15 de febrero de 2011
15.02.2011
Culminación

La joya del Modernismo de Novelda ve por fin la luz

Un siglo ha tenido que pasar para que el proyecto del santuario de Santa María Magdalena culmine tal y como su creador José Sala lo concibió en 1918

15.02.2011 | 01:00
Las vidrieras colocadas en el templo patronal reproducen el diseño original de su creador.

Un siglo ha tenido que pasar para que el proyecto del santuario de Santa María Magdalena culmine tal y como su creador José Sala lo concibió en 1918. La joya del Modernismo de Novelda luce ahora como nunca.

El santuario de Santa María Magdalena, que otorga un aire modernista al histórico cerro de La Mola, ha terminado de construirse tal y como fue concebido por su creador, el ingeniero noveldense José Sala Sala, que con este singular monumento que se comenzó a levantar en 1918 quiso simbolizar el jarro que la santa le ofreció a Jesús. Sin embargo, la irrupción de la cruenta Guerra Civil obligó a paralizar esta edificación única que, no obstante, pudo darse por finalizada en 1946 aunque las carestías propias de la posguerra obligaron a rematarla sin cuidar detalles ni utilizar materiales adecuados.
Ahora, casi un siglo un después, la joya del Modernismo local ya brilla con plenitud tras acometerse los trabajos de consolidación y rehabilitación del templo y, hace apenas unos días, con la colocación de las vidrieras que se han confeccionado siguiendo el diseño del autor del proyecto con sus originarias figuras religiosas y modernistas. Un proceso en el que ha sido fundamental la determinación del Ayuntamiento de Novelda a través de la concejalía de Cultura y Patrimonio que dirige Víctor Cremades, y que no se podría haber acometido sin la financiación de la CAM, del Plan E del Gobierno central y del propio Consistorio. En total unos 300.000 euros que se han destinado a la consolidación de las torres y la cúpula, la sustitución del tejado de uralita por otra de cerámica y el desarrollo de diferentes trabajos para remozar el camerino de la santa, limpiar la fachada e instalar las cristaleras. Ocho en los laterales de la nave y dos monumentales en el altar. Ventanales de colores con ángeles, cielos y cruces que otorgan al santuario patronal un aspecto mucho más luminoso que el que ofrecían las anteriores ventanas de policarbonato, y que han sido además fabricados por la firma madrileña Vitro con una técnica especial para multiplicar su vistosidad cuando cae la noche y hay muy poca luz en el interior.
Ha tenido que pasar casi un siglo pero la obra ya ha visto la luz.

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