17 de agosto de 2019
17.08.2019

El gasto en I+D sigue en dique seco

La inversión en innovación en la Comunidad creció el último año un 4% tras permanecer estancada durante una década en torno a los mil millones

16.08.2019 | 20:58
Imagen de archivo de una investigadora en un laboratorio.

El montante representa el 1,03% del PIB autonómico. Las universidades piden a la Administración más implicación y más presupuesto.

La inversión en innovación debería tener a día de hoy un gran peso en los presupuestos anuales del sector público y del privado, a tenor de las declaraciones que representantes empresariales y de la Administración vienen realizando hace años sobre la relevancia de la investigación y el I+D de cara a aumentar la competitividad en las empresas y el desarrollo en todos los ámbitos de la sociedad, en general. Pero las cifras son tozudas y revelan, muy al contrario, que el gasto en innovación se ha mantenido casi estancado en la última década en la Comunidad Valenciana, donde la suma de la inversión de empresas, universidades y administración pública, en general, ha sufrido mínimas variaciones, situándose en torno a los mil millones de euros. Cierto es que en estos diez años, la economía española y mundial ha vivido uno de los periodos de crisis más largos y profundos conocidos.

Una circunstancia que ha atenazado el gasto en innovación y ha supuesto importantes recortes, sobre todo en el sector público, que desde 2007 ha reducido el gasto en este capítulo un 6,7%. Pero es que entre 2016 y 2017, su inversión para potenciar la investigación también disminuyó un 3,8%, según la comparativa de los estudios sobre gasto en I+D publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), cuyo último informe es de 2017. En ese ejercicio, el conjunto de los agentes de la Comunidad implicados en la innovación habían destinado poco más de 1.081 millones de euros.



El esfuerzo de las universidades


Una cifra que supone un aumento del 4,1% con relación al ejercicio anterior y que representa el 1,03% de su PIB (Producto Interior Bruto), un porcentaje inferior al que arroja la media estatal, que se sitúa en el 1,2%, según datos del Portal Estadístico de la Generalitat. Por sectores, el esfuerzo inversor en 2017 de la Administración Pública es el más bajo, ya que representa el 11,7% del total, mientras que el sector privado, aunando empresas e instituciones privadas sin fines de lucro (IPSFL), aporta el 43,7% . Sin embargo, es el gasto interno de la Enseñanza Superior el que tiene más peso sobre el total, con un 44,6%.

De forma muy pareja, la inversión de las empresas y la de las universidades supera los 400 millones cada una, acercándose casi a los 500, en el caso de las instituciones académicas, mientras que el de la Administración Pública se sitúa en los 126, 2 millones. Además, mientras la evolución del gasto público en I+D ha caído tanto en la comparativa anual como en la de hace diez años, el de la Universidad ha avanzado ligeramente un 1,9% en el último ejercicio y un 6,2% con respecto a lo que invertía en innovación antes de la crisis.

El sector empresarial, sin embargo, destina ahora un 20% más fondos a I+D que hace una década, siendo, además, el que experimenta el mayor crecimiento. Y en 2017, su inversión en este capítulo aumentó un 9,1%. Un avance casi obligado en la actual coyuntura de revolución tecnológica y de transformación digital en que se encuentran inmersos los sectores productivos. A las empresas les interesa dar cada vez más pasos en innovación para no quedarse retrasadas en la imparable carrera del desarrollo, con la economía digital o la economía circular formando ya parte del presente, aunque desde muchos estamentos todavía se alude a ellas como reto a conseguir. A pesar de que es la Enseñanza Superior la que concentra el mayor peso del gasto en I+D (44,6%), representantes de universidades públicas provinciales, la Universidad de Alicante (UA) y la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche, lamentaban que los recortes públicos aplicados durante la crisis redujeron los presupuestos para investigación en estas instituciones académicas.

Piden un Pacto de Estado


«No obstante, las universidades, que lideran la docencia, la investigación y la transmisión del conocimiento, han hecho grandes esfuerzos para que el nivel de gasto no se estancara», subrayaba la vicerrectora de Investigación y Transferencia de Conocimiento de la UA, Amparo Navarro. Un aspecto en el que coincidía con la vicerrectora de Transferencia e Intercambio de Conocimiento en la UMH, María José López. Navarro, además, consideraba necesario una mayor implicación del gasto público en investigación y que este, incluso, debería ser estable en los Presupuestos Generales del Estado o en los de la propia Comunidad Valenciana. Los representantes de las Universidades apostaban, incluso, por un Pacto de Estado, estatal o autonómico, «para que esta inversión pueda quedarse fuera de los vaivenes políticos», añadía Amparo Navarro, quien también consideraba que, «si queremos consolidarla, debería mantenerse en un porcentaje del PIB».

