16 de mayo de 2019
16.05.2019

Una historia de amor alicantina

Ángel Puado vuelve a la sección oficial del Festival de Cine con Mirando al mar, una película «de sentimientos» con el mar de fondo

15.05.2019 | 23:42
Una historia de amor alicantina
Paco Escribano y Chelo Oñate protagonizan la película de Ángel Puado, a la derecha.

«¿Por qué no un amor entre mayores?», reivindica Chelo Oñate.

El realizador Ángel Puado visita por tercera vez el Festival de Cine de Alicante, en cuya sección oficial presentó en ediciones anteriores El perro naranja y Nueve bares y ayer volvió con Mirando al mar, una producción pequeña y familiar «cien por cien alicantina», remarca el director, rodada entre El Rebolledo, la Albufereta y El Campello y con la participación de amigos y familiares que han dedicado su tiempo al proyecto.

Presentada ayer a concurso en el festival en una sala llena de gente, Mirando al mar es una historia de amor en la edad madura protagonizada por Chelo Oñate y Paco Escribano. A Oñate, de 87 años, se le ha visto recientemente en la la obra teatral El vuelo de la mosca y ha participado en numeroso cortos que se hicieron en Ciudad de la Luz o en series de televisión como El Internado, al igual que Escribano, de 70 años, que ha actuado en temporadas de Acacias 38, Amar es para siempre y en la última película de Gerardo Herrero, Los asesinatos de Goya. Mirando al mar es, sin embargo, su primera como protagonistas.

Puado explicó ayer que esta historia «de sentimientos» entre la comedia y el drama –en la que también trabajan Fele Pastor, Tomás Mestre y Elena Candela– salió de otra película coral inacabada aún ( En el aire) y añadió que «quería hacer algo diferente, aunque el toque de comedia no he podido ocultarlo del todo, y buscaba otro perfil de edad –mayores y niños– porque todas las anteriores las había hecho con gente de 30 a 45 años». Ninguno le ha dado guerra, aseguró: «Ha sido un placer de película, muy familiar».

La coprotagonista relató que a pesar de ver a su compañero solo los nueve días de rodaje «parece que tengamos una amistad de toda la vida y hasta que estamos enamorados», bromeó, mientras que Escribano añadió que «ha habido una conexión muy fácil, no solo por la edad, sino por la mentalidad y la forma de ver la vida».

Él, que encarna a un hombre madrileño que se viene a vivir a Alicante, conoce en uno de sus paseos frente al mar a una Chelo llena de vida «que se comporta como si tuviera 20 años –fuma porros, conduce sin carné, sablea a sus amigas en el póker– y arrastra a Ángel a su lado», apuntaron.

«Es una historia muy bonita, muy suave y con unos personajes entrañables», indicó Oñate, que se preguntó: «¿Por qué no un amor entre mayores? Si eso existe y está ahí, ¿por qué no reflejarlo? Existimos y tenemos que hacernos visibles».

El mar es otro protagonista principal. «Yo soy madrileño pero me considero alicantino después de 30 años aquí. La idea nace a partir del amor por el mar del que no lo tiene cerca y no lo ve a diario», explicó el director.

La película se ha realizado sin ayudas, «no hay televisión ni organismo público que nos ayude. Eso me ha pasado siempre y tampoco hay tanta gente haciendo películas en Alicante», lamentó el director de una cinta que no llegará a los cines pero seguirá por festivales. «A mí me encantaría estrenarla en una televisión alicantina o valenciana», concluyó.

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