08 de diciembre de 2018
08.12.2018

Anti Xenofobia de Sax lleva a Grecia ropa y alimentos para un millar de refugiados

La asociación culmina un nuevo proyecto de cooperación y ya supera los 19.000 euros en ayuda humanitaria desde 2006

08.12.2018 | 00:20
Los voluntarios de Sax y Caudete en el campamento de refugiados de Lavrio.

La Asociación Cultural Somos Anti Xenofobia de Sax ha desarrollado en Grecia su décimo primer proyecto de cooperación. En esta ocasión adquiriendo alimentos y ropa para un millar de refugiados. Cerca de una tonelada de ayuda humanitaria que fue repartida en distintos locales dormitorio-comedores de Atenas y Lavrio a los que llaman «squats». Con esta nueva expedición humanitaria el colectivo sajeño ya supera los 19.000 euros destinados a llevar a cabo pequeños proyectos solidarios por distintos lugares del mundo. Una acción que Somos Anti Xenofobia inició en el año 2006 y que, según anuncian sus integrantes, tendrá continuidad en 2019 con «iniciativas llenas de música, denuncia social y solidaridad», tal y como ellos mismos señalan. Precisamente del festival de la Noche Étnica Mestizaje, que organizan cada año, procede la mayor parte de los fondos que destinan a sus incursiones solidarias. Si bien, esta vez han contado con la aportación de muchos donantes anónimos de Villena y La Vall de Laguar.

En Grecia han estado compartiendo experiencias con refugiados de Afganistán, Siria, Kurdistán, Irán y otros países en situación límite. «Éstos son los orígenes de miles de seres humanos que tanto la Unión Europea como el Gobierno griego, al igual que el español, están dejando en la estacada. No deja de ser paradójico que les llamemos refugiados cuando, en realidad, les negamos cobijo y ayuda básica», señala el equipo de voluntarios desplazados a Atenas y Lavrio desde Sax. «Pero como suele pasar -coinciden en destacar- la experiencia vivida ha resultado ser una suerte de boomerang porque volvimos con las maletas más llenas que a la ida. Y es que, a pesar de la situación extrema en la que estas personas están viviendo, siempre terminan dándonos una lección de actitud, valentía y entereza. Lo que más necesitan es sentir que alguien escucha sus historias de cómo eran sus vidas y cómo se truncaron, de cuales son sus anhelos, sus sueños y sus pérdidas...y todavía les quedan fuerzas para bailar, reir e incluso cantar».

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