20 de septiembre de 2019
20.09.2019

Niño de Elche y Los Planetas unen talentos en «Fuerza nueva»

El cantaor ilicitano y el grupo granadino optan por «traicionar la tradición» en un controvertido disco en el que desacralizan el Himno de Andalucía, Els Segadors o el Gelem, gelem gitano

19.09.2019 | 22:57
El guitarrista Florentino Muñoz Lozano «Florent» de Los Planetas, junto al cantaor alicantino Francisco Contreras Molina «Niño de Elche».

Siguiendo la invitación de Enrique Morente a «traicionar la tradición con una nueva traducción», Los Planetas y Niño de Elche suman esfuerzos, talento, «ironía y amor» en una aventura llamada Fuerza nueva, que se atreve a redescubrir en un disco símbolos orales como el himno de Andalucía o Els Segadors.

«En un sentido perverso nos encantaría que nuestra versión se escuchara en La Diada, cantada precisamente por quienes nos critican, que son la CUP, o hacer El novio de la muerte en Semana Santa junto a los legionarios», fantasea Francisco Contreras, alias Niño de Elche, en una charla con Efe junto a sus actuales correligionarios musicales. Sin descartar que puedan surgir canciones que le dé más tiempo de vida a este proyecto, será el 12 de octubre cuando se publique su primer álbum, fecha que no es casual por sus connotaciones. «Pero porque somos muy devotos de la Virgen del Pilar», bromean.

«Una iglesia también sería un buen lugar para tocarlo», comentan antes de recordar cómo fueron muchos los que conocieron por primera vez la música de Dylan en su reciclaje como base de cantos eclesiásticos y antes de concluir que el Valle de los Caídos sería un espacio idóneo para «Una, grande y libre», primer tema que se editó de Fuerza nueva. ¿Su origen? Jota (Los Planetas) y Niño de Elche ya se conocían y un colaborador habitual de ambos, Juan Mario Vázquez, tuvo la idea de unirlos para trabajar en un sencillo y experimentar. Esto terminó generando material como para pensar en «un proyecto, que no banda», con la incorporación del artista Pedro G. Romero para reforzar el concepto.

«El nombre fue la guinda de todo el proceso. A Jota se le ocurrió llamarlo Fuerza nueva, que encierra muchos aspectos negativos pero tenía una carga muy potente», explica Floren (Los Planetas), antes de puntualizar que, más que «punks con un panfleto», lo que les interesa es «la lírica, la poesía y la religión».

«Tenía que ver también con New Order y la devoción de Paco (Niño de Elche) por la retórica fascista. No soy muy amante del nombre, pero pone el dedo en un sitio que quema a todos», apunta Romero, en alusión al partido ultraderechista del mismo nombre que fundó Blas Piñar.

Y es que Fuerza nueva (con la «n» en miníscula, «para minimizarlo un poco») surge en pleno ascenso electoral de Vox en las elecciones andaluzas, un movimiento que reconocen que les dio «aliento».«El disco funciona como espejo, ahora que hay esa necesidad de postularse a favor o en contra de todo sin sentido crítico, ni del humor ni ironía», indica Niño de Elche sobre un proyecto cuya lectura no se entenderá sin esos ingredientes.

Así es, sobre todo, en su «relación con los himnos». «No se trata tanto de desacralizarlos, porque aquí hay mucho de sacro», puntualiza, a lo que Romero añade que consiste más bien en «ser capaces de ver que lo verdaderamente sagrado de estos no es la ideología o la gente que los ampara, sino un intangible que los hace cantables por todos».

«Escogidos precisamente por amor, por lo que gustan», abordan por ejemplo una versión del himno de Andalucía (una de las favoritas de Jota) y, en su investigación de las fuentes, ponen al descubierto su origen religioso como canto de los segadores de un pueblo llamado Cantillana (Sevilla) que recogió Blas Infante.

En su afán, reelaboran también el Gelem, gelem de los gitanos, en La cruz abordan La saeta de Machado y, del sur al norte, con un texto de Guy Debord convierten el himno catalanista Els segadors en un canto proletario y antinacionalista.

«Convivo con la controversia. Me podrían llamar Niño de la Controversia», comenta divertido este músico, antes de asegurar que, con todo, nunca imaginaron «hasta dónde podría llegar el delirio colectivo» por esta redefinición, lo que «sirve de termómetro de cómo está la situación». El «sacrilegio», coinciden, está muchas veces más en los ojos y oídos de quien lo quiere recibir así. «A las imágenes hay que destruirlas no solo para vejarlas, sino también para adorarlas», parafrasea Romero en su defensa, y recuerda que el «ataque» solo es tal si a esas imágenes se les presume «poder».

«Si no, se meten en un museo y se convierten en patrimonio nacional», concluye. El estreno en directo, donde proseguirán con su afán de experimentación en cuanto «rito, encuentro y hermanamiento con la gente»», será el 16 de octubre en Joy Eslava Madrid.

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