01 de junio de 2010
01.06.2010

Crece la presión sobre Bancaja para que acepte aliarse con Caja Madrid

La entidad presidida por Rodrigo Rato vería con buenos ojos la opción de unirse a la valenciana pero el equipo de José Luis Olivas lo rechaza

01.06.2010 | 02:00
El presidente de Bancaja, José Luis Olivas.

La presión sobre Bancaja para que acepte una fusión -incluso virtual, mediante un SIP- con Caja Madrid no ha cesado en los últimos días desde medios políticos, financieros y periodísticos de la capital de España, según fuentes del sector consultadas por este diario. Esa tendencia se inició la semana pasada nada más conocerse que la opción de la CAM se había esfumado para la caja presidida por Rodrigo Rato al sumarse la alicantina a un proyecto con Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura.
Los ojos del mundo financiero se volvieron en ese mismo momento hacia Bancaja. Y se repitieron los argumentos ya exhibidos cuando estuvo a punto de forjarse la unión entre la CAM y Caja Madrid, como la debilidad del presidente de la Generalitat, Francisco Camps, el peso de Rato, la voluntad del Banco de España, del Gobierno y del PP nacional y el interés en constituir una gran entidad, aunque eso supusiera para la Comunidad Valenciana perder una sede financiera.
Cuando el viernes Caja Madrid anunció su unión mediante SIP con cinco pequeñas entidades -Ávila, Segovia, Insular de Canarias, La Rioja y Laietana- la presión se mantuvo, aunque lo lógico habría sido pensar que, embarcada ya en esa operación, no parecía probable acometer al mismo tiempo una unión tan compleja como la que se produciría con Bancaja. En los últimos días, se insiste en que con esa fusión se lograría superar a La Caixa y no falta quien pone el acento en el escaso volumen y entidad de los cinco nuevos socios de Rato.
Claro que este argumentario esgrimido desde la capital -fundamentalmente a través de medios electrónicos- no tiene muy en cuenta los deseos de la entidad valenciana, cuyo presidente, José Luis Olivas, ha reiterado de todas las maneras posibles que, si no surge una operación muy beneficiosa -al estilo de una Ibercaja-, se esperará a una segunda oleada de fusiones en dos o tres años. El Banco de España no la apremia y ni siquiera, como ha hecho con La Caixa respecto a Caixa Girona -y probablemente con Caja Madrid en relación a su SIP-, la ha obligado a engullir una entidad en mala situación, aunque esto no quiere decir que en las próximas semanas no se lo pida.
En cualquier caso, deberá darse prisa porque la vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, dijo que no está en sus planes pedir una prórroga del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria, aunque tampoco lo descarta.
Por otro lado, el presidente de la Cámara de Valencia, Arturo Virosque, achacó ayer a Alicante que CAM y Bancaja no se hayan fusionado y afirmó que Bancaja nunca se ha opuesto a esa operación. Virosque indicó que si Camps hubiera "forzado" la unión, se habrían generado problemas entre Alicante y Valencia.

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