05 de febrero de 2019
05.02.2019
Foro Alicante

Garicano: "Europa no se puede quedar de brazos cruzados mientras el petróleo del futuro se concentra fuera"

El economista de Cs apuesta por la formación digital y por un nuevo patriotismo

04.02.2019 | 23:20

Aboga por ser capaces de dar respuesta a esta revolución como antídoto contra los populismos. El economista apuesta por la formación en economía digital y reivindica un nuevo «patriotismo».

Muy crítico con la posición que tiene en estos momentos Europa ante la transformación digital, actuando más como mero espectador que como sujeto activo al menos durante los últimos 15 años. Así se mostró ayer el economista Luis Garicano en una nueva edición del Foro Alicante, organizado por INFORMACIÓN, la Universidad de Alicante, Bankia, la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV) e Hidraqua, en el restaurante El Maestral. El responsable del programa económico de Ciudadanos llegaba para presentar su último libro, «El contrataque liberal. Entre el vértigo tecnológico y el caos populista», y optó por focalizar su exposición en esa incertidumbre que ha llegado de la mano de la digitalización, pasando casi de refilón por los populismos. También habló de España y de Europa. Nada extraño, por otro lado, si se tiene en cuenta que Garicano es el candidato de la formación naranja a las elecciones europeas de mayo, aunque antes deberá ser ratificado en unas primarias. El llamamiento que hizo no podía ser más claro: «Europa no se puede quedar de brazos cruzados mientras el petróleo del futuro se concentra fuera», sentenció en este sentido.

El gurú económico de Cs empezó describiendo algunos de los principales cambios que han llegado de la mano de la tecnología digital. En primer lugar, aludió a la gran importancia que han cobrado los intangibles, frente a lo que conocíamos hasta ahora, una economía en la que la inversión se centraba en los bienes tangibles. WhatsApp, Google, Facebook y hasta Uber, y propiedad intelectual, software o marca fueron algunos de los ejemplos que citó de intangibles. «En estos momentos se invierten 1,1 euros en intangibles por cada euro en bienes tangibles», subrayó, tratando de apuntalar su argumentación.

No es la única consecuencia de ese cambio de paradigma. De un lado, hizo hincapié en la importancia que han cobrado las economías de escala y alcance; de otro, puso el acento en el fuerte incremento experimentado en la concentración de los mercados. Y, una vez más, como fue haciendo a lo largo de toda su exposición, salpicó su tesis con ejemplos. En este caso, con una importante compañía china de seguros que es capaz de ir por delante del propio usuario, ya no solo a la hora de ofrecer precios personalizados, sino incluso penalizando al cliente que tiene un seguro de salud si, por ejemplo, no va al gimnasio o come un croissant. Y todo solo con ver qué se consume con una tarjeta de fidelización vinculada al seguro. «Las economías de escala y alcance permiten entrar en todo tipo de bienes de otras áreas», indicó.

Garicano destaca el peso de la transformación digital en la economía española


Con consecuencias

En cualquier caso, no pasó de largo por las principales consecuencias de esa mayor inversión en intangibles: crecen los márgenes, y caen las rentas del trabajo -lo que afecta el trabajador- frente a las rentas de capital, que suben. En paralelo, según alertó Garicano, se experimenta un crecimiento de las economías de red, que son la traducción de las economías de escala, pero por el lado de la demanda. «Cuanta más gente hay en una plataforma, más valor tiene para mí, y más posible es que yo esté», detalló, citando, sin ir más lejos, Facebook o Instagram. Con un matiz: no es solo un patrimonio exclusivo de Internet, va más allá, defendió. «Si no hay usuarios, no hay apps; si no hay apps, no hay usuarios», agregó. «Eso es lo que lleva a la concentración empresarial, y hace que el mejor se lleve a todos los usuarios», señaló.

Definido el panorama de partida, entró más en harina, y se centró en la situación en el Viejo Continente. «Europa está muy por detrás en este tema», proclamó. Basaba esta afirmación en el hecho de que de las 20 grandes tecnológicas que existen en estos momentos, once son americanas y nueve son chinas. Ni una europea.

