31 de diciembre de 2019
31.12.2019

La crisis se cebó con los mayores de 45 años y afianzó el empleo entre quienes rebasan los 55

El colectivo de más de 40 es el que más ha sufrido el desempleo en los últimos 12 años

30.12.2019 | 21:48
Imagen de un trabajador de la construcción.

Los ocupados veteranos suman 144.000 frente a los 87.200 de 2007. Los analistas abogan por intercambio de conocimiento intergeneracional en las empresas

El mercado laboral de Alicante registra en los últimos doce años una tendencia al envejecimiento, casi en paralelo con el que sufre, en general la población en España y la provincia. Desde la reciente crisis iniciada en 2007, los parados de más de 45 años ha sido el colectivo más castigado, ya que es la franja de edad en la que más ha aumentado el desempleo en este periodo en Alicante. De los 23.100 parados mayores de 45 de hace doce años se ha pasado a los actuales 54.500. Más del doble. Pero, igualmente, apuntan al envejecimiento del mercado laboral provincial los datos que indican que el empleo entre los ocupados más veteranos, los mayores de 55 años, es el que más ha crecido desde 2007. Entonces eran 87.200 los alicantinos próximos a los 60 años los que tenían un trabajo y hoy superan los 144.000. Y ello en detrimento de la ocupación entre los más jóvenes, que han registrado destacados descensos, según los datos de la última Encuesta de Población Activa (EPA). Esta es una situación que se ha consolidado conforme avanzaba la última gran recesión, que ha durado una década; y expertos y sindicatos consideran que se deben tomar medidas o plantearse un debate para redefinir la idea de trabajo para combatir la polarización generada en el mercado laboral, en algunos casos por la aplicación de las nuevas tecnologías.

La fuga de talento

Los trabajadores más jóvenes, de los 16 a los 24 años, formaban un colectivo de 96.500 trabajadores a finales de 2007. Sin embargo, hoy apenas superan los 51.100. E, igualmente, en el siguiente tramo de edad, de los 25 a los 34 años, también el empleo sufre un importante recorte, al pasar de los 232.000 a los 151.800. La población ocupada se ha ido envejeciendo en este periodo, al mismo tiempo que los más mayores eran expulsados del mercado laboral por efecto de la crisis. Y entre los más jóvenes no todos han ido al paro, sino que «muchos han tenido que marcharse a otro país por la falta de oportunidades laborales atractivas», según destacaba José María Gómez Gras, catedrático de la Universidad Miguel Hernández de Elche en el área de Organización de Empresas. Cierto es que en los últimos años de reactivación económica están volviendo parte de los que se fueron al extranjero en búsqueda de mejores oportunidades laborales. Si en 2017 fueron 1.353 personas las que regresaron a Alicante, el pasado año, la cifra se elevó ligeramente hasta los 1.364, según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE). Sin embargo, los sindicatos consideran que aún «no ha vuelto todo el talento que se marchó por las condiciones de precariedad y temporalidad que les ofrecían», apuntaba Yaissel Sánchez, secretaria territorial de UGT en l'Alacantí-La Marina. Por su parte, José María Ruiz Olmos, responsable de Empleo de CC OO en las mismas comarcas, advertía de que no supone una contradicción que el colectivo de más edad sea el que haya experimentado el mayor crecimiento y a la vez que haya sido el más castigado por el paro. Por una parte, ha ido envejeciendo la población con trabajo. De hecho, las franjas de edad entre los 35 y los 44 años y de los 45 a los 54 son las que más trabajadores en activo registran en la actualidad (232.600 y 215.800, respectivamente).

Pero, igualmente, los más veteranos, «con más experiencia, fueron objeto de despidos baratos, sobre todo con la reforma laboral de 2012, y tienen dificultades para reincorporarse al mercado de trabajo por no existir programas de reciclaje funcionales, por lo que se ven abocados a mal vivir de pensiones mínimas», añadía Ruiz Olmos. El representante de CC OO, al igual que la de UGT, consideraban que «si se ofrecieran mejores condiciones de trabajo, habría más juventud empleada aquí y menos emigrado».

La experiencia y la juventud

En este sentido, el catedrático Gómez Gras alertaba que en los próximos años, la jubilación de la generación del «baby boom» (años 60) el panorama puede cambiar. Y apuntaba que las empresas deberían anticiparse a esta situación con el «intercambio de conocimiento» entre los veteranos y los más jóvenes, ya que el «talento es un elemento diferenciador en la competitividad en una compañía», subrayaba Gómez Gras.

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