28 de agosto de 2019
28.08.2019

La dirección del Low y el Spring recuerda que su continuidad depende de las barras

Carolina Rodríguez responde a la denuncia de Facua por la prohibición de entrar en festivales con comida y bebida

27.08.2019 | 23:12
Tres jóvenes en el Low Festival.

La supervivencia económica del festival y los controles de salubridad y seguridad son los tres argumentos que la dirección del Low y el Spring, que se celebran en Benidorm y Alicante, respectivamente, argumenta para tumbar la denuncia realizada por Facua-Consumidores en Acción. Este organismo ha interpuesto denuncias contra la gran mayoría de festivales del país, al considerar que no se puede prohibir el acceso a las instalaciones del evento con alimentos o bebida aquiridos en el exterior.

Facua, que ha denunciado a 45 citas musicales de este tipo en 2019, recuerda que «dado que su actividad principal es la celebración de conciertos y no la hostelería», entiende que es «abusivo prohibir la entrada al recinto con comida y bebida procedente del exterior».

Sin embargo, Carolina Rodríguez, directora de los dos festivales alicantinos considera que «cuando haces un festival es un recinto privado, igual que un bar, un restaurante o una sala de conciertos, y allí no vas con tu botella o tu bocadillo».

Además, incide en que dejar pasar con alimentos o bebidas «supone una responsabilidad para los organiadores porque no nos podemos arriesgar a que alguien entre con comida en mal estado o con una lata o una botella que son objetos peligrosos». Teniendo en cuenta también que «dentro hay una oferta para todo tipo de personas, veganos, celíacos, vegetarianos... Es obvio ademas que un festival se sustenta en su mayoría de las barras y de lo que se vende dentro del recinto». De hecho, afirma, «en las plazas de toros y estadios se les da una concesión a los bares para la explotación de las barras».

Sin embargo, Facua ha vuelto a recordar que el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios señala que no permitir la entrada con comida y bebida de fuera es una cláusula abusiva según el artículo 82.1, que establece como tales todas aquellas prácticas que causen «un desequilibrio importante de los derechos y obligaciones de las partes que se deriven del contrato».

También esgrime esta organización que una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha sobre la prohibición de entrar a los cines con comida y bebida recoge que «resulta irrazonable entender la limitación de la capacidad de elección del consumidor» y que «si se limita la posibilidad acceder a la sala en función de la procedencia de los productos y sólo se pueden consumir los adquiridos en su interior, resulta que de manera indirecta se está imponiendo que utilice servicios que en principio no ha solicitado pero que se ve forzado a pedir a la propia empresa».

Además, Facua ha reiterado que la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan) publicó en 2016 un informe, también relacionado con la prohibición en cines, en el que concluía que existía una «cláusula abusiva» ya que el consumidor «se ve privado de la prestación principal, de forma injustificada, habiendo abonado la entrada, en base a una limitación impuesta unilateralmente respecto a un servicio accesorio que no ha solicitado».

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