15 de marzo de 2010
15.03.2010
Entrevista a José Tuells. Profesor de la Universidad de Alicante y jefe de servicio del Centro de Vacunación Internacional.

"A la pandemia de gripe A se sumó una epidemia de pánico"

Ágil y divertido, José Tuells es una fuente inagotable de conversación. Con él se cumple, y de paso se amplía, el dicho de que no pasarán cinco minutos sin que aprendas algo nuevo.

21.02.2010 | 01:00
"A la pandemia de gripe A se sumó una epidemia de pánico"

- Después de todo un verano y un otoño desayunándonos cada día con las amenazas de la gripe A, ¿en qué ha quedado la temible pandemia?

Ha quedado patente que el número de casos en España y el número de fallecimientos no han sido tanto como las noticias parecían indicar. Lo que ha habido es una pandemia de gripe y a esa pandemia de gripe se ha sumado una epidemia de pánico. En mi opinión, se ha inyectado el virus del pánico antes de tiempo y entre los componentes de una vacuna jamás puede estar el pánico. Creo que con los preparativos que hubo en 2004-2005 para la gripe aviar ya había una especie de planes, llamados preparativos pre-pandemia. Si de algo creo que ha podido servir esto es para afinar estos preparativos.

- Pero al final, con esto de las alarmas innecesarias, va a ocurrir como en el cuento del lobo...

Sí. El riesgo que se puede correr cuando se toman las decisiones demasiado rápido es que se empieza a crear en la gente una cierta desafección. La gente tiene que tener una precaución ante la gripe, porque la gripe se cobra vidas. Pero la precaución es vacunarse el año que toca de la vacuna que toca. El exceso de preocupación hace que la población entre en un estado de temor mayor hacia la vacuna, pero si encima ese año te tienes que poner dos vacunas y al final no se produce esa gran pandemia que iba a ocurrir, la gente le pierde ese respeto, se queda un poco desafectado, piensa que no era para tanto. Por otro lado están los sanitarios. En España, la adherencia del personal médico a la vacuna no ha sido alta, incluso ha sido por debajo de lo esperado. Eso ocurre porque los sanitarios están viendo día a día lo que pasa y que los casos que empezaron a salir a partir de agosto eran de una gripe leve y pensaron que no merecía la pena vacunarse. Los sanitarios juegan un papel muy importante a la hora de convencer a la gente para que se vacune. El médico es la principal fuente de información en la que más creen los ciudadanos, la que más confianza les da. Entonces si un buen número de sanitarios tienen dudas, no se la ponen, no valoran su importancia... ¿qué van a trasmitir a las personas?

- ¿Se puede hablar de un engaño a la opinión publica?

No creo que haya habido un engaño. En un principio uno debe pensar que las autoridades sanitarias actúan de buena fe. En España las estructuras son verticales: ¿Qué se hace en un centro de salud? Lo que dice la Conselleria; ¿Qué hace la Conselleria? Lo que dice el Ministerio; ¿Qué dice el Ministerio? Lo que dice la OMS.

- ¿Entonces la OMS tiene que tener alguna responsabilidad en todo esto?

La OMS es la que ha decretado cuándo había pandemia y cuándo no. Es la que ha dado las definiciones de pandemia, es la que ha impulsado a algunos países a que fabricaran vacunas, es la que ha dado instrucciones sobre lo que había que hacer y los países se han limitado a cumplir sus instrucciones. ¿Qué responsabilidades tiene? Pues para lo bueno o para lo malo todas.

- ¿Qué opina además de los últimos casos que se han destapado y que vinculan a responsables de la OMS con los laboratorios que fabrican la medicación contra la gripe?

En base a la experiencia que yo tengo puedo decir que hay muchos técnicos y funcionarios que han estado en la OMS que se han convertido en expertos, por ejemplo, en logística de las vacunas. Esta gente, que ha trabajado en eso en la OMS como funcionarios, a lo mejor, antes de jubilarse han recibido ofertas de industrias que desarrollan tecnología relacionada con el transporte de las vacunas. Muchas de estas industrias están en la misma Suiza, en el entorno de la OMS y muchos de estos señores han pasado a ser asesores o técnicos de estas empresas. Lógicamente las empresas quieren vender y cuantas más vacunas vendes, más neveras portátiles vendes. ¿Quiere decir eso que están en connivencia? No necesariamente. Las vacunas es una industria de la que vive mucha gente. La investigación en vacunas hay que pagarla. Hay muchos lobbies. Las organizaciones sanitarias, como cualquier organización del mundo, a veces pueden pecar de exceso de precaución y trasmitirlo de una forma un poco alarmista. Cuando además la prensa se hace eco de este alarmismo y lo aumenta y sirve de megáfono que amplía esto y de la alerta se pasa a la alarma, las cosas se van de las manos. Pero no creo que la OMS actúe conscientemente en connivencia con ciertos grupos.

