22 de julio de 2019
22.07.2019
Bicentenario Balmis

La segunda expedición de la vacuna a México (1810-1813)

Capítulo 25 / Balmis no disfrutó del éxito tras su vuelta al mundo propagando la vacuna. La invasión napoleónica le privó de un merecido descanso

21.07.2019 | 21:41
Embarque de Balmis hacia México.

Decidió volver a México en una misión mitad política y mitad vacunadora.

Napoleón agua la fiesta, Balmis proscrito

La invasión napoleónica precipitó la Guerra de Independencia y certificó la quiebra del Antiguo Régimen, mientras, de forma paralela, se activaban las ideas independentistas en las tierras ultramarinas. En este contexto, Balmis participó activamente en las luchas políticas que se definieron en España. Tras los sucesos del dos de mayo madrileño, se posicionó a favor de la Junta instalada en Aranjuez. Tomó decididamente partido contra el hermanísimo José I alias «Pepe Botella». La represión contra los monárquicos fue muy fuerte, Balmis se hallaba en la lista de los proscritos que el nuevo monarca mandó perseguir. Sus bienes fueron confiscados, viéndose obligado a establecer su residencia en Sevilla y más tarde en Cádiz, siguiendo a la Junta Central, que asumió el poder por la ausencia de Fernando VII. Fue un acto de lealtad a la Corona.


De vuelta a México

A la tensa situación política hay que añadir las noticias referentes a la vacuna sobre la extinción del fluido en México. Balmis se movió para obtener una comisión al virreinato novohispano con las funciones de cuidar y restablecer la propagación de la vacuna. Fue apoyado por el poeta Quintana a la sazón secretario de la Junta. La misión se formalizó a través de la Real Orden de 10 de diciembre de 1809. Su licencia de embarque se expidió el 24 de enero de 1810 «llevando a su familia que son, Manuela Ruiz, José (negro), Manuela de San José y Agustina de San José también de color moreno», partiendo desde Cádiz con rumbo a Veracruz a bordo de la fragata San Fernando, alias El Oriente. Su arribada a primeros de abril les mostró una atmósfera deprimida ante la que Balmis reaccionó de inmediato contribuyendo «a alentar y mantener firmes aquellos habitantes en la causa de Su Majestad, al tiempo que los había desanimado la noticia dada por un capitán de un buque mercante procedente de Málaga de haber sido presa por Napoleón toda la península».

Mediado mayo, llegaron a México donde Balmis observó que la vacuna no estaba establecida en esta capital y donde afirmó «que no existiría vacuna en México, a no ser por el celo del señor Cura Párroco de San Miguel», lo que justificaba la presentación de un nuevo plan de trabajo. Balmis lo redactó siguiendo el esquema de la primera expedición y decidió buscar el cowpox (viruela de las vacas), centrando su búsqueda en el Valle de Atlixco y en Valladolid de Michoacán. Tras dos meses, volvió a la capital habiendo fracasado en la búsqueda de cowpox, este hecho coincidió con el estallido revolucionario, originado en Dolores el 16 de septiembre, a cargo del Padre Hidalgo. En octubre de ese año, elaboró un nuevo reglamento para la perpetuación de la vacuna. Sin embargo, en las ciudades de Guadalajara y Veracruz surgió una fuerte oposición basada en cuestiones económicas y encabezadas por el obispo de Oaxaca y el obispo electo de Valladolid de Michoacán, Manuel Abad y Queipo (1751-1825).

Conflicto con el Obispo Queipo

Fue en este momento cuando se fraguó el conflicto con Queipo, quien había participado en el fomento de la inoculación contra la viruela durante la epidemia de 1798 y favorecido la vacunación en 1804. Asimismo desde 1799 formó parte del clima de agitación aludiendo al exceso de cargas fiscales y consecuentes desigualdades sociales, postura de la que se retractó tras las acciones del Padre Hidalgo en 1810, llegando a redactar un edicto de excomunión contra éste y los que seguían sus planteamientos. Dos aspectos enfrentaban a Balmis y Queipo, la vacunación, ambos a favor pero con una visión crítica del último hacia la actitud reglamentista del foráneo. La otra era política, la de un simpatizante de la independencia que cambia de posición para conservar su influencia, frente a un Balmis claramente monárquico.

Su rivalidad se hizo visible tras la denuncia pública de Balmis tildando a Queipo de revolucionario, a lo que éste reaccionó presentando en noviembre de 1810 una denuncia por injurias. El pleito se prolongó hasta el 20 de agosto de 1811, un proceso que impidió el inmediato regreso de Balmis a España. Finalmente pudo regresar a España en la fragata Venganza, que fondeó en el puerto de Cádiz el 15 de febrero de 1813, dando por concluido su último viaje

A los pocos meses de su regreso el tratado de Valençay (11 de diciembre de 1813) puso fin a la Guerra de Independencia restituyéndose la corona de España a Fernando VII. Éste recompensó a sus afines con títulos y honores. Balmis fue nombrado, en noviembre de 1814, vocal de la Real Junta de Cirugía y meses más tarde, en junio de 1815, Cirujano de Cámara.

Como conclusión cabe decir que esta segunda expedición plantea una serie de interrogantes: ¿Por qué no inspeccionó otros lugares por los que había pasado antes la REFV? ¿Qué hizo además de completar su misión? ¿Ejerció la medicina, vacunó? ¿Fueron los intereses políticos un objetivo no escrito de la misión? «Se continuará...».

Balmis contra Napoleón

Enojado con el emperador francés, Balmis hizo publicar en México un manuscrito de 15 páginas titulado «Retrato político del Emperador de los Franceses...». El texto era demoledor y ponía al francés a caer de un burro. Comienza diciendo: «En la historia de las revoluciones políticas no se presenta un monstruo como Bonaparte: es el mayor que ha vomitado la cólera de los cielos para inundar el mundo de crímenes y calamidades». Aunque en algunas referencias Balmis aparece como autor, este dato no es cierto. Balmis lo remitió en agosto de 1808 a Ángel Crespo, su compañero expedicionario que se encontraba en Puebla, para que lo reimprimiera. El autor era Melchor Andarió, un escritor liberal comprometido con la causa de Fernando VII. El propósito de Balmis remitiendo con rapidez el manuscrito a México era contribuir a la defensa de la monarquía, mostrar su fortaleza frente al invasor y apaciguar los primeros escarceos independentistas.
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