24 de noviembre de 2019
24.11.2019
Tenis. Copa Davis 2019

Las anécdotas de la final de la Copa Davis 2019

Shakira interpretó tres temas antes del inicio del duelo, cuyas entradas costaron entre 63 y 503 euros

24.11.2019 | 23:39
Shakira y Piqué, en el palco.

Los hechiceros de la Caja Mágica no llevaban varita, sino raqueta, y con sus trucos cautivaron a los 12.500 aficionados que asistieron al triunfo inapelable de España sobre Canadá (2-0) en la final de la Copa Davis, en una tarde de gran tenis y pura diversión.

Los desempates en el primer set del primer partido, el de Roberto Bautista ante Felix Auger, y en el segundo del siguiente, el Rafael Nadal-Denis Shapovalov, fueron lo más cerca del suspense que estuvo este domingo el público de la Davis.

El final de los respectivos choques, 7-6 (3) y 6-3 y después 6-3 y 7-6 (7), evitaron a la afición local mayores sufrimientos y la invitaron al disfrute total.

La Caja Mágica fue un imán que atrajo desde última hora de la mañana a seguidores y curiosos.

En la entrada, cuatro personas en torno a un tenderete aprovecharon la afluencia de gente para buscar candidatos a Testigos de Jehová. "¿Cómo empezó la vida?", preguntaban en una pancarta. "¿Como se entra a las pistas?", preguntaba a su lado un canadiense ajeno a cuestiones espirituales y que llegaba con la lengua fuera, envuelto en su bandera.

Unos tres centenares de aficionados de su país hicieron grupo en su irremediable minoría y ocuparon un pequeño sector de la grada, tras los palcos de los jugadores.

Entre 63 y 503 € costaban las entradas para la final. Todas vendidas, muchas regaladas: proliferaban los acreditados por parte de alguno de los múltiples patrocinadores y por los organismos oficiales.

La cantante colombiana Shakira interpretó tres temas antes de la presentación de los equipos, en un escenario instalado en plena pista central y que fue desmontado en apenas un cuarto de hora. La acompañaron su compatriota Camilo Echeverry y el puertorriqueño Pedro Capó.

Los dos equipos en pista vistieron un día más con camiseta roja y pantalón blanco. Los colores de la Copa, porque igualmente ataviados saltaron a la pista en días previos los jugadores en el Rusia-Croacia, el Canadá-Rusia, el Serbia-Japón, el Croacia-España...

Los diseñadores de uniformes para la Davis necesitan renovar su paleta de colores. O los organizadores tienen que pedir a los equipos que no se vistan exactamente igual que sus contrarios.

Aunque, para variedad, el inagotable repertorio de modelos de la bandera española: bufanda, sombrero, pulsera, coletero, corbata, diadema, maquillaje, bandana, camiseta... Adultos y niños se pusieron para la final todo el muestrario.

El día de cierre fue un día de saldos: 2x1 en las tiendas de productos oficiales de la Copa Davis y largas colas para aprovechar la oferta. Los vendedores no daban abasto. Las tazas de la Davis, a 10 €, lo primero en agotarse. Lo siguiente, las gorras con el dibujo del trofeo de la Davis. A 25 €, pero con la rebaja se acabaron pronto las existencias.

Ni hablar de descuentos en los puestos de venta de la zona de restauración. Hasta el último día, 2,5 el botellín de agua, 3,5 la caña de cerveza, 5 euros la copa de vino, 8 el sandwich, 10 la hamburguesa.

Por caja pasaron Mark y Helen, una pareja de Ontario, aficionados al tenis y que viajaron a Madrid expresamente para apoyar a su equipo. Confiaban en él, aunque no tanto: "Sacamos los billetes de vuelta para después de los cuartos de final. Tuvimos que cambiarlos", dijo ella entre partido y partido de la final.

"Y también vinimos por la paella", añadió Mark, con una cerveza en la mano.

Autoridades


En la Caja Mágica se reunieron el pasado, el presente y el futuro del tenis español, junto a los famosos habituales, los familiares, entre ellos la mujer de Nadal, María Francisca Perelló, y las autoridades.

Al término del primer set del partido entre Roberto Bautista y Felix Auger-Aliassime entró en la pista el rey Felipe VI, que ocupó un sitio en el palco junto al presidente de la Federación Internacional de Tenis, el estadounidense David Haggerty.

También se incorporaron el ministro de Cultura y Deportes en funciones, José Guirao, y la presidenta del CSD, María José Rienda.

Ocuparon asimismo un lugar preferente Gerard Piqué, autor intelectual de estas nuevas finales de la Copa Davis, y los representantes de Rakuten, autores materiales con su inversión multimillonaria.

Bostezó en algún momento el defensa del FC Barcelona, seguramente falto de horas de sueño por culpa del horario de las sesiones vespertinas, que salieron trasnochadoras. En el segundo set del Nadal-Shapovalov llegó al palco Shakira, pareja de Piqué, ya con ropa de calle tras su actuación.

Para cansados, los trabajadores de la Caja Mágica, sobre todo los jóvenes encargados de controlar el acceso a las pistas: ocho horas de pie al día ha sido su Copa Davis. "Pensé que no iba a aguantar toda la semana, pero lo he logrado", dijo uno de ellos.

Entre la algarabía generalizada en el estadio, destacó la serenidad de dos hombres: los capitanes Sergi Bruguera y Frank Dancevic, poco amigos de gestos excesivos. Y de los árbitros principales: la sueca Louise Engzell y el alemán Nico Helwerth, que condujeron los partidos con sobriedad y mantuvieron a raya a los aficionados a la fotografía que olvidaron apagar el flash.

Manolo Santana, el hombre con el que empezó todo este lío del tenis en España, disfrutó a sus 81 años como un niño y vio ganar a su equipo la sexta Copa Davis en la pista que lleva su nombre. Un triunfo de equipo porque los cinco integrantes -Feliciano López, Marcel Granollers y Pablo Carreño completan el grupo- han jugado algún partido durante el torneo.

Pero en esta final las raquetas de Nadal y Bautista hicieron magia ante Santana y otros 12.499 espectadores hechizados.

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