- Durante estos meses, por los ordenadores de medio mundo han circulado correos con teorías de todos los colores sobre si la gripe A era un invento de los laboratorios, si era una ocasión para dar salida a los medicamentos que no se utilizaron cuando la gripe aviar, entre ellos aquel vídeo de la monja que destapaba los escándalos de la gripe A.... ¿no se está creando una situación un tanto peligrosa de cara a la opinión pública?

Este tipo de mensajes son muy peligrosos porque pueden provocar una pérdida de confianza en la gente. Por eso nos interesa mucho conocer la opinión de la gente de cara a las vacunas. Respecto al caso concreto de la monja, no es más que un reflejo del exceso mediático que ha tenido la gripe. Una muestra de cómo las redes sociales se han metido a opinar sobre la pandemia y éste es un fenómeno relativamente nuevo que no se había dado en otras epidemias.

- La que sí que vino con polémica fue la vacuna del papiloma humano tras los casos de convulsiones en dos niñas de Valencia.

Aquí lo malo son las urgencias. La urgencia con la que una excelente vacuna, como es la del papiloma humano, fue puesta en marcha. Una urgencia que no se requería, porque no hay una pandemia de papiloma humano. Creo que respecto a esta vacuna se ha perdido una ocasión histórica para coger a las niñas de 14 años y que los trabajadores de los centros de salud les explicaran qué es una enfermedad de transmisión sexual, qué es una vacuna y qué es el cáncer de cuello de útero. Se podría haber esperado un año y haber explicado mejor lo que significa esta vacuna a las niñas. Como consecuencia, hoy te encuentras casos de crías que creen que como se han puesto la vacuna pueden acostarse con quien quieran sin tomar precauciones.

- ¿Pero cree que realmente que la inversión en esta vacuna es necesaria dada la incidencia del cáncer de cuello de útero en nuestro país?

España no es uno de los países con mayor endemia en el mundo, es uno de los países con menos casos. Además, las mujeres españolas tienen la opción de hacerse una citología todos los años. En España hubo un colectivo de personas, entre los que había muchos epidemiólogos, que solicitamos que hubiera una moratoria. No era ir contra la vacuna sino decir: "vamos a ponerla sin prisas". Además, hay que tener en cuenta que normalmente, el proceso de fabricación y de puesta a la venta de las vacunas dura 15 años. En el caso de la vacuna del papiloma humano ha sido mucho más corto. Cuando un laboratorio saca una buena vacuna, lógicamente tiene que tener prisa por venderla, pero también están las autoridades sanitarias para modular esta prisa.

- Esa relación entre laboratorios farmacéuticos y marketing, ¿no es un poco perversa?

La industria farmacéutica es muy importante. La vacuna de la polio se fabricó con fondos que se habían recaudado en EE UU a través de una fundación. Todo ciudadano americano dio dinero, así empezaron las primeras cuestaciones. ¿Dónde estaban los investigadores? En las universidades y recibían fondos, bien del Gobierno o de fundaciones. En España hasta hace 15 años habían laboratorios productores de vacunas y se fueron. Ahora no hay ni un solo laboratorio que produzca vacunas. Ya no se investiga y quien lleva la investigación son los propios laboratorios y los científicos que investigan vacunas están en los laboratorios. Entonces los laboratorios quieren sacar rentabilidad a esto. Si tú te tiras 10 años investigando una molécula que luego te pueda dar una vacuna la quieres vender cuanto antes. La segunda parte es la estrategia de marketing, querer vender esa vacuna rápidamente. Entonces, en ocasiones, la industria farmacéutica, que está haciendo una labor muy importante, recurre a sus departamentos de marketing que utilizan estrategias más o menos agresivas. Aquí es el ciudadano el que tiene que saber distinguir si es tan grave la cosa o no, si es o no un marketing agresivo.

- ¿Pero también el Estado tendrá algo que decir y más cuando hablamos de salud?

