11 de febrero de 2019
11.02.2019

300 años después: Descubre el origen de la empresa más veterana de turrón de Jijona

La empresa Almendra y Miel (Turrones El Lobo y 1880) hunde sus raíces a principios del siglo XVIII. Desde entonces, la tradición turronera ha pasado de padres a hijos durante 10 generaciones

11.02.2019 | 11:53
Los orígenes de Almendra y Miel SA (Turrones El Lobo y 1880) se remontan a 1725

De todas las empresas centenarias que perviven actualmente en la provincia de Alicante, Almendra y Miel, SA (Turrones El Lobo y 1880) ocupa un lugar preeminente en este selecto club, y por un triple motivo: los casi 300 años que acumula en su trayectoria, pues sus orígenes se remonta a 1725.

Desde esa fecha, de forma ininterrumpida, la tradición turronera ha pasado de padres a hijos durante 10 generaciones.

En este largo periodo esta empresa familiar ha superado todo tipo de vicisitudes históricas y ha aportado momentos inolvidables como el jingle «El Lobo, que gran turrón...» del famoso compositor argentino Rodolfo Sciammarella; o aquel eslogan de «1880, el turrón más caro del mundo».

El Teatro Principal de Alicante acogerá el jueves 11 de abril la primera gala «Empresas Centenarias» de la provincia de Alicante, un acto en el que se pretende reconocer el trabajo de estas empresas.

La Diputación, la Cámara de Comercio, la Asociación de la Empresa Familiar de la provincia de Alicante (AEFA) y Cajamar, han firmado un acuerdo para realizar todas las actividades. Además, se va a crear un Club de Empresas Centenarias de la provincia de Alicante que tendrá su sede en la Cámara de Alicante.


 

Sirvent, el apellido constante

El origen de esta empresa posee unos antecedentes remotos y otros más próximos. Narrarlos es recorrer un largo árbol genealógico de la familia en la que el apellido Sirvent es el elemento constante.

El antecesor más lejano del que se tiene constancia es Lorenzo Sirvent Ibañez (1678), labrador y turronero que enseñó este oficio a su hijo Bautista Sirvent Mira (1714), y un hijo de este, Juan Sirvent Carbonell (1794), fue el que obtuvo en 1824 el título de maestro confitero, pudiendo vender turrón en todas las ciudades y villas de España.

La saga es continuada por los hijos nacidos de su primer matrimonio, Juan y Francisco Sirvent Candela (1834 y 1835) dedicados a la fabricación y venta de turrones y dulces.

Siguiendo este hilo familiar, Francisco casó con Irene Soler Sarrió y se instaló en 1866, como fabricante de artículos de confitería, en un edificio situado en la calle de la Vila, número 59. Tuvieron cuatro hijos: Francisco, Cándido, José y Manuel.

Francisco se trasladó a San Sebastián estableciendo un negocio de ventas de dulce; Cándido vendía turrón en un puesto del mercado de Alicante, y José se fue a Buenos Aires, donde intentó montar con su hermano Manuel y otros socios jijonencos una comercial de turrón con el nombre «Sirvent y Cía».


 

La empresa toma forma

Es Manuel Sirvent Soler (1874-1923) el referente cercano de la empresa Almendra y Miel, S.A. Se casó con Dolores Selfa García, quien aportó a la economía familiar un edificio en la calle Mare de Deu de l'Orito que funcionó como obrador de turrón entre 1915 y 1940. Dolores Selfa se hizo cargo de la empresa al morir Manuel Sirvent, girando con la razón comercial Viuda de Manuel S. Soler.

En 1928, al alcanzar la mayoría de edad, se hizo cargo del negocio Juan Antonio Sirvent Selfa, llegando con él un giro hacia la modernidad y la expansión de la empresa.

En 1940, tras la gerra civil española, se construye una moderna factoría en la calle Alcoy, cuatro naves industriales distribuidas en cuadrícula y con un patio interior. En cada nave se ubicaba una sección del proceso de fabricación: «partidor» de almendras, «boixets»y mecánicas, envasado y obrador.





Con el paso de los años las instalaciones se tuvieron que ir adaptando a las nuevas necesidades. De hecho, en 1977, fue necesario realizar una ampliación y se realizó un nuevo edificio de tres plantas adosado a las naves industriales y elevando dos pisos, destinados a oficinas y equipos informáticos, sobre una de las naves originales.

Previamente, en 1974, la empresa se había reestructurado desde el punto de vista administrativo, creandose la sociedad «Juan Antonio Sirvent Selfa, S.A.» en la que ejercía como presidente Juan Antonio Sirvent Selfa y como secretario su hijo Juan Antonio Sirvent Arroyo.

A ellos dos, asesorados por José López Mira, se debe la creación del Museo del Turrón, dedicada a la recuperación del patrimonio tecnológico vinculado a la elaboración de turrones y mazapanes.

Tras el fallecimiento en 1992 de Juan Antonio Sirvent Selfa y la lamentable pérdida el mismo año del mayor de sus nietos, Juan Antonio Sirvent Baeza, la empresa pasa a ser presidida por Juan Antonio Sirvent Arroyo, que falleció en 2011.


 

Mirando al futuro

La décima generación al frente de este buque empresarial está encarnada por José Manuel Sirvent Baeza, segundo hijo de Sirvent Arroyo.

Este empresario es presidente del grupo agroalimentario Confectionary Holding, firma propietaria de las marcas 1880, Doña Jimena, El Lobo e Imperial Toledan, y ha sido elegido por unanimidad nuevo presidente de la Asociación de Fabricantes de Turrón, Derivados y Chocolates (TDC) de la Comunidad Valenciana.

Para Baeza, el secreto de la pervivencia de una empresa familiar a lo largo del tiempo, además de solventar el complejo tema de la sucesión, es «imbricar la vida familiar con la empresarial. Es vivir la empresa, aprendiendo desde abajo, adquiriendo otros conocimientos e incorporarlos al negocio». Según el presidente de Confectionary Holding «a lo largo del tiempo, siempre se ha ido educando a las nuevas generaciones en el amor a este oficio.

Obviamente, hoy hay que tener una visión global, porque el mundo es más complejo, no podemos olvidar las tendencias teniendo en cuenta que nuestro ámbito es muy tradicional. El mercado manda: Hay que ser ortodoxo en la calidad del producto, pero muy flexible a la hora de presentarlo».

En definitiva, para Sirvent Baeza, haber durado tanto tiempo «es el resultado de mucho trabajo y de saber rodearse de un buen equipo».

En este caso, la undécima generación ya se ha incorporado a diversas funciones en la empresa. El futuro parece que está asegurado.


 

Un museo para preservar la memoria del sector

El Museo del Turrón, ubicado en las instalaciones de la empresa Almendra y Miel, es ideal para conocer el pasado de un sector tradicional que ha sabido perdurar en el tiempo.

Lo que atesora, fotografías y patrimonio tecnológico vinculado a esta industria, está dedicado a la gente que supo ver el potencial económico y de desarrollo social que aquellos dulces encerraban.

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