01 de junio de 2010
01.06.2010
Reportaje. Los nuevos rostros de la política en la provincia

Los cachorros de los partidos

Doce políticos alicantinos menores de 32 años defienden sus ideas en una época en la que se da la paradoja de coincidir el desprestigio generalizado de los representantes públicos con el momento de mayor madurez democrática

09.05.2010 | 02:00

Así son los jóvenes que despuntan en las fuerzas políticas de la provincia

Pertenecen a esa minoría de jóvenes que aún cree que se puede cambiar el mundo con el voto de la mayoría. Forman parte del raquítico 4% de los españoles de entre 15 y 29 años que las estadísticas del Injuve salvan de la indiferencia general por la política, los únicos que sienten "mucho interés" por los resultados electorales, las propuestas parlamentarias y las conjuras de palacio que alzan o decapitan a quienes quieren gobernar. Por fuera, son veinteañeros al uso: licenciados, empleados en precario, parados, opositores y eternos inquilinos de papá y mamá. Por dentro, mantienen la fe en sus siglas y colores por encima de los cuatro millones de desempleados, los escándalos de corrupción o la indiferencia de los votantes. Son los cachorros de los partidos más importantes de la provincia -PP, PSOE, EU y Bloc-, aprendices de un oficio -el de político- con cada vez menos tirón entre la generación más preparada y más frustrada de la historia de España.
Hace diez años, Alicante todavía producía líderes precoces. La propia Leire Pajín (33 años), secretaria de Organización del PSOE y número tres de su partido, o el "popular" Carlos Mazón (35), actual director general de la Cámara de Comercio y ex ejecutivo del mismo área en la Generalitat, fueron, a finales de los 90, los principales caudillos de Juventudes Socialistas y Nuevas Generaciones de la provincia. Hoy son reconocidos como los últimos grandes cachorros alicantinos, ya que han logrado prosperar en el aparato y crear una estela en la que también han encontrado impulso otros jóvenes políticos de su misma cuerda y su misma quinta. Herick Campos (nacido en 1976), diputado en el Congreso y portavoz del PSOE en la comisión del Cambio Climático; la diputada autonómica y directora del Patronato de Turismo de Alicante, Gema Amor (nacida en 1972); la edil de Turismo y Comercio en el Ayuntamiento de Alicante, Marta García-Romeu (36) o los alcaldes de Elche y Orihuela -Alejandro Soler (1972), del PSOE y Mónica Lorente (1971) desde el PP-, son también ejemplos de esa hornada de políticos que escalaron muy jóvenes desde las ramas inferiores del organigrama hasta llegar al estrato dirigente antes de cumplir los 40.
Pero hoy el panorama ha cambiado mucho, según reconocen, amparándose en el anonimato, la mayoría de mandatarios alicantinos de la bicefalia PP-PSOE. En una provincia donde el PP presume de tener cerca de 800 afiliados a Nuevas Generaciones (NN GG) y el PSOE cifra en casi 700 los miembros de Juventudes Socialistas (JJ SS), resulta bastante difícil encontrar consenso entre los veteranos cuando se les pregunta por las jóvenes promesas de su partido. "Hay renovación, pero no tienen la proyección de Mazón, Campos o Pajín", afirma un político vinculado a la Diputación provincial. Bien por la incertidumbre de esta época de crisis, bien porque pecan de humildad al exponer sus objetivos, ninguno afirma querer el poder que tiene Pajín o tuvo Ricardo Costa, un brillante canterano de NN GG hasta que el reloj de la bomba Gürtel le estalló en la muñeca.

