17 de marzo de 2019
17.03.2019

Cazadores de brujas

El alicantino Mitar Terzic expone en el Festival Internacional de Fotografía de Angoulême la serie Malleus Malleficarum, que trata esta polémica guía de la Inquisición con la que se asesinó a miles de personas

16.03.2019 | 22:26

Bajo el contexto de «Misterios y encantamientos, de la oscuridad a la maravilla», que es el lema del Festival Internacional de Fotografía de Angoulême, el alicantino Mitar Terzic expone la serie Malleus Malleficarum, inspirándose en la «guía oficial» de la Inquisición durante los siglos XVI y XVII contra la brujería en Europa, y que se convirtió en una ola de exterminio y muerte.

«Esta historia parte de la caza de brujas que tuvo lugar en Europa durante siglos. El libro Malleus Malleficarum fue escrito por dos teólogos, Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger en 1468, y fue aprobado oficialmente por el Papa Inocencio VIII. Durante el siguiente siglo, este texto fue la guía principal de la Inquisición en la guerra contra la brujería en Europa. Se ha dicho que el Malleus Maleficarum es una de las obras más empapadas de sangre en la historia de la humanidad y que condujo a la persecución, tortura y asesinato de decenas de miles de personas inocentes. Hoy sabemos que esas mujeres con frecuencia eran personas extraordinarias con ideas y conocimientos más allá de su tiempo», indica Terzic, quien agrega que «siempre he estado fascinado con este tema, y en este trabajo traté de imaginar sus aspectos con la intención de contrastar la feminidad, la delicadeza y la casi inocencia con su aspecto grandioso generalmente aceptado».

De este modo, Terzic ha elaborado un conjunto de retratos que se mueven entre la sensualidad y lo terrorífico, con una atmósfera fantasmagórica que invita a la reflexión y la imaginación del espectador a partir del blanco y negro de las imágenes.

«El blanco y negro es un proceso que deja más margen para realizar tu propia interpretación de la fotografía. Tiene menos información y, por tanto, puedes extraer tu propia opinión», señala Mitar Terzic, quien por otro lado se define como un fotógrafo esencialmente analógico, enemigo del Photoshop. «Todo el proceso pasa absolutamente por mis manos. Fotografío y revelo con película de carrete. Me niego a modernizarme», apunta.

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