18 de enero de 2011
18.01.2011
BUEN APETITO

Comer o sobrevivir

Una elevada participación y un relato de enorme empaque literario dan un nuevo impulso al Concurso Pou de la Neu

26.12.2010 | 01:00

Un cuento del javeano Josep Vicent Miralles sobre la supervivencia y el hambre, con la crueldad de la guerra al fondo y la olleta en el epicentro culinario, gana en Jijona el VII Concurso Pou de la Neu de relatos gastronómicos.

Un soldado napoleónico, jefe de un comando de élite en misión especial, sobrevive a una emboscada en la Font Roja, donde mueren sus once camaradas. El aroma procedente de un refugio de pastores le plantea el dilema entre rendirse por un plato de olleta o seguir luchando por sobrevivir a la crueldad de la guerra y del enemigo. Son el protagonista y el argumento de "Bordehore", el cuento del javeano Josep Vicent Miralles que ganó la semana pasada en Jijona el VII Concurso Pou de la Neu.
El autor -guionista de cine, radio y televisión, integrante del dúo de café-teatro Mir y Mor, con un nutrido currículum como narrador y poeta a sus 31 años- sitúa el placer de la comida en sus coordenadas más brutales -el hambre, la supervivencia, la rudimentaria violencia extrema del oprimido frente a la refinada violencia extrema del invasor-, con una elemental olleta en el centro: pencas, alubias, cebolla, morcilla, patatas, tocino... La que preparó el cocinero del Pou de la Neu, Toni Pérez, para agasajar a Miralles y hacerle entrega de los 2 mil euros del premio, no llevaba cebolla o morcilla y sí caracoles, costilla o ñora: un llegum de Jijona, donde se celebra el certamen, o de Ibi, donde podría ubicarse la acción.
En esta séptima edición, el Concurso Pou de la Neu de relatos gastronómicos ha tenido el apoyo promocional de INFORMACIÓN -que publicará próximamente el cuento ganador-, lo que ha supuesto un incremento espectacular del número de participantes hasta situarlo en torno al medio centenar. Desde un impecable estilo literario y una precisa técnica narrativa, la obra ganadora sitúa la condición humana al borde de su negación, con la alimentación entre sus rasgos más primarios. Su enorme calidad da fe de un salto importante para un certamen que incide como muy pocos en el lado cultural de lo gastronómico y de un mundillo poblado por menos lectores que críticos, cronistas, publirreporteros, bloggers y escribidores de diverso pelaje.
El concurso es una iniciativa del Pou de la Neu, hotel situado junto a un espectacular nevero, en lo más alto de La Carrasqueta, que se presenta como "hotel gastronómico" y organiza rutas, estancias y actividades relacionadas con la cultura alimentaria de la comarca. Junto al pozo que acumulaba nieve en invierno para vender hielo en verano, hay también un pequeño viñedo didáctico incluido en el proyecto Microviñas que lidera Celler La Muntanya, cuyos vinos y aceites se sirvieron durante la entrega del premio. Tras la decepción del año pasado, cuando el jurado desistió de concederlo ante la falta de un candidato sólido, el nivel de la séptima edición ha sido un espaldarazo para el certamen, que une cultura y gastronomía en estos tiempos y estos lares tan dados al espectáculo culinario y a su utilización como mero recurso de promoción turística.

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