LOS PROGRESISTAS
Antonio Mira-Perceval Graells, secretario general de las Juventudes Socialistas de Alicante, es uno de esos cachorros que "apunta maneras". Bajo la informalidad de quien viste camiseta y zapatillas de lunes a domingo, esconde el fondo de un hombre de partido que conoce el lenguaje y la doctrina de su grupo ideológico. Le viene de familia: es hijo del socialista Antonio Mira-Perceval, ex presidente de la Diputación y actual Síndic de Comptes, y de Antonia Graells, ex edil en Alicante por este partido y coordinadora de Violencia de Género de la Subdelegación del Gobierno. Antonio, -Toni, para los compañeros-, a sus 25 años, combina un discurso bien estructurado -"en casa de lo que más se habla es de política"- con el desenfado de quien aún puede decir lo que piensa. Compagina sus estudios de Informática en la Universidad de Alicante con dos trabajos a tiempo parcial: es camarero en un restaurante y conserje los fines de semana en el Centro 14. La última iniciativa de su organización, que cuenta con el apoyo de JJ SS a escala provincial y la asociación de universitarios progresistas Campus Jove, llegó al Ayuntamiento de Alicante por Registro. "Es una inicativa para combatir el botellón sin perseguirlo. Si se ofertan actividades de ocio nocturno, irá mucha menos gente al Melià", aseguran Mira-Perceval y sus dos compañeros de militancia.
Ellos son Marcos Muñoz Trelis, alcoyano de 28 años y responsable de JJ SS a escala provincial y Marian Guerrero, estudiante de Publicidad y Relaciones Públicas, que con 20 años preside la asociación universitaria Campus Jove -fundada por Leire Pajín en 1995-. Todos parecen haber heredado el tono suave y confiado del "socialismo tranquilo" que es bandera de la era Zapatero. Y, aunque conocen las virtudes de sus maestros, se muestran alerta ante sus errores más comunes: la adicción al poder y la perversión de buscar el beneficio propio desde un cargo público.
"Me cabreo mucho cuando alguien me dice que estamos en esto por la frase aquella de "yo estoy en política para forrarme" (pronunciada por Vicente Sanz, ex presidente del PP en la provincia de Valencia). Yo le dedico el 90% de mi tiempo libre al partido y no cobro nada, y si alguien cree que debo ser concejal algún día, lo haré, pero sabiendo que tiene fecha de caducidad. Un político debería considerar su trabajo un servicio público temporal". El apunte es de Marcos Muñoz, el más encarrilado, por posición en el partido, de los cachorros socialistas. Es óptico, trabaja en una empresa de energía solar y vive con sus padres en Alcoy, repartiendo el tiempo libre entre el partido, su novia, y sus amigos, "casi todos del PP", ríe Muñoz. Pese a que es un militante optimista, que responde al desencanto de sus coetáneos recordando lo que había antes y lo que hay después, no ignora el erial en que viven los jóvenes de hoy. "Somos una generación rara: tenemos más posibilidades que ninguna otra y sin embargo, podemos ser la primera que no pueda mejorar su realidad, como sí hicieron nuestros padres y abuelos", afirma.
Los nuevos progresistas, aunque conozcan los trucos del oficio para atacar al rival, como hablar de la "terrible tasa de paro juvenil en la Comunidad" difuminando con una referencia local la responsabilidad del Gobierno de España sobre el desempleo, están también hartos de la rivalidad PP-PSOE que ha convertido la democracia en un constante "al enemigo, ni agua". Toni Mira-Perceval coincide con Muñoz y Guerrero en que "en política, la lealtad se enfoca antes al partido que a los ciudadanos" y por ello reivindican pactos de Estado donde prime el beneficio general. "No podemos estar cambiando de sistema educativo cada cuatro años. Es en ese tipo de proyectos donde deberían forzarse los acuerdos, como el que derivó en la firma de la Constitución", aseguran. Y cuando están a punto de parecer congresistas prematuros, se descuelgan con una provocación: "yo soy republicano, y quiero votar una nueva constitución", asegura el representante de JJ SS en la provincia, mientras sus compañeros asienten.
La líder de Campus Jove es, entre los cachorros socialistas, la más crítica con los engranajes de la política, quizá porque su cargo al frente de una asociación ligada sólo extraoficialmente al partido, le permite hablar con más libertad de las miserias propias. "¿Nuestro caso de corrupción más grave? La Operación Pretoria, que salpicó al PSC. Pero los implicados han sido expulsados, algo que no han hecho en el PP", apunta esta estudiante, para quien "la deuda que se contrae con quien te asciende" en la organización es la mayor trampa de la política moderna. "Es entonces cuando la gente agacha la cabeza, traga con todo y se olvida de los ideales", explica.

