22 de marzo de 2019
22.03.2019

Una provincia que remonta a medio gas

INFORMACIÓN y el Instituto de Economía Internacional presentan el estudio sobre la recuperación económica de la provincia

22.03.2019 | 00:05


La provincia de Alicante ha salido de la crisis, pero en las condiciones en que lo ha hecho, más parece un boxeador que se está recuperando de una paliza que el luchador que acaba de obtener el título mundial y se halla en condiciones óptimas de defenderlo. Nada de esto último. Al menos es lo que se deduce tras revisar el informe «La economía alicantina tras la Gran Recesión», el estudio más ambicioso que se haya publicado sobre la recuperación económica, editado por INFORMACIÓN con textos del Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Alicante y el patrocinio de Caja Rural Central (CRC).

El documento de 96 páginas se presentó ayer en el Palacio Tudemir de Orihuela ante cerca de dos centenares de asistentes de los ámbitos universitario, empresarial y político de la Comunidad Valenciana. Desde hoy está también a disposición de los lectores de la edición impresa de INFORMACIÓN.

Recibidos por el alcalde anfitrión, Emilio Bascuñana, y con la clausura del conseller de Hacienda y Modelo Económico, Vicent Soler, que intervino en sustitución de Ximo Puig, incorporado una vez acabado el acto, los invitados conocieron que la recuperación económica lleva más de un año instalada en la provincia, aunque en unas condiciones que no vaticinan que pueda convertirse en una tierra de oportunidades como lo fue hace una década.

El director del Instituto de Estudios, Antonio Escudero, coautor del primer capítulo del informe y tutor del mismo, considera un hecho la recuperación, pero la capacidad de innovación de la provincia de Alicante continúa siendo muy baja, el empleo es muy precario y la riqueza, pese a su aumento, está peor repartida que en los años previos a la crisis. «Precariedad laboral y desempleo de larga duración son las principales causas de una desigualdad que empaña la recuperación económica y que debe ser corregida por razones de justicia social y también de eficiencia económica», apuntó Escudero.

Innovación fue una de las palabras más repetidas de la mañana. La pronunció Escudero, la repitió el presidente de CRC, Manuel Ruiz, y la incluyeron el conseller Soler y el jefe del Consell en sus declaraciones públicas. Manuel Ruiz alabó el papel de las empresas («son capaces de ver donde los bancos no miramos») y el presidente de la Generalitat apostó por la innovación, la digitalización y la robotización para asentar una nueva economía en la Comunidad Valenciana.

En términos muy similares se pronunció Soler. Al destacar las ventajas turísticas de la Comunidad, subrayó que Alicante no puede competir solo en precio, pero «el sol y la playa no son suficientes» para aupar a esta comunidad a los primeros puestos de los ránkings del sector.

Apoyo empresarial

La presentación del informe contó con una notable representación empresarial liderada por el presidente de la patronal autonómica CEV, Salvador Navarro, y por el máximo responsable del consejo provincial de la confederación, Perfecto Palacio. También acudió el vicepresidente de la Cámara de Comercio de Alicante, Carlos Baño; el presidente de la Asociación de la Empresa Familiar (Aefa), Francisco Gómez; el mandatario de Asemvega, Blas Sánchez; el presidente de la patronal del mármol, David Beltrá; el máximo responsable del Círculo de Economía, Javier Fur; o los representantes sindicales Martín Carpena y Carmen Palomar, de CCOO, entre otros. Acudió asimismo una nutrida representación de los profesores universitarios autores del informe.


De entre las conclusiones principales del estudio se evidencia que «la recuperación económica está reproduciendo el modelo de crecimiento con baja capacidad de innovación», y que el grueso de la mejora económica de la provincia «se ha basado de nuevo en el aumento de las cantidades de capital y trabajo». Los salarios sólo alcanzaron en 2017 los niveles anteriores a la crisis económica, pero no mejoraron el año pasado. La precariedad laboral no ha ayudado a ello. España es el país de la Unión Europea con mayor tasa de temporalidad, lo que genera un empleo de mala calidad que se extiende a los jóvenes de entre 15 y 29 años porque «más del 55% tiene un empleo temporal».

El paro de larga duración, además, continúa siendo más del doble que el que había antes de la crisis. En ese sentido, España y la provincia de Alicante alcanzaron en 2017 el nivel de riqueza del año 2008, «pero peor repartida».

Estos factores invitan al optimismo, pero para nada a la euforia y mucho menos a la certeza de un futuro de estabilidad. Ello depende de la confluencia de varios factores que hasta la fecha se han venido estrellando contra un muro en la provincia de Alicante o han calado con mucha menos intensidad que una lluvia fina: la apuesta por las tecnologías de la información y por la Economía del Conocimiento. «Es ese aumento de la eficiencia económica lo que permite alcanzar mayores niveles de renta por persona, mayores salarios, mayor calidad en el empleo, menores costes laborales, mayores ingresos fiscales, sostenimiento del Estado del Bienestar y mayor competitividad en un mundo globalizado», apunta el estudio.

Pacto de Estado

Los autores del documento consideran necesario un pacto de Estado para la innovación. Los profesores Andrés Pedreño y Luis Moreno se muestran convencidos de que Alicante «cuenta con una gran base para convertirse en la resistente 'aldea gala' de la economía digital (...), y hacer de la innovación otra de nuestras señas de identidad: tenemos talento de sobra para acometer los cambios necesarios, capacidad para unir la tecnología a nuestros sectores más importantes, y una base de empresarios que han demostrado durante generaciones su capacidad de adaptación y reinvención. Y aunque será necesario contar con el apoyo de ambiciosos planes nacionales y europeos así como con una legislación acorde para dar el salto a cotas de éxito más elevadas, si mantenemos una apuesta decidida por la transformación digital tengan por seguro que nuestro esfuerzo no será en balde».

A juicio de los autores, «Alicante tiene una potente genética empresarial que se demostró durante todo el siglo XX, y que en el siglo XXI tiene grandes referentes».

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