27 de septiembre de 2009
27.09.2009
LEY DE IGUALDAD - REPORTAJE

¿Es cuestión de sexo o de empleo?

27.09.2009 | 03:44

La Inspección de Trabajo va a realizar entre este año y el que viene 260 actuaciones en empresas de la provincia dentro de una campaña a nivel nacional que pretende eliminar los casos de discriminación laboral y salarial de la mujer.

El programa contempla 5.000 en toda España, según anunciaron esta misma semana los ministros de Igualdad y Trabajo, Bibiana Aído y Celestino Corbacho, respectivamente, y en el ámbito autonómico, las actuaciones entre los dos ejercicios superarán las 770, según confirmó Alejandro Patuel, director territorial de la Inspección de Trabajo en la Comunidad.
Las dificultades de las empleadas para acceder a la promoción interna en las compañías, así como las diferencias salariales entre ambos sexos –de hasta un 26% de media en detrimento de la mujer en el caso de Alicante–; la mayoritaria contratación a tiempo parcial de las trabajadoras, frente a las jornadas completas de sus compañeros o las trabas para conciliar la vida laboral y familiar son algunas de las discriminaciones más habituales. Las denuncias sindicales son históricas en estos casos, pero desde hace dos años forman parte de las prácticas que pretende erradicar la Ley de Igualdad.
La puesta en marcha de la normativa ha intensificado las inspecciones, que inciden en la aplicación del plan de igualdad al que están obligadas las compañías de más de 250 trabajadores. «Su grado de cumplimiento es importante de cara al futuro, ya que puede tener un efecto ejemplarizante para el resto de firmas cuando esta exigencia se extienda al conjunto del tejido empresarial», añadía el responsable territorial. Un caso reiterado que se encuentran los inspectores es el de empresas en que el 70% de la plantilla es femenina, mientras un 80% de los cargos directivos lo ocupan hombres, informaba Patuel. Y por el que más actas de infracción se levantan es por el incumplimiento de la conciliación de la vida laboral y familiar.

«Techo de cristal»
Del que se viene en denominar «techo de cristal» al que se enfrentan las mujeres por la falta de promoción interna saben limpiadoras como Marta –nombre escogido al azar para que el verdadero quede en el anonimato–. Trabaja en la contrata de dependencias municipales y colegios de Alicante, perteneciente al grupo Ortiz, y lleva 17 años intentando progresar profesionalmente. «Pero ha sido imposible. Hasta ahora sólo he podido ser limpiadora». La ley le ha abierto una oportunidad para poder acceder a ser conductor especialista, una de las nueve plazas de promoción que ha lanzado su empresa, tras la redacción del plan de igualdad. «Pero el concurso se retrasa, además de que me encuentro con que tengo que superar una prueba por ser mujer, cuando la empresa contrata directamente a hombres que vienen de fuera sin hacerle estas pruebas». Marta admite que lo tiene difícil «porque tengo que competir con dos compañeros que llevan varios años de conductores». Pero está decidida y ha apostado por la categoría de mayor retribución.
Ana Belén, sin embargo, delegada de CC OO en esta firma, aspira a una plaza de peón especializado, una categoría históricamente destinada a los hombres, que también incluye la limpieza de cristales. Aunque en la práctica las mujeres realizan, igualmente, esta tarea, a los trabajadores se les encaja en el nivel de peón especializado –de mayor salario– mientras a las trabajadoras se les mantiene en la categoría de limpiadoras, con una remuneración inferior.
La secretaria general de CC OO en l´Alacantí-Les Marines, Consuelo Navarro, explicaba que en estos momentos las reivindicaciones prioritarias de los sindicatos para luchar contra la discriminación pasan por exigir «igual salario entre hombres y mujeres para puestos de trabajo de igual valor». Y es que los casos de «discriminación indirecta» son más difíciles de detectar porque no se contemplan en las pautas especificadas en los convenios, «pero sí se producen en el desarrollo diario de las tareas de las empresas».

Empleo a tiempo parcial
Por su parte, Ana Belén considera que los avances en igualdad «es una cuestión simple. Es cuestión de que las firmas tengan verdadera voluntad de aplicarla». También considera fácil acabar con una práctica de precariedad laboral muy común en su compañía. «A las mujeres que entran a trabajar se les hace siempre un contrato a tiempo parcial –de unas horas–, mientras que a los hombres se les emplea a jornada completa». Una diferencia impuesta, que se traduce en salarios de unos «460 euros al mes por cinco horas para las empleadas y de más de 800 por ocho horas para los empleados». Fuentes del grupo Ortiz indicaron que la empresa está decidida a «aplicar el plan de igualdad, aunque hay iniciales dificultades al haber muchas mujeres en la plantilla y pocos hombres». De casi 500 trabajadores, sólo cerca de 50 son hombres. No obstante, la compañía está dispuesta a reducir «el encasillamiento». Para Consuelo Navarro estas prácticas no revelan sino que «el empleo de la mujer sigue condenado a ser subsidiario». Coepa no comparte este pronóstico. Su secretario general, Javier López Mora, dice que las compañías «tienen que cumplir la ley», aunque considera que en estos momentos de crisis «hay cosas más prioritarias como luchar por el mantenimiento de las empresas y de los empleos».

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