¿NUEVAS Generaciones?
Mientras que el PSOE puede presumir sólo de tener más futuro que presente en la política alicantina, la escasez de nombres nuevos en las NN GG hacen pensar en que el PP padece el caso contrario. Históricos del centro derecha en la provincia, como el actual concejal de Cultura del Ayuntamiento de Alicante, Miguel Valor, citan nombres tan conocidos como "Sonia Castedo, Marta García-Romeu y Laura Chorro" -acaldesa y ediles de Alicante-, cuando se les pregunta por la "sangre nueva" del PP en la provincia. La organización juvenil popular en la capital, donde los socialistas tienen un centenar de afiliados, no muestra síntomas de vida ni siquiera en Internet. Su presidenta en Alicante es la portavoz del equipo de Gobierno Marta García-Romeu, mayor para permanecer en la organización pero presidenta legítima por un "truco estatutario" que permite seguir ligado a NN GG sobrepasados los 30 años si se ocupa algún cargo en ellas. Sus propios compañeros de partido reconocen que las juventudes "no son la prioridad" de la también responsable local de Fiestas y Turismo.
"Las Nuevas Generaciones ya no son tan nuevas", admite un dirigente del PP provincial. Desde aquel esplendor pasado, en el que florecieron Mazón o el senador por Alicante Agustín Almodóbar, la influencia de los "supercachorros" populares sobre los militantes más jóvenes se extinguió con políticos como Marcos Alós (33 años), gerente del área de salud Mental de la Diputación y número dos de "Nuevas" en la Comunidad, como las llaman en sus círculos.
Alós tiene su propia explicación para ese vacío generacional. Es esa cláusula del estatuto de NN GG "lo que hace que la gente joven no tenga recorrido dentro de la organización. Debería agilizarse la renovación de los cargos en función de la edad y no en función del mandato, que dura tres años", apunta el popular.
Nacho Pardo (28 años) es secretario general del partido en Altea -segundo al mando tras el presidente, en terminología del PP-, y es uno de los escasos nombres que suenan en los círculos populares como posibles herederos del imperio de la gaviota en Alicante, junto con el edil oriolano David Costa (31 años) y el secretario en Mutxamel, José Antonio Bermejo (30 años). Los tres entraron apenas cumplieron la mayoría de edad en NN GG. Hoy están curtidos en el régimen interno de la organización y en la primera línea de acción: la política municipal. Quizá por ser "jóvenes y veteranos" ocupan puestos orgánicos en la ejecutiva provincial de José Joaquín Ripoll.
El cachorro de Altea, Pardo, está convencido de que no hay otro partido que apueste más por la juventud que el PP. "Con 23 años yo ya era secratrio general del PP en Altea". Esas facilidades de inserción en el aparato "nos da tablas dentro del partido y permite que con 28 ó 30 años se cuente con nosotros para estar en la ejecutiva provincial, que es muy joven". Un ejemplo de ello puede ser el oriolano Costa, un licenciado en Ciencias Biológicas que contó con la confianza de Mónica Lorente para ser concejal de Recursos Humanos, Personal, Contratación y Modernización, además de portavoz adjunto del grupo con sólo 28 años.
Pardo también vive de su trabajo en el grupo municipal, en la oposición, pero su labor en la ejecutiva local no está remunerada. Estudió Derecho,y aunque no llegó a terminar la carrera, se formó posteriormente en Urbanismo. "¿Que por qué elegí el PP? Porque es un partido de centro que apuesta por la libertad, por los jóvenes y que tiene un balance de gestión innegable a la hora de solucionar problemas", declara. Visto el grado de implicación con sus siglas, cuando se le pregunta por sus aspiraciones dentro de la organización, deja la puerta entreabierta: "mi única aspiración es defender los intereses de los alicantinos, y en el PP es donde mejor cumplo. Tengo una clara vocación de función pública. A partir de ahí, que venga lo que tenga que venir".
La emancipación es un sueño sin color político. Pardo no es inquilino de sus padres, pero sí vecino forzoso en un apartamento propiedad de sus progenitores. A José Antonio Bermejo -que trabaja en el departamento administrativo de Proaguas, estudia Gestión y Administración en la UA y es además gerente de un negocio- la idea de irse a vivir con su novia le parace todavía demasiado arriesgada dada la coyuntura económica. "La gente se cree que los que estamos en política tenemos la vida resuelta, y no es así", lamenta el segundo del PP en Mutxamel.
Pero es en la defensa de su grupo donde estos militantes muestran el callo que se han trabajado en los ayuntamientos y en los debates asamblearios. Piensa antes de responder, pero Pardo sale bien parado cuando se le pregunta por el caso Gürtel. "La corrupción es absolutamente intolerable, sea del partido que sea. Pero tampoco voy a entrar a juzgar algo que todavía está siendo investigado por un juez". Bermejo, por su parte, esquiva el golpe del cliché de Vicente Sanz, achacado erróneamente a Zaplana. "Fue una conversación grabada que se pudo malinterpretar", aunque admite que "no creo que a nadie le guste oír que alguien de su partido busca enriquecerse". Quizá sea un recurso de buen orador, o una verdad que por sencilla suena a topicazo, pero otro acuerdo generalizado entre los jóvenes del PP es la mención del "ciudadano" como principal inspiración. "El político que no está en la calle, está gobernando mal", resume Bermejo.
¿Crisis de nuevos valores en el PP? "Hay un montón de chavales de 18 años haciendo la guerra por su cuenta en todas las NN GG de Alicante. Sólo hay que facilitarles la incorporación", explica el joven concejal de Orihuela.

