12 de noviembre de 2019
12.11.2019

Investigación dramatúrgica

11.11.2019 | 22:47

Piedra y encrucijada
Teatre arniches


Companyia Hongaresa de Teatre.
Muestra de Teatro Contemporáneo

Como afirma la popular ranchera: «Una piedra en el camino me enseñó que mi destino era rodar y rodar». Eso encuentra el personaje. El autor Paco Zarzoso interpretándose a sí mismo en Piedra y encrucijada, en un espacio desnudo que transmite una sensación de vacío ambiental y personal con el sentido poético y existencialista del «absurdo». Ficción y realidad se funden con su dilema y varias opciones ante esa piedra situada en el medio. Tropezar tal vez, esquivarla o sentarse en ella. Todo tiene una posible doble lectura y cada espectador puede sacar conclusiones de la aparente ausencia de fundamento. Cualquiera tiene dudas, crisis o conflictos, y nos proponemos seguir igual o algún cambio de rumbo. Zarzoso juega, experimenta con la dramaturgia y pone ahí una propuesta eminentemente teatral, con creatividad literaria, sencillez escénica y una cierta complejidad en cuanto a contenido se refiere.
Amplios monólogos grabados, acciones cómicas, réplicas, su hijo Marcos Sproston (técnico y director de este montaje) y su mujer (actriz) Lola López, dos papeles, con tintes pirandellianos, que solo expresan lo que el autor quiere en las páginas escritas por él. Se habla de huir de la realidad en ese autoanálisis con su voz y la del padre de Paco Zarzoso, que es la suya. Las palabras de la piedra. Del pequeño altavoz escondido detrás. ¿Dejar la escena y plantar trufas en un páramo heredado? El veterano protagonista de la valenciana Companyia Hongaresa de Teatre coloca en órbita, contenidamente, una labor con trazos surrealistas, burlones y cara de palo, que recuerda, salvando distancias, a Buster Keaton. El hijo discursea sobre deseos de escapar, y la madre pincha y contribuye a cuestionar a Zarzoso en la breve y singular autobiografía. Marcos Sproston y Lola López le acompañan en su soledad de corredor de fondo, cuando toca. Afloran el carácter lúdico y dramático, los efectos simbólicos, la irracionalidad de las cosas y de las relaciones. La despoblación y el amor por la vida en un mundo donde la gente pasa y las piedras siguen.

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