«El impulso debe de venir de la Administración», apostillaba Domingo Orozco, vicerrector de Investigación de la UMH, aunque destacaba que las universidades también buscan recursos externos y acuden a concursos de fondos europeos para desarrollar proyectos de innovación. Otros los llevan a cabo en colaboración con empresas que plantean o que deciden financiar una investigación en concreto.

«La financiación a la investigación no está acorde con el nivel de desarrollo que tiene España y de su PIB», resumía Orozco. En el caso de la UMH, el vicerrector señalaba que «para el tamaño que tiene esta universidad, se encuentra entre los indicadores de mayor productividad científica a nivel internacional». Y aseguraba que la «UMH destaca en la generación de startups y spin off en España». También en el Parque Científico de la Universidad de Alicante se ubican y trabajan empresas que han surgido a raíz de un primigenio proyecto de investigación científico.

Recuperar el talento que se fue


Asimismo, la UA se ha acogido al programa GenT de la Generalitat, que significa recuperar para la Comunidad el talento que tuvo que irse durante la crisis para poder desarrollar sus proyectos fuera y que son investigadores de excelencia. Con este programa, ya han vuelto varios profesionales a la UA. La Universidad también se ha acogido a las ayudas de la convocatoria nacional Beatriz Galindo que tiene el similar objetivo de facilitar la vuelta a investigadores que estaban en el extranjero en distintos sectores, explicaba la vicerrectora de la UA.

Además, tanto una como otra institución académica tienen programas propios de promoción de la I+D. Y la UMH, en esta etapa del nuevo equipo rectoral, ha decidido dividir en dos áreas el impulso a la innovación. Un vicerrectorado se centra en la investigación y otro en la transferencia e intercambio del conocimiento, según incidía la vicerrectora María José López.

Por otra parte, desde el Consell argumentaban que la creación de la Agencia Valenciana de Innovación (AVI) en 2017 y el programa GenT, que arrancó el mismo año para facilitar el retorno del talento que se había visto obligado a marcharse por la crisis económica, «no aparecen en los datos de 2017, aunque fueron creados ese mismo año y son iniciativas que demuestran la implicación del Gobierno valenciano con la investigación», señalaron fuentes de la Conselleria de Innovación, que dirige Carolina Pascual, y que tiene su sede en Alicante, donde también está el Distrito Digital, impulsado por el Consell.

Para el departamento de Pascual, tanto la puesta en marcha de la AVI como la creación este año de la Conselleria de Innovación, Universidades, Ciencia y Sociedad Digital representan «el compromiso firme del Consell de aumentar el gasto en I+D y de situar a la Comunidad al nivel de la inversión de Cataluña, Madrid y el País Vasco. En los próximos años veremos el impacto de estas nuevas creaciones traducido en un aumento significativo del porcentaje del PIB destinado a I+D», aseguraban las mismas fuentes de este departamento.


Coordinar la investigación

Además, insistían en que con la creación de esta Conselleria «se da un paso más», ya que también se encargará de coordinar a los sectores implicados, del ámbito público y privado, «y permitirá la transferencia de la investigación y el conocimiento de las universidades al resto de la sociedad», destacaban. Uno de los objetivos de Carolina Pascual es aumentar la inversión y crear políticas e instrumentos que generen un crecimiento de recursos en investigación.


Un 38% de la investigación, a cargo de mujeres

En la Comunidad Valenciana, las 4.569 mujeres que investigan en las universidades, en el sector privado o en el público suponen el 38,6% del total de 11.825 científicos que trabajan en estos sectores. Desde la Universidad de Alicante y la UMH, de Elche, sus vicerrectores de Innovación creen que la presencia femenina debería ser mayor, aunque apuntan a que ha crecido en los últimos años. María José López, vicerrectora de la UMH, incide, además, que el avance se apreciará en los próximos años, dado el alto nivel es chicas estudiando en disciplinas que estarían relacionadas con varias áreas de investigación.

El Consell creará una institución de atracción del talento investigador


La Generalitat, a través de la nueva Conselleria de Innovación, que dirige Carolina Pascual, va a crear una institución de atracción del talento investigador, según confirmaron fuentes de este departamento. El objetivo será el de desarrollar estrategias para atraer el talento, «con el fin de consolidarnos como un destino de excelencia y retener el talento de las personas que han formado parte de la Comunidad, ofreciéndoles la posibilidad de desarrollarse profesionalmente», apuntan las mismas fuentes. La Conselleria considera esta iniciativa un complemento a otras acciones ya puestas en marcha, como el programa GenT, que se creó en 2017 para facilitar el retorno del talento autonómico que se había tenido que desplazar fuera de España para poder continuar con sus carreras profesionales. Fue en la época de la crisis cuando muchos centros o proyectos de investigación vieron congelados o reducidos sus fondos.

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