23 de octubre de 2019
23.10.2019

Un cineasta volcado en el ilusionismo de finales del siglo XIX

El escritor y director de cine Miguel Herrero se pasa a la magia y recrea su fusión con el cine en un espectáculo con objetos e imágenes de hace cien años

23.10.2019 | 02:40
Miguel Herrero durante un número de magia.

Miguel Herrero Herrero (Sax, 1985) fundó el festival de Cine de Sax hace 13 años y antes ya era director, guionista y productor de películas (Proyecto USA, Operasiones Espesiales). En 2015 creó su propia editorial y productora (Cinestesia) y ha escrito libros dedicados, entre otros, al cine japonés, al fantástico a las divas o a los precursores del cine. Su pasión por el séptimo arte es bien conocida pero no es la única: la magia es la otra y, aunque lleva una década formándose y ofreciendo espectáculos en círculos reducidos, ha decidido ahora empezar a ofrecer actuaciones al público. Las primeras citas con su espectáculo de ilusionismo se celebran en su localidad natal el próximo 26 y 31 de octubre, en la Casa de Cultura de Sax, y se plantea incluso iniciar una gira por la Comunidad Valenciana en 2020.

«Llevo unos diez años formándome y, aunque he practicado la magia underground como mago callejero, hace poco empecé a actuar en ámbitos privados y ahora lo abro al público», explica Miguel Herrero, que este año culminó otro de sus libros, Alucine, un ensayo prologado por Juan Tamariz, con quien se «doctoró» como mago el pasado año, que recuerda el vínculo de los precursores del cine con la magia y el ilusionismo.

La particularidad de Herrero es que no se ciñe a la magia actual, sino que, como indica, «este espectáculo no se ha hecho desde hace un siglo porque recreo cómo se hacía magia a finales del siglo XIX y principios del XX, una época en la que el ilusionismo se fusionaba con el nacimiento del cine».

De este modo, su espectáculo se inicia desde el vestíbulo con una muestra de artilugios cinematográficos antiguos de su colección particular de más de cien objetos, como vistas ópticas o espejos que se deforman. La actuación se centra en la magia con cartas de cerca y de lejos y con mentalismo, acompañada al piano por la intérprete ruso-búlgara Tsvetelina Lyubenova, que toca una decena de partituras de la época y todo ello se combina con proyecciones de linterna mágica, «un aparato precursor del cinematógrafo muy importante», apunta Herrero, que tiene dos de estos artilugios en su colección y en el show utiliza uno de hace más de 150 años.

Herrero recuerda que los ilusionistas de finales del siglo XIX y principios del siglo XX proyectaban con estos aparatos imágenes «con placas de cristal pintado a mano que estaban en movimiento y encima en color, mientras el cine aún era en blanco y negro y en estas placas se reflejaban paisajes, cuentos, escenas bíblicas o morales, temas fantasmagóricos o de terror, escenas cómicas y absurdas».

Magia y cine juntos


El espectáculo, que tiene una duración de una hora y media , continúa con cromatropios o «fuegos artificiales», una especie de caleidoscopios gigantes muy impactantes y concluye con varios pequeños cortometrajes de magos, que ellos mismos realizaban o de otros.

«Mucha gente desconoce que muchos pioneros del cine fueron también ilusionistas y algunas de estas proyecciones se vieron primero en salas de magia», destaca el sajeño, como el propio George Méliès, ilusionista y autor de El viaje a la luna (1905) conocido como «el mago del cine» y Herrero recuerda que el propio cine no es sino una ilusión. De hecho, la última edición del Festival de Cine de Sax se dedicó precisamente a la magia en el cine.

«Yo lo que hago es recrear fielmente eso, un espectáculo de ilusionismo del siglo XIX, y eso hoy no lo hace nadie, que yo sepa, en España», apunta el cineasta que confiesa que el ilusionismo siempre lo ha practicado «por gusto» pero adquirió forma cuando se formó con el mago Juan Tamariz, quien le evaluó y a quien considera «un gran maestro, el que más sabe de magia en todo el mundo, que además estudió cine, y me dice que si yo soy el fan número uno de esta magia, él es el fan número dos», explica.

«No puedo parar»


La magia se suma de este modo a la actividad prolífica y polifacética de Herrero como escritor, editor, productor y director de cine, que reconoce su hiperactividad: «No puedo parar –bromea– y aunque últimamente me reclaman más como productor (Arcadeología de Mario Paul Martínez, Mi nombre es Koji de David Muñoz o Good Night Spa de los Gallego Bros) que como director de cine tengo tres largometrajes propios en proyecto a la espera de encontrar subvenciones», apunta.

Con la editorial Cinestesia llegará a los 20 libros editados en 2020 siendo los últimos el de Alucine y Artilugios para imaginar, además de De lo fantástico e inadmisible. Todos ellos se presentaron en la última edición del Festival de Cine de Sitges.

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