13 de julio de 2010
13.07.2010
La saga de los Martínez

El silbato en los genes

El refranero español habla que de tal palo tal astilla. Pues bien, los hermanos benidormenses Martínez Munuera, hijos del colegiado Juan Ramón Martínez Martínez, lo han duplicado y superado

13.07.2010 | 02:00
El silbato en los genes

El refranero español habla que de tal palo tal astilla. Pues bien, los hermanos benidormenses Martínez Munuera, hijos del colegiado Juan Ramón Martínez Martínez, lo han duplicado y superado. Mientras su progenitor no pasó de Tercera, uno de ellos acaba de subir a Segunda y el otro ya está en Primera.

En casa de los Martínez Munuera difícilmente se habla de otra cosa que no sea del arbitraje. El padre, Juan Ramón Martínez Martínez, actual concejal de Deportes, preside la delegación de árbitros de Benidorm. Una delegación muy reputada, ya que actualmente es la principal referencia del arbitraje alicantino, con un árbitro asistente en Primera División (Miguel Martínez Munuera) y otro que acaba de ascender como árbitro principal a Segunda (Juan Martínez Munuera). Y ambos son hijos de Juan Ramón.
El benjamín Miguel (24 años) cumple su segunda temporada en Primera como árbitro asistente. Comenzó a los 13 años y ha pasado por todas las categorías. Forma parte habitualmente del equipo arbitral del valenciano Aiza Gámez, aunque en alguna oportunidad también ha actuado con González Vázquez.
Juan, que cumple hoy 28 años, comenzó más joven (a los 11) y a los 12 dirigió su primer partido en Segunda Regional (un Orba-At. Callosa).
El padre de ambos, Juan Ramón, analizó ayer su trayectoria. "Las cosas entonces eran muy diferentes y ahora se exige mucho más. A la edad de Miguel, que está en Primera como asistente, yo aún no había comenzado a arbitrar. Llegué a Tercera con 32 años y era muy difícil con esa edad seguir progresando", afirmó. En cambio, tenía fe en que sus hijos llegaran más lejos. "Ellos comenzaron muy jóvenes y tenía fe en que si hacían las cosas bien, podrían llegar más lejos que yo, como así ha sucedido, por lo que estoy muy satisfecho".
Tener un padre en casa de la misma profesión no es fácil, según admite Miguel. "Es como tener al enemigo en casa. Te está recordando las jugadas de un partido mañana y tarde, día tras día". Su hermano Juan, por su parte, subrayó que "ahora la cosa ya está un poco más relajada, pero al principio era mucho más exigente todavía".
¿Y cómo lleva la madre la profesión? "Poco a poco lo va asumiendo -sentenció Juan-. Al principio era más duro, porque los fines de semana sus hijos se iban a arbitrar y se quedaba sola". Juan Ramón, el padre, añadió: "Hay que tener en cuenta que a mí ya me conoció cuando era árbitro y después me ha acompañado a ver algún partido de sus hijos. Lo tiene asumido".

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