31 de octubre de 2007
31.10.2007
HÉRCULES

Regreso a casa

Carcelén y Charles encuentran «reconfortante» volver al club alicantino diez años después de su salida para asumir responsabilidades en el fútbol base

31.10.2007 | 01:00
Carcelén y Charles, ayer, en la sala de trofeos del estadio Rico Pérez

S

alieron del club hace una década y confiesan que desde ese mismo instante tenían ganas de volver. Otra cosa es que, en su interior, tuvieran más o menos esperanzas. Sea como fuere, Juan Antonio Carcelén y Adolfo Troisi «Charles» han vuelto al Hércules

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«a nuestro Hércules», apostillan

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para asumir parcelas de responsabilidad en el fútbol base de la entidad. Ambos ex futbolistas, componentes de la plantilla herculana de los años setenta en Primera División, admiten que tenían «muchas ganas de volver». «Espero que las cosas hayan cambiado en los últimos años y la gestión haya mejorado», expresa Carcelén, que se encargará del área de captación de jugadores para el fútbol base que controla la Fundación. «Mi función es coordinar las informaciones que vamos recibiendo», agrega, «la misión tiene una competencia grande. Hay clubes como el Villarreal, Valencia y otros que nos llevan ventaja».


Charles, por su parte, tocará el césped. El técnico hispano-argentino, que fue segundo de Ivan Brzic en Primera División, confiesa que el gusanillo del fútbol nunca le ha abandonado. «Me resulta reconfortante volver al club. Afortunadamente ha llegado un momento que sabía que llegaría».


Tanto Charles como Carcelén sostienen que este regreso llega con el añadido de una carga emocional al compartir espacio con ex compañeros. «Trabajar con Giuliano y Miguel Aracil es un placer. Nos conocemos desde hace muchos años, estuvimos juntos durante mucho tiempo. Nos vamos a entender, eso seguro».


En ese terreno, hablando de la época dorada, se sienten a gusto. ¿Faltaría Arsenio bromeamos. «Es el mejor entrenador que tuvimos», sentencia Carcelén. «Para mí fue como un padre», agrega Charles, que, no obstante, aclara que ahora Giuliano se encargará de mantenerle en tensión. «Cuando jugábamos juntos ya lo hacía. Recuerdo que se acercaba y me susurraba al oído: 'Nene, corre o te arranco la cabeza'. Cualquiera se quedaba quieto».

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