03 de marzo de 2019
03.03.2019
Bicentenario Balmís
Capítulo 5

La lista de Balmis

Los preparativos de la Real Expedición de la Vacuna se iniciaron tras el nombramiento de Balmis como director

02.03.2019 | 20:33

Fue entonces cuando redactó un documento con la lista de los expedicionarios, procurando que le acompañaran personas afines.

El 23 de junio de 1803, Balmis obtuvo la aprobación de la Junta de Cirujanos de Cámara para su proyecto de expedición. Sus esfuerzos habían obtenido recompensa. Se había esmerado en cultivar relaciones con cirujanos influyentes del reino, había traducido un libro sobre la vacuna y demostrado su pericia como vacunador pasando consulta gratuita en la calle Montera de Madrid. Estos méritos estaban reforzados por su experiencia como cirujano militar en anteriores viajes a América. Tenía, por tanto, las destrezas requeridas y conocía el territorio.

Propuesta de la Junta


Junto a su nombramiento, la Junta sugirió los nombres del licenciado José Salvany, cirujano formado en Barcelona «que podrá hacer las veces de Director», Ramón Fernández Ochoa y Manuel Julián Grajales, facultativos formados en el Real Colegio de san Carlos, dejando a cargo de Balmis la elección de los enfermeros. El Rey ratifica estos nombramientos el 28 de junio de 1803.

Las decisiones de Balmis


Bamis propone de inmediato a tres enfermeros de su confianza, Basilio Bolaños, Ángel Crespo y Pedro Ortega. La rápida respuesta indica que tenía perfilado su equipo. Asiente a la propuesta de la Junta a regañadientes y utiliza una argucia para aumentar el número de empleados. Dice en una carta que no conoce a los que le han sugerido y que ignora sus aptitudes. Argumenta también que «debiendo dividirnos en cuatro expediciones, no puede menos que ir un Ayudante con su practicantes desde Méjico a Filipinas. Otro Ayudante y practicante al Virreinato de Buenos Aires, un Ayudante solo al Reino de Chile, y a mi lado otro Ayudante para todo el Reino del Perú». No era cierto. Balmis nunca había estado en Sudamérica y no tenía intención de llegar a Perú. Así continúa su misiva: «por este motivo propongo para Ayudante a Don Antonio Gutiérrez y Robredo, médico del ejército de Extremadura, que tiene la ventaja de haberse dedicado a mi lado a la práctica de la vacuna, y para practicantes a Don Francisco Pastor y Balmis, muy instruido en la vacunación por haberla practicado a mi lado y a Don Rafael Lozano, cirujano, que también se ha dedicado a esta nueva inoculación».

El minucioso plan de Balmis muestra su intención de ejercer un férreo control sobre la expedición apoyándose en personas conocidas. Una circular del 4 de agosto ratificó estos nombramientos.

La lista definitiva


El 24 de agosto Balmis redacta otro documento con el listado definitivo de los expedicionarios. Aparece como enfermero Antonio Pastor y desaparece Ángel Crespo. Este último se unió más tarde a la expedición y sería el hombre de confianza de Balmis. Se observa al final de la lista la incorporación de Isabel Zendal(a) Gómez, rectora de la casa de Expósitos de La Coruña en calidad de enfermera. A ella dedicaremos otro capítulo. Junto al nombre de los expedicionarios aparecen sus sueldos y al lado las personas que deben recibirlos en España. En el caso de Francisco Pastor aparece como receptora su madre y hermana de Balmis, Micaela. Al lado de Antonio Pastor hermano de Francisco y también sobrino, aparece curiosamente la mujer de Balmis, Josefa Mataix. Como vimos en el capítulo anterior, aunque ni siquiera la nombró en el testamento, sí la incluye como destinataria de una ayuda para su manutención en Alicante. Una protección desde la distancia. Balmis está a punto de conformar su equipo definitivo.

Plan consumado


Un día antes de salir de La Coruña, aparta de la expedición a Ramón Fernández por el «desprecio con que miraba a sus propios compañeros, introduciendo desunión y desconfianza». Al llegar la expedición a Venezuela, decide dividirla. Ordena a Salvany que tome la ruta hacia América del Sur y destina con él a Grajales, Lozano y Bolaños. Era el 8 de mayo de 1804. En apenas cinco meses, Balmis había conseguido desprenderse de todos los propuestos por la Junta de cirujanos, quedando junto a él para viajar a México y Filipinas sus elegidos.

Se continuará...

Los sobrinos de Balmís


Aunque se daba por supuesto, no tuvimos confirmación de que Francisco y Antonio Pastor eran hermanos hasta que descubrimos documentos posteriores a la muerte de Balmis en 1819. Salvador Pastor, su cuñado, otorgaba a su hijo Antonio Pastor y Balmis poderes para hacer diligencias en su nombre y en el de su madre Micaela para cobrar la herencia de Balmis. Se cita que Francisco, soltero y consultor de la expedición de la vacuna, había fallecido y que el mayor de los hermanos, militar y no expedicionario, había muerto en el Sitio de Zaragoza.

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