10 de junio de 2018
10.06.2018
TENIS. Roland Garros

Un Nadal insaciable conquista su undécimo Roland Garros y agranda su leyenda

El mallorquín sumó a su palmarés su 17º Grand Slam tras imponerse al austriaco Thiem en la final

10.06.2018 | 17:56
Un Nadal insaciable conquista su undécimo Roland Garros y agranda su leyenda

El tenista español Rafael Nadal, número 1 del mundo, ha conquistado este domingo su undécimo título del torneo de Roland Garros, segundo 'Grand Slam' de la temporada, merced a su victoria en la final por 6-4, 6-3 y 6-2 contra el austriaco Dominic Thiem después de un partido que se ha alargado dos horas y 42 minutos.

Nadal salió triunfante de otra cita con la gloria en la pista Philippe Chatrier, donde defendió su corona lograda en 2017 (frente al suizo Stan Wawrinka por 6-2, 6-3 y 6-1) y además consiguió el 17º 'grande' de su palmarés, tras doblegar a un Thiem novato en estas lides pero con suficientes mimbres para levantar algún día la Copa de los Mosqueteros.

Nadal, de 32 años, iguala además el récord de la australiana Margaret Court, quien también se alzó con once grandes en un mismo Grande (Abierto de Australia entre 1960 y 1973).

En el impresionante palmarés del mallorquín, figuran desde este domingo 11 Copas de los Mosqueteros: las de 2005, 2006, 2007, 2008, 2010, 2011, 2012, 2013, 2014, 2017 y 2018.

Pincha en la imagen para consultar todos los títulos de Nadal en París en el nuestro gráfico interactivo.

Nadal, el rey de la arcilla dominó de cabo a rabo el partido, ante Thiem, el aspirante a romperle la hegemonía, al que jugó tácticamente con inteligencia, con bolas altas al fondo de la pista.

Para obtener su undécimo trofeo de campeón en París, el balear empezó con mucha sobriedad. Se adjudicó en blanco el juego inaugural con su saque, y luego rompió el primer turno de servicio rival en la primera bola de 'break' (2-0). Pero Thiem no quería ser comparsa y de inmediato devolvió la rotura (2-1); aunque siguió sufriendo al saque, pues más adelante tuvo que salvar tres pelotas de quiebre para aguantar el ritmo de un oponente que no cedía ni medio palmo (parciales de 3-2, 4-3, 5-4).

El mallorquín solventaba sus tandas de saque sin 'break points' y aceleró en el décimo juego, al resto, para apuntarse en blanco el triunfo del primer set (6-4) frente a un Thiem irregular con sus golpes de revés paralelo y fallón en la iniciativa de los peloteos. El centroeuropeo firmó un discreto 45 % de acierto con sus primeros servicio y otro pobre 43 % de puntos ganados con segundo servicio.

A Thiem además le costaba mucho controlar el bote sobre la arcilla a cada lanzamiento de Rafael Nadal, cuya agresividad fue 'in crescendo' al principio de la segunda manga. Ahí, el jugador de Manacor buscó la red una y otra vez para desbordar a su contrincante en la estrategia. Y eso surtió efecto, junto a la variación de alturas en sus raquetazos, ya que el siguiente set arrancó de forma similar.

Las imágenes de la final

Batalla corta y susto en forma de calambre

Tras ganar Nadal al saque en el primer juego, quebró el servicio del austriaco a la quinta oportunidad de 'break'. Ambos batallaron durante más de ocho minutos, para un 2-0 en el marcador que menguó las aspiraciones de Thiem. Otra vez se veía abajo, en intercambio de golpes y en el electrónico de la Philippe Chatrier, delante de un rival imperturbable en su ruta hacia el undécima título de campeón parisino.

El mallorquín supo administrar esa ventaja con sencillez, afrontando y salvando un único punto de 'break' en contra durante el séptimo juego (5-2). Poco después se anotó la segunda manga por 6-3 y encarriló con ello el éxito, ante un oponente al que solo un milagro podría servirle. Remontar dos mangas a Nadal, en un partido al mejor de cinco sets y sobre la tierra batida de Roland Garros; ése era el particular Everest que Thiem debería encarar en su sueño de ganar el campeonato.

Tal hazaña no se vio bajo el seminublado cielo de París, pese al susto que el número 1 del mundo dio en plena tercera manga, cuando sufrió un calambre en la mano izquierda y pidió la asistencia del fisioterapeuta; Nadal tenía el dedo corazón rígido e interrumpió el cuarto juego, pidiendo disculpas al árbitro por ese parón. Antes, ya había roto el servicio del centroeuropeo (3-1) y había cogido carrerilla hacia la victoria definitiva.

Nadal ha sufrido calambres en la mano en la parte final del partido contra Thiem. Foto: REUTERS

Finalmente, ese contratiempo físico no pasó a mayores y en el séptimo juego quebró de nuevo el saque de Thiem (5-2), para a continuación abrochar la conquista del título parisino en el quinto 'match point'. El extenista australiano Ken Rosewall, toda una leyenda en el mundillo del tenis, entregó a Nadal su undécima Copa de los Mosqueteros.

La organización del torneo había apostado por Rosewall debido a que se cumplen 50 años de su segunda victoria en Roland Garros, donde derrotó en la finalísima a su compatriota y amigo Rod Laver (6-3, 6-1, 2-6 y 6-2). Medio siglo después, el nombre que retumba en el palmarés de Roland Garros, por undécima vez, es el del español Rafael Nadal Parera.

"Ha sido increíble, he jugado un partido muy bueno. Dominic ha jugado un buen tenis. Es un amigo y es uno de los jugadores que el torneo necesita", dijo desde la pista Philippe Chatrier Nadal, quien intercaló el francés con el inglés.

"Estaba muy preocupado en el tercer set cuando me dio un calambre (en la mano). Es imposible pensar en algo así", agregó el español, quien alabó el tenis "agresivo" y el golpe de derecha de su rival.

Para levantar el trofeo, Nadal tuvo que apear al italiano Simone Bolelli (130 del mundo) en primera fase; al argentino Guido Pella (78), en segunda; al francés Richard Gasquet (32), en tercera; y al alemán Maximiliam Marterer (70), en octavos.

Los argentinos Diego Schwartzman (undécimo) y Juan Martín del Potro (sexto) fueron sus víctimas en cuartos y semifinales, respectivamente.

Schwartzman fue el único jugador que pudo robarle un set a Nadal en este torneo. El argentino dejó el récord de sets ganados seguidos del español en Roland Garros en 37, por debajo de los 41 del extenista sueco Björn Borg.

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