27 de mayo de 2012
27.05.2012

El sabor añejo de una bodega de Villena rescatada en el tiempo

Los propietarios proyectan transformarla en un pequeño museo de la vida en el Rabal

27.05.2012 | 02:00

Buen vino. Entre sus paredes, parecidas a las de una cueva, se conservan los elementos imprescindibles para hacer un buen vino: bajas temperaturas, oscuridad y silencio. Una familia trabaja en su recuperación.

Entrar en la bodega de "El Caracol" es como viajar a la Villena del siglo XVIII. A pesar de los calores de la mediodía primaveral en este sótano, casi una cueva, hace frío. Posee todavía los elementos imprescindibles para hacer buen vino, bajas temperaturas, oscuridad y silencio.
Dos primos, Francisco y Pedro Marco, son los promotores de rescatar la antigua bodega de su bisabuelo, situada en la parte baja del barrio del Rabal, el más antiguo de la ciudad.
La idea inicial era rescatar y conservar la bodega del abuelo y darle una vida familiar y participar en la Feria Medieval que todos los años organiza la Asociación del Rabal. Pero el interés de vecinos y turistas ha conseguido, no sólo integrarla en la ruta de visitas por el casco antiguo de la localidad, sino también que sea un proyecto que le haga ser un atractivo turístico. Francisco y Pedro están empeñados en transformarla en un pequeño museo de la vida en la zona más añeja de la Villena musulmana.
Por ella han pasado en estos tres meses que lleva abierta unas cuantas visitas, muchas de ellas de niños de colegios villenenses a quienes sus profesores les han enseñado como se hacía el vino desde el Medievo.
Francisco y Pedro hacen de cicerones de las visitas, vestidos con los trajes medievales. Enseñan como su abuelo y su bisabuelo pisaban las uvas sobre tablas de madera y el caldo caía al foso para poco después ser recogido en toneles de vino.
Mazos de esparto, los tapones de los antiguos toneles, tinajas de aceite y planchas de carbón son algunos de los objetos que los visitantes observan con admiración. Otro de los tesoros que está en proceso de restauración es una pipa de vino. Dentro de ella guardan la madre (los posos y sedimentos que se forman en el fondo de los toneles) de unos 200 años de antigüedad. De ella volverán a producir vino con el sabor de aquellos años.
Durante más de dos meses los primos echaron mano de toda la familia para limpiar la antigua bodega, que se encuentra en una lateral de casa familiar, hoy cerrada. La idea era ponerla en marcha para el mercado medieval de este año. La bodega logró volver a su estado primitivo, convirtiéndose en uno de los grandes atractivos del mercado. Este fin de semana con motivo de las jornadas de puertas abiertas del casco histórico de Villena como Bien de Interés Cultural (BIC), la bodega ha recibido la visita de muchos vecinos que acudieron a la cata de vino que allí se realizó.
Francisco y Pedro comentan que para rescatar la bodega, no han necesitado una gran inversión, sino "mucho esfuerzo, mucho trabajo y mucha ilusión".

Historia de "El Caracol"
La bodega "El Caracol" lleva más de 50 años cerrada. Una de sus peculiaridades estriba en ser una bodega integrada en el entramado de la ciudad, cuando la mayoría de bodegas nacidas en el siglo XIX en Villena se encontraba en el extrarradio. Su bisabuelo Pepe, el Hortelano se la compró al Lancero. Cuando la heredó su hijo Paco, se además del vino se vendía leche y productos de su finca agrícola. Y así siguió hasta principios de los años 60.

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