12 de febrero de 2011
12.02.2011

Piel con piel

12.02.2011 | 01:00
Piel con piel

Amor paterno. El Hospital de Elda ofrece por vez primera a los padres la posibilidad de entrar en contacto con sus hijos recién nacidos cuando las madres no pueden hacerlo por haber dado a luz mediante cesárea.

La figura paterna cobra cada vez más importancia en los instantes posteriores al nacimiento de un hijo. Un privilegio que décadas atrás quedaba reservado casi en exclusiva a la madre, dado que al progenitor ni siquiera se le permitía presenciar el parto como sí ocurre en la actualidad. Pues bien, el Hospital Virgen de la Salud de Elda ha ido más allá en este aspecto y ha comenzado, esta misma semana, a ofrecer a los padres de los bebés nacidos por cesárea programada de la madre la posibilidad de realizar el contacto piel con piel, permaneciendo para ello en la habitación de Obstetricia hasta que la mamá regresa de Reanimación entre una y dos horas después.
El sistema piel con piel disminuye la ansiedad de los padres y ofrece múltiples beneficios al bebé porque, entre otras muchas ventajas, contribuye a regular su temperatura y respiración, disminuye las infecciones, aumenta el sueño profundo, proporciona un estímulo prematuro táctil, auditivo y de movimiento, acelera el aumento de peso y también reduce el llanto del pequeño o pequeña, lo que favorece su adaptación a la vida extrauterina. No obstante, esta práctica se ve limitada en las parturientas sometidas a cesáreas por razones prácticas y médicas. Por ello, el Hospital ha decidido que sea el padre quien la realice, manteniendo un contacto directo con el niño mientras lo acoge en su pecho desnudo para trasmitirle calor, protección y afecto. Con tal fin la comisión de Lactancia Materna del centro ha elaborado un protocolo que establece la forma exacta de actuar y que consiste en que, una vez realizada la intervención, la matrona acompaña al bebé en incubadora o cuna hasta Obstetricia donde, si la situación paterna y fetal lo permite, se realiza el piel con piel hasta que la madre regresa para poder acogerlo ella en su regazo. La primera familia de la comarca en beneficiarse de este avance vive en Petrer. El papá se llama José Manuel Botella, la mamá Miriam Vizcaíno y el pequeñín Darío.

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