20 de septiembre de 2013
20.09.2013
Villena

El alcantarillado sufre atascos por las toallitas que se tiran al inodoro

El servicio de agua potable inicia una campaña para evitar el uso de este producto higiénico porque destroza la maquinaria y dificulta la depuración

20.09.2013 | 01:34
Imagen de una bomba de saneamiento obstruida por las toallitas.

Las toallitas húmedas arrojadas al váter son una de las mayores amenazas para la red de saneamiento de Villena, según advierten los técnicos de Aqualia, empresa que gestiona el servicio de agua potable en el municipio y por tanto, la que se encarga del mantenimiento de la red de alcantarillado.

La empresa adjudicataria ha iniciado una campaña de concienciación para evitar averías y atascos en las canalizaciones subterráneas de Villena en la que explican lo dañino que se convierte este producto higiénico para el mantenimiento de la red.

Tirar las toallitas al inodoro es cada vez un práctica más habitual entre los vecinos de la localidad. Una costumbre que dificulta el tránsito de las aguas fecales por el alcantarillado, así como su posterior proceso de depuración. Para los técnicos de la concesionaria municipal, es habitual recoger vertidos como bastoncillos para la higiene de los oídos, compresas o preservativos, que aumentan de tamaño con el agua provocando los atascos. Pero, las toallitas son, incluso, más nocivas que otros productos de higiene íntima porque están elaboradas con una base de material textil (algodón), impregnado de jabones o cremas. Desde el servicio municipal explican que «no se disuelven con el agua como la celulosa de la que está hecho el papel higiénico y así, a su paso por las bombas y filtros de retención, se deshilachan y acaban destrozando la maquinaria».

Asimismo, las obstrucciones provocadas por estos materiales «dan paso a retenciones en las redes y malos olores, originando problemas a los vecinos», se asegura ayer desde la empresa. Así, desde Aqualia se pide la colaboración ciudadana para evitar este tipo de problemas.

Con el simple gesto de tirar estas toallitas o cualquier otro residuo a la papelera «se ahorra considerablemente el consumo de agua potable a la vez que se facilita el buen funcionamiento de las infraestructuras hidráulicas del municipio y de las propias instalaciones particulares de los vecinos» explican los técnicos, que, también advierten de que el vertido de las toallitas húmedas «es una forma de contaminar el ecosistema».

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