Lo malo de España es que no existe una política centralizada en cuanto a vacunas. Sorprende que en este país haya un Consejo Interterritorial, donde los consejeros hablan de políticas de salud y hay un grupo que estudia las vacunas formada por técnicos de todas las consellerias, pero la realidad es que en España hay 17 autonomías y 17 calendarios vacunales. No se explica que en Europa se esté intentando tener un calendario único y en España tengamos 17. No se entiende tampoco que salga una nueva vacuna y una comunidad la implante inmediatamente sin comentarlo, sin razones epidemiológicas de peso. O que una comunidad, de repente decide retirar una vacuna o cambiarla. Esto ocurre porque desde el Ministerio, el tema de las vacunas no interesa bajo el argumento de que las competencias están transferidas. Pero claro, cuando hay una crisis de pandemia como la de gripe A, entonces el Ministerio sí que actúa como regulador, portavoz y repartidor de instrucciones de la OMS. Es un contrasentido. ¿Porqué el Ministerio de Sanidad no asume un papel de liderazgo en relación con las vacunas como ocurre en otros países? No sé, quizás interesen más otros temas porque, como ellos dicen, son competencias cedidas a las comunidades. El Ministerio no ha ejercido un liderazgo en cuanto a dar doctrina respecto a las vacunas, de explicar mejor, de que el ciudadano entienda mejor. Relacionado a esto, tampoco existe un registro público abierto de declaración de las reacciones adversas a las vacunas como tienen otros países como EE UU. Si tú ahora entras en este registro verás, por ejemplo, que se han puesto tres millones de vacunas del papiloma que han producido 15.000 efectos adversos. Algunos más leves y otros más graves, como las convulsiones. Eso es público y aquí no existe. Lo curioso es que si en España esto existiese, la alarma producida por los dos casos de las niñas de Valencia no se hubiera producido, porque aunque se llevasen pocas dosis administradas se habría podido comprobar que había más casos. Lo que hay que entender y saber comunicar es que si con una aspirina se te puede hacer algo, una vacuna también tiene reacciones. La vacuna lo que debe tener es que su beneficio sea mucho mayor que el riesgo, pero todo lo que nos ponemos puede tener efectos. Si tú eso lo comunicas, la gente no tiene tanto miedo. Lo de la crisis convulsiva de las niñas generó mucha alarma, y ya lo ponía en el prospecto que podría ocurrir. El problema es cuando se convierte en un fenómeno mediático. Por otro lado, habría que formar al personal que administra las vacunas y aquí el Estado también ha bajado los brazos.

- Y en la Comunidad Valenciana, ¿cómo anda la salud de su sistema sanitario?

Creo que es un ejemplo pionero en España, aunque siempre quedan muchos aspectos por mejorar. En ninguna otra comunidad hay centros de salud pública en los departamentos de salud. Además, la autonomía es pionera en elaborar una ley de salud pública que está siendo tomada como ejemplo por el Ministerio de Sanidad.

- ¿Qué le parece que Obama quiera imitar nuestro modelo sanitario?

Que es una prueba más de que tenemos un modelo eficaz desde hace años. El sistema americano es completamente distinto al español. El nuestro supone la puerta de entada a todo el mundo, gratuidad y cobertura universal. Es un modelo muy imitable y pocos países pueden presumir de tenerlo. ¿Por qué crees sino que vienen los ingleses? Verdaderamente tenemos muy buenos profesionales.

- ¿Está siendo la sanidad una víctima más de la crisis económica?

Sospecho que los gobiernos de los diferentes países están teniendo cuidado de no cortar las prestaciones en materia de educación y sanidad. Creo que los que durante años se han estado enriqueciendo a base de especular son los que deben pagan la crisis. Además, me precen indecentes las jubilaciones de las que se hablan que cobran algunos banqueros, que los único que han hecho en su vida es especular, comparado con lo que cobran los maestros y los médicos que se dedican educar y curar gente.

- ¿Cuál es el gran descubrimiento que queda por hacer en el campo de las vacunas?

Hay tres enfermedades, llamadas "Three big". Cada una de ellas producen 3 millones de muertos, al año en el mundo. Son la tuberculosis, el sida y la malaria. Resulta paradójico que la humanidad, que está fascinada por los progresos científicos y técnicos y que cada vez que aparece una vacuna se alegra, no pueda dar respuesta a enfermedades como la tuberculosis, que ahora registra más casos y más muertos en el mundo que cuando se descubrió el bacilo en 1882.

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