01 de marzo de 2020
01.03.2020
El perfil

De analista en Bancaja a liderar la expansión turística de Marjal

29.02.2020 | 18:06
El directivo Fernando Garijo.

Aunque asegura que su vocación siempre fue el mundo empresarial, Fernando Garijo (Requena, 1965) cuenta que decidió estudiar Informática por «curiosidad», porque quería saber cómo funcionaban los ordenadores. Una curiosidad que ya nunca le ha abandonado en su dilatada carrera, que le ha llevado a ocupar diversos cargos en sectores tan distintos como la banca, el calzado o la consultoría, y que ahora lo ha situado al frente de la división turística del Grupo Marjal, Alannia Resorts, a la que se ha empeñado en hacer crecer y convertir en una de las cadenas de referencia de su segmento. Esta misma semana, sin ir más lejos, el grupo anunciaba la compra de su segundo camping en la provincia de Tarragona, con la intención de convertirlo en un complejo de cuatro estrellas, como los que ya opera la compañía en Crevillent, Guardamar o la propia Tarragona.

Convencido de que «no hay ningún negocio fácil pero tampoco imposible», Garijo suele optar por los retos frente al camino aparentemente más cómodo. Así lo hizo cuando acabó la carrera de Informática y, en lugar de aceptar el empleo que le ofrecían en Repsol, apostó por marcharse a Barcelona para cursar el exigente MBA de Esade. Una formación que le sirvió para entrar en Bancaja, donde inició su carrera profesional como analista en un momento bastante convulso para los mercados -corría el año 1993-, con España en crisis y la peseta devaluándose.

Tras un par de años en la desaparecida caja de ahorros, Fernando Garijo dio un nuevo giro de timón a su vida. Se mudó a Alicante, por motivos personales, y cambió lo que muchos hubieran considerado un trabajo para toda la vida por la dirección financiera de Alfombras Imperial, en Crevillent. Fue sólo una primera escala en la provincia porque, al poco tiempo, fichó por la firma de calzado Hispanitas, donde lideró la automatización del proceso de venta, que permitió la notable expansión que vivió esta firma a finales de los noventa y principios de los 2000. «Le dimos a cada comercial un portátil y los encargos iban directamente a producción, con lo que podíamos fabricar mucho más rápido que la competencia y nos dio una ventaja competitiva enorme», recuerda ahora el ejecutivo.

De la firma de Petrer pasó a la ilicitana Nordikas, donde lideró otro proyecto similar. Fue entonces cuando descubrió el «Business Intelligence» y las herramientas de análisis de datos, y pensó que cualquier empresa pagaría por disponer de estos conocimientos para su negocio. Garijo creó entonces su propia consultora -Minerva Business Consulting- a la que dedicó 14 años de su vida, en los que realizó distintos trabajos para la organización de la Copa América de vela, el Sha Wellness o la valenciana Productos Velarte.

Entre todos estos clientes estaba también Marjal, que le encargó la planificación estratégica del grupo, en la que se incluyó el convertir los dos resorts que gestionaban en una nueva cadena de complejos turísticos. «Siempre diseñaba los proyectos y luego les decía a los empresarios 'ahí está, ahora ponedlo en marcha'. Por eso, cuando me plantearon la posibilidad de que fuera yo el que lo desarrollara, me pareció interesante», explica el ejecutivo.

Su presencia fue clave para vencer las reticencias de Francisco Gómez, el presidente de Marjal, que no acababa de ver claro lo de traspasar la mitad del accionariado de esta filial turística al fondo Corpfin. Ahora es su mayor defensor. Para Fernando Garijo tampoco fue una elección sencilla, según afirma, ya que implicaba dejar atrás su empresa para incorporarse, de nuevo, como empleado a otra compañía. Tampoco fue fácil en lo personal, ya que su familia se quedó en València, lo que le obliga a repartir su tiempo entre Guardamar -donde trabaja de lunes a jueves- y la ciudad del Turia, a la que regresa todos los fines de semana para estar con los suyos, a los que dedica prácticamente todo su tiempo libre y con los que intenta aprender a jugar al golf. No parece arrepentido en absoluto. Cuando habla del proyecto de Alannia lo hace con pasión, convencido que su modelo de resort vacacional tiene todo el futuro por delante. ?

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