SIEMPRE A LA ESQUERRA
Un informe reciente del Injuve sobre jóvenes y tendencia política, que distribuía en porcentajes la ideología de los menores de 30 años, situaba sólo al 8,1% de los encuestados en la derecha o la derecha moderada, mientras que las tendencias de centro e izquierda contaban con un 29% cada una una. Los indefinidos (no sabe/no contesta) representaban el resto.
Ésta es la base estadística que permite a los cachorros de Esquerra Unida de Alicante reivindicar que la juventud "es el lugar de crecimiento natural de la organización: los estudiantes de Secundaria, los universtarios y quienes se incorpran al mercado laboral por primera vez". Esther López Barceló, alicantina de 26 años, licenciada en Historia y arqueóloga, pertenece al área federal de Juventud en IU, coalición con la que se presentó como número 4 de la lista al Parlamento Europeo en 2009. Comunista declarada, parada y opositora, su nombre sale con facilidad cuando se buscan nuevas caras en Esquerra Unida. Es compañera en la asamblea local -comisión ejecutiva de un municipio, en su organigrama- del activista cultural alicantino Daniel Simón (31 años), quien ocupará probablemente uno de los puestos de cabecera en la próxima lista de EU para las municipales de Alicante. López Barceló es conocida por ser una de las jóvenes "cañeras" del izquierdismo en la provincia. "Es una característica propia de la juventud plantear reividicaciones que los mayores no se atreven o que han dado por perdidas por culpa del desencanto. Al contrario que otros partidos, como el PP, que no votó la Constitución y el PSOE, vendido al capitalismo más salvaje; nosotros no hemos defraudado a nadie y somos la fuerza política heredera de quien luchó contra el franquismo", sostiene la militante sin pestañear.
A pesar de que se desenvuelve con mucha soltura delante de las cámaras -basta comprobar cómo se comió los minutos que le da Canal 9 para defender su candidatura en un programa especial sobre las europeas de 2009- y de que domina la oratoria, López Barceló comparte con otros cachorros de la coalición de izquierdas la idea de que que la dedicación a la política no debe ser profesional, al menos, en su escala. "Mis únicas aspiraciones políticas son seguir luchando y conseguir la tercera república. Son objetivos globales. No queremos políticos profesionales en EU, aquí la gente debe dar la mitad de lo que tenga", afirma la joven comunista. Se ríe cuando se muestra incredulidad por su alegato, dada el grado de compromiso de la joven, y contesta que "cuando eres la número 4 de IU al Parlamento Europeo sabes que te va a tocar dar la cara, pero también que tienes muy pocas posibilidades de que te dediques a esto a tiempo completo. En lo personal, mi única ambición es sacarme las oposiciones de Secundaria", asegura con voz calma.
"Ya soy trabajador precario, inquilino de alquiler, aspirante a ingeniero, ecologista y republicano. No me da tiempo a ser también comunista", bromea el coordinador de Joves de EU en Alicante capital, Vicente Juan. Acaba de cumplir los 30 años y ratifica la postura de su compañera. "Si quieres vivir de esto, te has quivocado de partido. En Esquerra nos tomamos muy en serio eso de ser pobres y honrados y parecerlo. Te tienes que creer tus ideas", afirma el responsable de juventudes de la coalición en la capital.

