19 de febrero de 2019
19.02.2019

Los árbitros empañan una gran Copa

Uno de los mejores Madrid-Barça que se recuerdan se vio enturbiado muy al final por los errores de los colegiados

18.02.2019 | 22:17
Randolph defiende a Singleton en la final.

La polémica arbitral enturbió a última hora la que hasta entonces había sido una Copa del Rey memorable, que se llevó el Barça frente al Real Madrid en una final de alto voltaje a la que le sobraron los últimos 11 segundos.

Dos jugadas fueron el centro del conflicto. A 11 segundos de la conclusión, no se pitó una clamorosa falta de Anthony Randolph sobre Chris Singleton que muchos ven como intencionada y que hubiera certificado el triunfo azulgrana. Y casi sobre la bocina se dio por válida una canasta decisiva de Ante Tomic al considerar que había recibido un tapón ilegal cuando el balón tocó aro previamente.

A partir de ahí, el Madrid explotó y exigió por boca de su director de la sección, José Ángel Sánchez, explicaciones a la ACB, recordando que es la segunda final consecutiva en la que se sienten gravemente perjudicados ya que en 2018 una clara falta no pitada sobre Jeffery Taylor en la última jugada también les privó del triunfo.

Pablo Laso, hundido, apenas habló en sala de prensa -«no es tapón, es rebote» se limitó a decir- y sus jugadores entraron al vestuario gritando expresiones como «es un robo» o «vaya vergüenza».

Las redes sociales ardieron y en los vestuarios ya no se habló de otra cosa. Los blancos solo centraban su ira en la jugada de Tomic y los blaugranas recordaban que si los árbitros hubieran pitado la falta de Randolph a Singleton la final se hubiera acabado ahí.

Antes de eso, se vivió una de las mejores finales que se recuerdan entre los dos grandes dominadores del baloncesto español de los últimos años, resuelta tras una prórroga por 93-94 y en la que el francés Heurtel fue proclamado mejor jugador del torneo por segundo curso consecutivo.

El Barça de Svetislav Pesic revalidó la corona lograda en Las Palmas y, con 25 títulos, se queda a solo dos de su eterno rival, que no pudo escapar a la conocida como «maldición del anfitrión».

Son ya 17 las ediciones en las que el equipo de la ciudad organizadora no levanta ante su público la Copa del Rey, algo que solo han logrado el CAI Zaragoza en 1984 y el TAU Vitoria en 2002 en los 35 años de la era ACB.

Polémicas aparte, la Copa de Madrid se recordará por el homenaje que rindió el baloncesto español a Juan Carlos Navarro, el récord de actuaciones coperas de Felipe Reyes o el buen nivel de juego visto en el WiZink Center, que tuvo su máxima expresión en la exhibición del argentino del Divina Seguros Joventut Nico Laprovittola en la eliminatoria de cuartos frente a Baskonia.

El base verdinegro se salió ante su exequipo, al que endosó 36 puntos en una actuación que le valió para batir el récord de valoración de la historia del torneo, con 50 créditos.

Aparte de la grata sorpresa del regreso de la Penya, también destacaron la pelea del Valencia frente al a la postre campeón, y el papel de un Tenerife que sigue creciendo y que alcanzó su segunda semifinal consecutiva tras despachar al Unicaja y dar la cara ante el Barça hasta el último suspiro.

Los malagueños fueron una de las decepciones de Madrid 2019. En ningún momento plantearon batalla a los isleños en cuartos y volvieron a caer a las primeras de cambio con justicia, sumando además la lesión muscular de Jaime Fernández, su hombre más en forma, que estará de baja al menos dos meses.

Tampoco se van satisfechos de la capital el Baskonia de Velimir Perasovic, que luchó sin recompensa ante el Joventut, ni un Movistar Estudiantes incapaz de repetir el éxito liguero frente al Real Madrid, que le vapuleó en el duelo regional por un contundente 94-63 en el Palacio.

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