04 de mayo de 2019
04.05.2019

Una apuesta recompensada

Taules Teatro de Pinoso recibirá el Premio Max Aficionado por sus 40 años de trabajo continuo y su papel en la cultura

03.05.2019 | 21:30

Reconocimiento nacional. La compañía de teatro amateur Taules Teatre, que acaba de cumplir cuarenta años, recibió ayer el mejor regalo de cumpleaños: el comité organizador de los Premios Max de las Artes Escénicas anunció la concesión del Premio Max Aficionado 2019 a la compañía de Pinoso por su actividad ininterrumpida, por ser una referencia y por su papel como dinamizadora cultural en toda la provincia.

Taules Teatre de Pinoso lleva cuatro décadas de actividad ininterrumpida durante las que ha realizado un centenar de montajes con los que ha girado por toda la geografía española y por festivales internacionales, desde México, en tres ocasiones, hasta India, y que les han valido para cosechar decenas de galardones por sus más de 1.500 representaciones gracias a los 500 actores que han pasado por esta agrupación.

El comité organizador de los Premios Max, que concede la Fundación SGAE, ha querido destacar muy especialmente el papel que la compañía ha desarrollado como «dinamizadora cultural en toda la provincia de Alicante y, por extensión, de la Comunitat Valenciana, y su permanente apuesta por un teatro amateur de gran calidad y comprometido con la realidad de su entorno».

El Premio Max Aficionado o de Carácter Social 2019 ex aequo lo comparte la compañía de Pinoso con el grupo La Garnacha Teatro de Logroño (La Rioja) y se les entregará en una gala que se celebrará el 20 de mayo en el Teatro Calderón de Valladolid y que se podrá seguir por La 2 de TVE.

El galardón lo recogerá el director de Taules Teatre, José Antonio Pérez Fresco, para quien recibir el Max Aficionado supone, además de «una inmensa alegría», un reconocimiento a toda una trayectoria. «Son cuatro décadas durante las que no hemos dejado de estrenar y girar ni un solo año, queriendo siempre crecer y lograr la máxima excelencia. Se puede decir que somos ya una institución en nuestra comarca», añade Pérez Fresco.

Exigencia y pasión


La pasión por el teatro es lo que, sin duda, define el trabajo de Taules Teatre. Solo así puede entenderse la enorme implicación de los miembros de esta compañía en un proyecto que ha ido creciendo al ritmo que iba haciéndolo también su público, y que, pese a su propia vocación amateur, aspira a ofrecer un producto de calidad profesional a los espectadores. «Somos muy exigentes con nosotros mismos, pero también nuestro público lo es cada vez más. La gente valora nuestro esfuerzo y la calidad de nuestros montajes, y, de hecho, de los cerca de ocho mil habitantes que tiene nuestro municipio de Pinoso, alrededor de dos mil acuden regularmente a nuestras representaciones», señala el director.

Hay una anécdota que Pèrez Fresco rememora y que, de algún modo, retrata a los miembros de Taules: «El escritor y dramaturgo catalán Jaume Serra i Fontelles, con el que mantenemos una relación magnífica, escribió para nosotros Refugiats i fugitius, que estrenamos en 2009. La obra trata de un grupo de personas que todas las noches se refugian en una estación sin trenes para compartir historias con la que tratar de huir de la cotidianeidad y de la monotonía de sus propias vidas. Serra nos contó que así nos veía a todos nosotros y, en realidad, esta historia es una metáfora que nos define perfectamente. Los teatreros somos gente muy rara», ríe Pérez Fresco.

El origen de Taules se remonta a 1979, cuando un grupo de jóvenes, movidos por la euforia de la Transición y la naciente democracia, decidió crear una asociación cultural que, entre otras iniciativas, pronto puso en marcha con gran éxito un cine club y un grupo de teatro. Era la época del antiguo cine Odeón de la localidad. Las proyecciones duraron cinco o seis años, las actividades teatrales, sin embargo, cogieron impulso y no han cesado en estas cuatro décadas. «La compañía perduró porque desde el primer momento fue calando el veneno del teatro en todos nosotros y en nuestro público. Logramos dar vida a un pueblo alejado de las grandes poblaciones, además de ofrecer alternativas culturales a nuestros jóvenes», apunta.

En esa línea, ha sido especialmente relevante la labor formativa que desarrolla desde inicios de los 90, con la creación de un Taller Municipal de Artes Escénicas para niñas y niños, que años después se transformó en una Escuela de Teatro que ya cuenta con casi un centenar de alumnos de todas las edades y procedentes de toda la comarca. «Con los años, hemos conseguido que niños y adultos consideren el teatro como una faceta imprescindible para su desarrollo. De nuestra escuela, además, han salido profesionales de la escena. Todo esto nos alimenta, renueva nuestra ilusión y pasión por el teatro», afirma Pérez Fresco.

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