El nuevo nacionalismo
En un partido con apenas 14 años de historia y 3.000 militantes en toda la Comunidad, la incorporación de sangre nueva no es tan necesaria para relevar a los históricos, sino que su función es más bien extender las bases. Dos de los militantes más jóvenes y activos del nacionalismo moderado del Bloc Nacionalista Valencià son Isidre Gómez, secretario comarcal -presidente- de l'Alacantí, y Ramón Leyda, secretario y futuro cabeza de lista de San Vicente del Raspeig. Tienen 27 y 28 años y un compromiso personal con un partido "muy joven" que está optimizando la energía de ese tercio de militantes menores de 30 años que posee para compensar su escasez de medios mediante el proselitismo básico: boca a boca, Internet, conciertos y fiestas que tejan una red social de simpatizantes. Su campaña "Cinco más uno" busca apoyos para lograr tener un concejal en Alicante.
"La gente se cree que el Bloc es valenciano, valenciano y valenciano, y no es así. El discurso lingüístico se ha completado con otras pioridades", corrige Pérez, ingeniero de Obras Públicas nacido en Alicante. Es bilingüe: heredó el castellano de su madre, oriolana, y el valenciano -"o catalán, me da lo mismo"- de su padre, natural de Hondón de los Frailes. Se siente español, cree en el País Valenciano y aspira a un estado federal sin rupturas territoriales, el mejor sistema, a su juicio, "para defender nuestra tierra". "¿Por qué existe un País Vasco y no uno valenciano? ¿Por qué tienen un concierto económico especial y nosotros no? No planteamos cosas descabelladas. En una zona donde hay un gobierno nulo del PP y una oposición inexistente del PSOE, creo que nosotros sí nos acercamos a la juventud. No pedimos cultura en valenciano, sino más cultura. Más dotaciones deportivas, centros sanitarios de gestión pública y una buena red de transporte urbano", resume, en una rápida síntesis del programa.
Al margen de Toni Arques, candidato de Bloc-Els Verds en las municipales de Alicante en 2007, los nacionalistas tienen pocos líderes conocidos en la provincia. Uno de los hombres que aspiran a renovar el valencianismo en Alicante es Ramón Leyda, profesor de valenciano y traductor. Le están preparando para ser candidato y se le nota en cuanto se le escucha hablar. "Hay 300.000 personas en la Comunidad dispuestas a votar a un partido autonómico estilo CiU. Podríamos llegar a los 200.000 votos, lo que nos daría una horquilla de entre siete u ocho diputados. En San Vicente, vamos a por el segundo concejal", explica, con un control del tono y las formas de libro. "Ahora mismo, la federalidad no es lo más importante, pero sí queremos que el pueblo valenciano tenga soberanía para defender lo que busca", explica Leyda. En este momento su prioridad son los 300 afiliados del Bloc de l'Alacantí.
Los perros viejos del oficio resoplan cuando hablan de los cachorros. Ya vengan del socialismo histórico, del comunismo clandestino o de la UCD de Adolfo Suárez, figuras como José Antonio Fernández Cabello, de EU, el socialista Antonio García Miralles o el popular Miguel Valor, coinciden en que los políticos más jóvenes de hoy parecen haber perdido el idealismo que a ellos les lanzó a empapelar las calles, como si rumiaran que ellos sabían menos, pero soñaban más. "Antes había más idealismo, mayor tensión utópica. Ahora vamos camino de una mayor profesionalización, pero se ha perdido impulso ético". Es García Miralles quien sintetiza la idea. Aunque también reconoce que lo suyo fueron tiempos analógicos: "¿Qué hubiera pasado en el golpe de estado de Tejero si los diputados hubieran tenido móvil?", se pregunta.

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