18 de junio de 2019
18.06.2019

Un arte más global, pero menos alicantino

Un libro coordinado por Juan Antonio Roche recorre el proceso de modernización de los artistas de Alicante

17.06.2019 | 20:24

cristina martínez

El proceso hacia la modernidad del arte (y los artistas) alicantino desde los años 50 hasta la actualidad ha ido abriendo un camino en dirección a la globalización, pero alejado de lo alicantino. Esa es una de las conclusiones a las que Juan Antonio Roche, profesor de Sociología de la Universidad de Alicante, llega en el libro Los caminos de la modernización de los artistas de Alicante desde 1950: del refugio interior y el exilio exterior a la globalización.

Este volumen, que ya está en imprenta con el sello de la UA y la Institució Alfons El Magnànim, realiza un recorrido en el tiempo por las figuras más destacadas de cada época, contado por nombres relevantes de la crítica de arte. El origen: que el mundo artístico entre en las publicaciones de la Universidad de Alicante. El objetivo: dar a conocer a la sociedad alicantina, valenciana y del resto de España la calidad del arte que se hace aquí. La conclusión: los creadores son cada vez más globales y modernos, pero menos alicantinos.

«Con contadas excepciones, el mundo académico no suele escribir sobre artistas de aquí y hay muchos creadores que no estaban suficientemente representados», asegura Roche, que ha dedicado esta publicación al recientemente fallecido Lorenzo Hernández Guardiola, que firma uno de los artículos del libro. También quería hacer un libro «que sirviera para proyectar en València el valor del arte de aquí, porque tenemos sectores creativos muy buenos, como la ilustración, la dramaturgia, el cine y el arte».

Este volumen, con prólogo del presidente de la Generalitat, Ximo Puig, se divide en dos partes: Tiempos de arte y Los artistas en su tiempo. «Empezamos en los años 50 hasta la actualidad, pero desde el punto de vista sociológico, para ver cómo el arte de Alicante se ha incorporado a la modernidad». Este proceso comenzó durante el franquismo con un grupo de artistas que se «refugiaban en el interior de la ciudad, más o menos solitarios» y luego otros que se fueron, «para formarse mejor o por exilio político», para dar paso a la globalización de los artistas, «como Cristina de Middel o Daniel G. Andújar, cuyas temáticas son totalmente globales».

Esto es «positivo», pero ha tenido «un proceso paralelo que ha sido la desconexión de lo territorial y lo local». Varela, por ejemplo, «sentó las bases del amor por el territorio, pero después entró la abstracción con mucha fuerza y al final los temas pueden ser de cualquier lugar del mundo».

Arte y artistas

En la primera parte del libro, Tiempos de arte, se abordan las diferentes disciplinas, como la figuración mediterránea con Gastón Castelló, Manuel Baeza y José Pérezgil; la abstracción, las mujeres artistas o las tendencias de la escultura en la segunda mitad del XX. Y entre los nombres que firman estos artículos se encuentran Román de la Calle, Lorenzo Hernández Guardiola, Enric Mira, Natalia Molinos, María José Gadea o Antonio Gracia

La segunda parte, Los artistas de su tiempo, aborda los creadores clásicos, con Emilio Varela, Gastón Castelló, Arcadio Blasco, Eusebio Sempere o Juana Francés; los consolidados, con nombres como Xavier Soler, Antoni Miró, Vicente Rodes, Eduardo Lastres, Pepe Calvo o Daniel Escolano, y los emergentes, centrándose en las figuras de Cristina de Middel y Daniel G. Andújar. La mirada sobre ellos la realizan desde Miguel Cereceda, Josep Sou o José Luis Ferris, hasta Isabel Tejeda, Aramis López, Fernando Castro Flórez, Dionisio Gázquez y Emilio Soler. «Son más artistas, pero han faltado artículos y tenemos a los más representativos».

En este recorrido, apunta Roche a modo de conclusión, «se ha incrementado la calidad y la cantidad de los artistas, así como su profesionalización, su formación y su incorporación a mercados nacionales e internacionales». El problema reside en que la descentralización puede llegar a ser «un reflejo fatídico de lo mismo que estamos haciendo con la destrucción caótica y poco reflexiva de nuestras costas y paisaje, y tal vez es una metáfora de un arte contemporáneo a la deriva».

No obstante, «el arte en Alicante es una de las manifestaciones culturales más importantes que tenemos», destaca.

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