Entroncó en ese punto con la Inteligencia Artificial y su impacto sobre el empleo, distinguiendo entre la «rutinización» de las tareas, esas que son describibles con un algoritmo y se pueden automatizar, sean desde una perspectiva manual o intelectual; y las que no entrarían dentro de esa categoría, las que no puede hacer una máquina, y que tienen que ver con cuestiones más emocionales e interpersonales, como los cuidados o la abogacía. En este contexto, consideró fundamental el sistema educativo, que debe ser capaz de hacer frente a estos cambios, pero también un cambio en el empleo.

Sea como sea, el resultado en estos momentos, según admitió, se traduce en mercados más concentrados, mayores márgenes, y, al mismo tiempo, eso puede derivar en más precarización y empobrecimiento para los trabajadores. Un panorama éste que le llevó a enlazar con los populismos. «Cuando la gente tiene miedo o está preocupada, hay quien se aprovecha, quien utiliza esa ansiedad», aseguró. Ante ello la solución pasa, según sostuvo, «por un nuevo patriotismo que mire al futuro, construya un proyecto común y dé seguridad. De lo que se trata es de recuperar el control».

Poca redistribución

Luis Garicano descendió un poco más en ese razonamiento, hasta llegar a España. Un país que, en su opinión, tiene un problema con su modelo de Estado de bienestar. «España es de los países que menos redistribuye. Todo va de la clase media a la clase media, nunca a las personas que lo están pasando mal», comentó. El caso práctico al que recurrió en esta ocasión fue el del conflicto entre los taxis y los VTC, poniendo el acento en que siempre se protege a los «insiders», en este caso los taxistas, dejando en el paro a más de 3.000 personas, en referencia a los VTC. «Es un sistema que no protege a las personas que se van quedando detrás», apostilló, en referencia al sistema español. No fue su única crítica. Se mostró contrario a rentas mínimas o garantizadas, por lo que suponen de exclusión del sistema, y, además, hizo un llamada de atención sobre el sistema educativo. «La formación en España es la gran desatendida en el contexto de la economía digital, y actúa con poca conexión con el mundo de la empresa», lamentó.

El economista, eso sí, no lo dio todo por perdido. La solución, a su juicio, pasa por una formación más conectada con la economía digital y con las necesidades de las empresas, y por ese nuevo «patriotismo». Y todo con el impulso de políticas activas para favorecer los nuevos ecosistemas. «Si no tenemos los datos, seremos espectadores de nuestro futuro», concluyó el vallisoletano.

Peticiones al «futuro ministro»

El encargado de presentar a Luis Garicano fue el catedrático de Economía Aplicada, exrector de la UA y presidente de It&Is Siglo XXI, Andrés Pedreño, quien hizo un repaso bastante pormenorizado por el currículum del vallisoletano, incluso recordando aquel momento que acabó encumbrando a Garicano, cuando explicó el alcance de la crisis a la Reina Isabel II de Inglaterra. El grado de detalle llegó a tal extremo que Pedreño definió al gurú económico de Ciudadanos como un amante de la cocina que, además, es un lector empedernido de biografías.

Anécdotas al margen, el exrector de la UA le alabó que, como economista, hubiera abordado cuestiones como la productividad, las desigualdades, los sistemas financieros y, sobre todo, las tecnologías de la información. Eso le sirvió como base para acabar reclamándole a su colega un listado de políticas, «para cuando algún día sea ministro de economía», como apostilló. Unas políticas que, para Pedreño, fundamentalmente, deben pasar por sentar las bases para que España tenga una economía digital fuerte; más apoyo a las startups más pequeñas -esas que llevan los «tortazos», lamentó-; mejorar la empleabilidad de los jóvenes; o resolver la ineficiencia de la Administración. «He tomado nota», le respondió Luis Garicano. No se quedó ahí. «Es fantástico para un economista pasar de pensar en la productividad a poder hacer algo al respecto», añadió. Justificaba así su salto a la primera línea política.

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