04 de diciembre de 2007
04.12.2007
Hércules cf

Unai Alba, de pintor de brocha gorda a ídolo de la afición herculana en un año

04.12.2007 | 03:41

En apenas un año, Unai Alba ha pasado de compaginar el fútbol con su trabajo de pintor de brocha gorda a convertirse en ídolo de la afición herculana, cuya portería defiende. Pero el guardameta vasco tiene los pies en el suelo, tal vez porque llegó tarde al deporte profesional. «Vivo cada partido como si fuera el último de mi vida», dice.

En apenas un año ha pasado de compaginar el fútbol con la profesión de pintor a ser el nuevo ídolo de la afición del Hércules. Unai Alba se ha ganado el cariño del Rico Pérez que considera al portero vasco como una pieza clave en la reacción del equipo blanquiazul. «Es bonito que la afición reconozca tu trabajo y estoy muy agradecido por ello. Sin embargo, no puedo dejarme llevar por eso ni que se me suba a la cabeza porque en el fútbol las cosas cambian muy rápidamente y lo que hoy son elogios, mañana pueden ser críticas», apuntaba Unai Alba que, pese a su prudencia, no puede ocultar su satisfacción. No es para menos porque ha tenido que luchar como pocos para alcanzar un momento así.

«Mi historia es diferente a la de muchos futbolistas. El fútbol profesional me ha llegado un poco tarde -tiene 29 años- y valoro las cosas mucho más. Aquí, hasta los jugadores de Segunda B son profesionales y en mi caso no ha sido así», recordaba Unai Alba que hasta hace un año compaginaba su actividad futbolística con el trabajo de pintor. «Todavía me acuerdo de las duras jornadas que tenía hasta no hace tanto tiempo. A las 8 de la mañana me iba con padre a trabajar y por la tarde entrenaba con el Barakaldo, mi último equipo en Segunda B. Eran unas jornadas agotadoras y cuando llegaba a casa, sobre las diez de la noche, sólo pensaba en irme a la cama a dormir».

Todo esto hace que el portero guipuzcoano valore como nadie lo que está viviendo en Alicante y su condición de futbolista profesional. «Siempre quise dedicarme exclusivamente al fútbol y ahora lo estoy haciendo. Sólo tengo que preocuparme de entrenar, comer bien y descansar. Nada más. Por eso me tomo cada partido como si fuera el último de mi vida».

El «hambre» futbolístico de Unai Alba también causa otras «preocupaciones» al portero vasco. «Ahora me sobra tiempo y tengo hasta días de fiesta, como hoy -por ayer- cuando antes no tenía ninguno. No estoy acostumbrado a tener tanto tiempo libre aunque, desde luego, no echo de menos la brocha. Quiero seguir con esta nueva vida», recalcó.

Admite que su fichaje por el Hércules fue todo un reto. «Tenía una oferta del Eibar y eso significaba seguir en casa, como siempre. Sin embargo, pensé que había llegado el momento de arriesgar y acepté venir al Hércules. Sabía que en Alicante lo tendría complicado porque me iba a encontrar con dos porteros como Toni Prats o Sergio Aragoneses, ambos con experiencia en Primera. De hecho, no empecé como titular y el equipo comenzó bien la temporada. Las dificultades para jugar aumentaron, aunque yo estoy acostumbrado a luchar mucho para conseguir algo y ahora estoy contento de como me van las cosas».

Una de las cosas que más llamó la atención a Unai Alba cuando llegó al Hércules «fue el vestuario. Siempre he estado en equipos en los que todos éramos del mismo sitio. Aquí me he encontrado con gente de otros países, con otras culturas, y de verdad que es enriquecedor. Pese a todo, es un vestuario muy unido y eso es algo muy importante».

El meta blanquiazul, que está sufriendo en la distancia la enfermedad de un familiar y al que dedica su éxito deportivo, también se refirió al Hércules como club. «Pensaba que me iba a costar más adaptarme a vivir fuera de casa y de mi familia. En Alicante me están tratando muy bien» aunque no oculta la presión que rodea a la entidad. «Estoy en un club poderoso por su ambición. Me ha sorprendido la necesidad que hay por subir a Primera. Creo que debemos tener un poco de tranquilidad porque hay muchos equipos que quieren lo mismo e invierten tanto dinero o más que el Hércules», concluyó.

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