Aspe se acaba de desvelar tras meses de hermético silencio. La Junta Mayor de Cofradías y Hermandades ha dado a conocer a las tres jóvenes que este año tendrán el histórico honor de representar a las Marías y la Magdalena. Son Paula Vicedo López, Pilar Berenguer Ramírez y Verónica Pavía Urios. Las dos primeras encarnarán las figuras bíblicas de María Salomé y María de Cleofás (las Marías) y la última a María Magdalena. A ellas les corresponde dar vida a una tradición inmemorable en la Semana Santa Aspense. Será durante el Encuentro con el Nazareno, en la calle de la Amargura el viernes por la noche, y en el Encuentro con Jesús Resucitado durante la alegre «Mañanica de Pascua» del domingo por la mañana. No saben desde cuando están apuntadas para poder representar estos papeles porque fueron sus madres y abuelas quienes las inscribieron cuando apenas tenían meses.

La representación viviente de las Marías y la Magdalena es antiquísima. Se desconoce su fecha exacta y, como máximas representantes, acuden a todos los actos oficiales. De hecho, es la tradición más significativa e identificativa y ocupa un lugar destacado entre las singularidades de la Semana Santa Alicantina.

Fue en noviembre pasado cuando las jóvenes firmaron el protocolo de aceptación del cargo. En sus rostros se apreciaba mucha ilusión al poder vivir un «acontecimiento inolvidable» para ellas, familiares y amigos. Pero también afloraban los nervios por el vértigo de las pruebas de los trajes y peluquería, el proceso de formación y los ensayos de las cortesías y reverencias.

Paula Vicedo, Pilar Berenguer y Verónica Pavía serán presentadas oficialmente el próximo domingo. Tanto en la Basílica del Socorro como posteriormente en un acto más protocolario ante las autoridades locales. Pero antes se han reunido para relatar, en primera persona, qué supone para ellas formar parte de la tradición que da vida a la Semana Santa de Aspe. «Voy a vivir una experiencia en la fe que me ayudará mucho», dice Paula mientras Pilar comenta que «es una alegría inmensa poder asumir este papel y disfrutarlo junto a mis compañeras. He esperado este momento desde que era muy pequeña y estoy segura de que será una experiencia inigualable». Por su parte Verónica ha acogido el nombramiento como Magdalena con «una gran emoción por tener el privilegio de representar esa imagen en mi pueblo».

Saben que van a ser el centro de las miradas en una celebración de Interés Turístico Provincial, en la que se involucra prácticamente toda la localidad, que cuenta con una gran participación y una historia que se remonta al siglo XVII. «Eso siempre afecta un poco pero cuando estemos ahí sabremos evadirnos de lo que ocurre fuera», explica Paula. «Además, tanto mis compañeras como yo sabemos que tenemos a gente a nuestro alrededor que nos acompañará en cada momento. Nuestras familias y María nos ayudan, se preocupan de enseñarnos y de aconsejarnos. Esto me hace estar más segura y aunque sé que habrá momentos en los que los nervios se apoderen de mí, pienso disfrutar todos y cada uno de ellos», afirma Pilar.

Las tres coinciden en señalar los momentos más emotivos que esperan vivir en apenas dos meses. «Hacer las cortesías a la imagen del Nazareno el Viernes Santo en la avenida de la Constitución y, sobre todo, el Domingo de Resurrección, tras la procesión más alegre de nuestra Semana Santa, las cortesías al Santísimo debe ser lo máximo», subrayan. Verónica Pavía y Pilar Berenguer guardan una fuerte vinculación con la Semana Santa. Ésta última pertenece desde los dos años a la Cofradía de la Madre de las Angustias y Santa María Magdalena y nunca se ha perdido una celebración. Ya sea repartiendo caramelos, alumbrando las imágenes o portando la talla de Santa María Magdalena, por la que confiesa tener una «devoción innata» desde su infancia. Verónica es de la Cofradía de San Juan y la Samaritana. También salió unos años en María al Pie de la Cruz y como costalera del paso del Amor y la Misericordia. Paula es la única que actualmente no está vinculada a ninguna cofradía aunque hasta hace unos años ha formado parte de la Hermandad de Nuestra Señora la Madre de las Angustias.

Así son las tres jóvenes con las que Aspe vuelve a cumplir este año un rito inmemorial que da vida a su Semana Santa.

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